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«El Alavés me ha convertido en un hombre nuevo»

Marcos Llorente pasea por la calle Eduardo Dato, en Vitoria.
Marcos Llorente pasea por la calle Eduardo Dato, en Vitoria. / Igor Aizpuru
  • El centrocampista albiazul Marcos Llorente, gran sensación e ídolo de la hinchada vitoriana, deja entreabierta la puerta a seguir en Vitoria, aunque antes estudiará el papel que le reserve el Madrid

La figura imperial que gobierna el centro del campo del Alavés se humaniza en las distancias cortas con Marcos Llorente. La gran sensación albiazul de la temporada, que maneja la máquina de Mauricio Pellegrino con un puño de hierro y una varita mágica, desmonta el relato de que estaba predestinado al fútbol de élite por una pura cuestión genética. Su abuelo (Grosso), tío-abuelo (Gento) y su padre (Paco Llorente), entre otros familiares, fueron iconos del Real Madrid, donde el joven Marcos sueña con triunfar. Pero en esa carrera encontró algunos obstáculos que por momentos parecieron insalvables y que desvela durante la conversación. Incluso, mantiene viva la llama de seguir en Vitoria otro año más, aunque antes estudiará el papel que le reserve el club blanco durante el verano.

–¿Cómo lleva el halago continuo?

–Es cierto que me llegan muchos elogios y se lo agradezco de corazón a la afición, que me ha mostrado un cariño increíble. Pero la verdad es que paso un poco de todo eso. A veces mi madre me enseña cosas que salen, fotos... En el fondo sé que es algo bueno, pero hay que saber dejarlo a un lado y seguir a lo tuyo.

–¿Y hay alguien que le devuelva a la Tierra?

–Tengo una familia que es muy difícil de superar. Además, se porta genial conmigo y nunca va a dejar que me vuelva loco o me desvíe.

–¿Esperaba esta irrupción en Primera con el Alavés?

–Cuando vine solo esperaba ayudar y crecer. Desde un principio no tenía la idea de jugar tantos minutos o tener tanto protagonismo.

–¿Se le hizo duro preparar las maletas después de pasar casi media vida en la cantera del Madrid?

–En realidad, tenía bastantes ganas de salir y experimentar. Quería abandonar mi zona de confort. Obviamente, es difícil salir del Madrid, pero mi caso creo que es algo diferente porque me atraía mucho probar algo nuevo y forjarme. No es lo mismo si llego al año que viene con tres partidos disputados o con más de treinta con el Alavés.

–¿Qué le trajo concretamente a Vitoria?

–Este club seguirá creciendo y va a llegar a un nivel muy alto. Me llamó eso y la atención que puso tanto el equipo como Sergio –Fernández–, el director deportivo. Además, hablé con Pacheco y con Rubén Sobrino y me convencieron de que viniese aquí. Pero tampoco tenía demasiadas referencias. Del míster, por ejemplo, no sabía nada.

–¿Y qué concepto tiene ahora de Pellegrino?

–Es un entrenador muy serio y nos exige mucho. Está consiguiendo sacar lo mejor de cada uno y a la vista está la temporada que estamos haciendo. En el aspecto defensivo y táctico me ha enseñado muchísimo.

–El técnico suele decir que tanto Theo como usted son todavía unos niños y que no han logrado nada. ¿Les mete mucha caña?

–A los jóvenes sí nos mete bastante caña. Sobre todo nos dice que no nos quejemos (ríe).

–¿Cuando dice que les pide que no se quejen, a qué se refiere?

–Bromea con que nos queda mucho por vivir y que aprendamos a sufrir.

El «ejemplo» de Manu

–Tiene a su lado a Manu García, la figura que mejor encarna esa larga batalla por alcanzar el éxito.

–Es un ejemplo para mí y para todos los niños y chavales que han estado en otras divisiones y siguen peleando por alcanzar su sueño. Demuestra que nunca hay que bajar los brazos.

–Bajar los brazos o subirse a la nube, porque todo puede desmoronarse enseguida.

–Está claro. Si le preguntamos a Manu hace muchos años si se esperaba esto dirá que no. Me alegro por su constancia y dedicación. Sin duda, me llevaré un buen amigo de aquí.

–¿Y como futbolista, cómo se asocian?

–Me ayuda mucho en la colocación y a la hora de defender. A veces nos toca apretar arriba, otras veces vamos un poco atrás... Él siempre intenta ordenar el equipo.

–¿Cuándo se dio cuenta de que viviría de esto?

–Hasta hace un par de años no lo veía como algo cercano o factible. Aunque jugase en el Castilla, llegar a Primera lo veía muy lejos.

–Pero notaría que destacaba entre los demás.

–Pues mira, en infantiles y cadetes prácticamente no jugaba nada. Lo pasé bastante mal. De hecho, estuve a punto de irme del club. Era pequeño y lo único que quería era jugar.

–¿Cuál fue entonces el punto de inflexión?

–Cuando era juvenil B empecé los primeros partidos en la grada. Mi padre me sentó a la mesa y me preguntó si realmente quería dedicarme a esto. Por supuesto, le dije que sí. Así que decidimos aparcar los estudios para meternos 100% en el fútbol. Empezamos a entrenar por nuestra cuenta.

–Así que no echa de menos jugar de extremo.

–Para nada. Mis condiciones ya son de mediocentro. Fue una etapa que viví de pequeño.

–¿Cuánto tiempo dedica al fútbol en el día a día?

–Todas las tardes intento meter una hora u hora y media en el gimnasio, ya sea para recuperar o hacer fuerza. También veo los partidos que puedo e intento fijarme. Llevo muchos años haciendo esto y me está yendo bien, tanto para ganar resistencia como para evitar las lesiones. He encontrado un gran socio en Ibai, que me acompaña todas las tardes, y eso lo hace más ameno.

–¿Cuánto mide y pesa?

–1,80 metros y unos 73-74 kilos.

–¿De dónde saca la fuerza para medirse, por ejemplo, a N’Zonzi, que le saca una cabeza?

–Prefiero pensar que el peso y la altura no tienen nada que ver. Ya puedes ser muy alto que si no entrenas la fuerza, viene un bajito y te come los huevos (ríe).

Futuro en Vitoria

–¿Se ve en Vitoria más allá del 30 de junio?

–Eso no depende solo de mí. El Madrid me cedió por un año. Haré lo que ellos decidan.

–¿Pero si le dieran a elegir?

Bufff. Vete tú a saber. Tendría que saber las circunstancias de la pretemporada, los minutos que podría tener allí y decidir. Por supuesto que no me importaría estar otro año aquí.

–Pero es consciente de que está en condiciones de competir por un puesto en el Madrid.

–Claro, por eso digo que la primera idea es volver y estudiar lo que pueda pasar. Después, hablar con la familia y decidir.

–Es el futbolista más recuperador de Primera. ¿Robar balones es su gran virtud o lo ha descubierto en el Alavés?

–Antes de esta temporada diría que me caracterizaba por mover el balón. Incluso a pesar de esas estadísticas, aún pienso que es mi principal habilidad, pero creo que estoy respondiendo bien sin posesión. He crecido en todas las facetas, sobre todo defensivas. Cuando acabe este año, seré un hombre y un jugador nuevo.

–¿Tiene el rol más difícil de la plantilla?

–Es verdad que el aspecto de sacar el balón depende mucho de mí. Tengo que estar concentrado al máximo, pero en este equipo no existe un papel fácil.

partidos ha disputado ya el jugador alavesista Marcos Llorente. 23 de ellos en Liga y 5 más en la Copa del Rey.

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