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El Alavés castiga al indulgente

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Edgar celebra el gol de la victoria. / Igor Aizpuru

  • Pleno de eficacia y fortuna en una pésima segunda parte donde Feddal fue expulsado, ajusticia al Málaga en el descuento

Hay partidos donde la relación entre el resultado y lo sucedido sobre el césped no tiene mayor explicación que una secuencia de circunstancias aisladas que provocan una victoria o una derrota. Así, contra cualquier lógica tras una pésima segunda mitad donde al empate del Málaga siguió la expulsión de Feddal y una batería de ocasiones clarísimas del conjunto local ante un Alavés superado, el conjunto vitoriano se ha enganchado este sábado a la pelea por la séptima plaza. Con un tanto en el descuento cuando se encontraba en inferioridad numérica, defendía prácticamente a la desesperada enganchado a la inspiración del meta Pacheco, otra vez decisivo, y también a la negación de un oponente que parecía ver delante una portería de waterpolo.

Así llegó la sexta victoria a domicilio, que volvió a conceder Edgar con su don de la oportunidad. El extremo canario cayó lesionado tras marcar el tanto que clasificó a la escuadra albiazul para la final de la Copa y reapareció con la varita mágica para llenar de humo el escenario en el minuto 91. Un castigo descomunal para un adversario indulgente hasta decir basta en el estreno de Míchel en el banquillo.

Superado con claridad

Pleno de eficacia, con dos goles de otros tantos tiros entre los tres palos en 94 minutos, y también en esta ocasión de fortuna, el Alavés sigue en esa ola positiva que le empuja cuando llegan malos momentos dentro de su espectacular trayectoria liguera. Bastó ver algunas de las clamorosas oportunidades que dejó pasar el Málaga, como un cabezazo de En-Nesyry a tres minutos del final del tiempo reglamentario. Quizás sorprendido con toda la portería para embocar su cabezazo, lo envió al único lugar donde podía llegar Pacheco en su estirada. Antes se había producido otra acción clarificadora del estado que atraviesan uno y otro equipo. El disparo de Sandro había repelido el palo y se alejó lo justo de Charles, que llegaba con toda la ventaja para rematar la oportunidad.

Porque si en Granada el Alavés pinchó en un choque donde el adversario encontró el filo adecuado en un duelo menos desnivelado que el de este sábado, La Rosaleda se convirtió en un auténtico suplicio para los albiazules tras el descanso. Acentuado tras la expulsión de Feddal después de una segunda cartulina evitable, pero originado antes por la falta de respuesta ante un rival que creció en actitud y juego después del primer acto. El conjunto de Pellegrino, sin balón ni capacidad para imponerse en las disputas aéreas, se acható hasta convertirse en un muro cerca del área propia, rebasado como pocas veces ha ocurrido en este ejercicio. Volaban los laterales contrarios, tocaban la pelota con claridad Camacho y José Rodríguez por dentro, salía a recibir Charles por detrás de los mediocentros... Nada funcionaba con el equipo completamente desajustado. Llegó el empate y la expulsión de Feddal. Cuestiones que hablaban de lo que sucedía a falta de veinte minutos.

Solvencia inicial y 0-1

Aunque hubo antes otro partido, el de los primeros 45 minutos, donde el conjunto vitoriano se acercó a su rendimiento habitual. Raúl García, que acabó tocado y sustituido, había sido el único cambio albiazul en el once, obligado por la sanción de Theo Hernández. El Alavés se había plantado con comodidad sobre el césped, más allá de alguna concesión aislada, donde ya comenzó a emerger la figura de Pacheco. Pero el Málaga, escaso de ímpetu y más preocupado por cuidarse de los contragolpes, apenas amenazaba. Dejó la pelota a los albiazules, que tampoco profundizaron en exceso, pero vivieron con tranquilidad. Ya entonces, el acierto comenzó a establecer las jerarquías. No atinó el rival en varias escaramuzas y el cuadro albiazul colocó el puñal a la primera. Córner lanzado por Ibai y juego de centrales ante una zaga rival obsequiosa. De Laguardia a Feddal, para fusilar a Kameni.

Todo indicaba que tanta calma solo podía preceder a una tormenta. La de un Málaga que necesitaba un revulsivo pero no encontraba la fórmula. Pero el diluvio que cayó sobre el área de Pacheco resultó por momentos bíblico. Se apropió del balón la escuadra de Míchel y todo se nubló en el Alavés. Deyverson, muy gris, y Camarasa apenas aparecían para obligar al adversario. Recuperación tras recuperación llegaron los problemas. El tanto de Juankar, precedido por opciones claras de Charles y Ontiveros.

Pellegrino había tirado ya de Edgar para sustituir a Toquero y después colocó sobre el césped a Vigaray y Rodrigo Ely, que debutó por obligación. Ante los problemas físicos de Raúl García y la expulsión del central Feddal. Undiano, muy casero y que olvidó un claro penalti a Camarasa en la primera parte, también empujó lo suyo. Pero el Alavés resistió en el alambre en los peores minutos y, ya en los últimos, tiró de oficio y del otro fútbol para tratar de que allí no se jugase más. Curiosamente, fue tras un regalo de Demichelis cuando el partido se activó y apareció el 1-2 en el disparo seco y ajustado de Edgar. Después de frotarse los ojos y volver a abrirlos, así se ha metido el Alavés en la pelea por acercarse a Europa.

Directo

MÁLAGA 1 - 2 DEPORTIVO ALAVÉS

Nosotros ponemos aquí punto final a esta narración. Gracias por habernos acompañado una jornada más. Saludos!!! Agur!!!!!

El equipo ha tenido que sufrir mucho, sobre todo cuando se quedó con uno menos tras la expulsión de Feddal por doble amarilla. El Málaga ha apretado mucho, pero se ha topado con un sensacional Fernando Pacheco. Una vez más, decisivo.

Un triunfo que coloca al equipo con 37 puntos, muy cerquita de la pelea por los puestos europeos.

Sexta victoria lejos de Mendizorroza.

Victoria prácticamente in extremis de los gasteiztarras

MÁLAGA 1 - 2 DEPORTIVO ALAVÉS

FINAL DEL PARTIDO EN LA ROSALEDA

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