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El día en que Fernando Pacheco encendió su estrella

Deyverson bromea con Pacheco antes de un entrenamiento en las instalaciones de Betoño.
Deyverson bromea con Pacheco antes de un entrenamiento en las instalaciones de Betoño. / Iosu Onandia
  • Míchel reclutó al portero para el Madrid, al igual que a Llorente. «Era callado, pero daba una seguridad tremenda», dicen sus padrinos del Flecha Negra de Badajoz

Como si saliera disparado de un cómic, Fernando Pacheco se transformaba cada vez que se enfundaba los guantes cuando era niño. Poco quedaba del chico tímido que compartía vestuario con chavales mayores que él a consecuencia de su descomunal talento. Su silencio se quedaba en el coche tras los 42 kilómetros que hacía junto a su padre cuando acudía a entrenar. Al saltar al césped, el hoy guardameta estrella del Alavés se volvía casi invulnerable. «Era callado y muy cortado, pero daba una seguridad tremenda. Era alto ya desde muy temprano. Ya medía 1,86 con 14 años. Iba bien en el juego aéreo, era sólido bajo palos...», lo retrata ‘Fale’ Rivero, uno de los padrinos de Pacheco en el Flecha Negra de Badajoz, donde ejerce ahora como presidente. Y Míchel, por supuesto, se quedó con la versión futbolística de ese diamante extremeño, al que reclutó para la cantera del Real Madrid.

El actual técnico del Málaga se marcó dos grandes objetivos como responsable de la dirección deportiva de la factoría blanca. Uno de ellos fue Marcos Llorente, que en 2008 actuaba en el Rayo Majadahonda y cuyo linaje parecía predestinarlo al fútbol de élite y al conjunto blanco. El nombre de Pacheco, que aterrizó en Valdebebas en noviembre de 2006, no guardaba tanto romanticismo con el club ‘merengue’, pero no cabía duda de que algo especial se escondía en ese portero, que devoraba categorías en el equipo de su tierra. Míchel pidió que realizara una prueba de una semana con el Madrid, una decisión en la que Pacheco sintió algo de vértigo, como recuerdan sus mentores, pero que tomó en un instante.

«En esa época también el Barça se interesó, aunque el Madrid actuó con más decisión», cuenta Juan Ledesma, que ejercía como máximo responsable del Flecha Negra y todavía guarda el contrato firmado con Míchel. «Hablaron con él y con su padre. Hizo el test y no volvimos a verlo jugar con nosotros», dice ‘Fale’, que aún mantiene el contacto con el portero revelación de la Liga.

El actual presidente del Flecha Negra, que observa con «orgullo» cómo un canterano triunfa en el fútbol de primer nivel, acudirá a la final de Copa con el deseo de que el meta se haga con el primer gran título de la historia del Alavés. Para el final de temporada, de hecho, ha invitado al cancerbero albiazul a un homenaje con su equipo, algo que hasta ahora ha resultado imposible por los compromisos del futbolista. Y eso a pesar de que Pacheco aprovecha cada mínima ocasión para pasar unos días en su Badajoz natal, ya sea por un parón de selecciones, en vacaciones o por Navidad.

«Les deseo lo mejor»

El extremeño, al igual que Marcos Llorente, se cruzará este sábado por tanto con un hombre que terminaría por convertirse en figura clave para su irrupción como futbolista de élite, aunque lo hiciera desde un segundo plano, porque nunca llegó a dirigirlo sobre el terreno de juego. «A Pacheco y a Llorente los llevé yo al Real Madrid. Ambos han demostrado que la cantera blanca es muy productiva», reconoce Míchel, que debutará con el Málaga ante esos dos pequeños diamantes que él decidió cultivar como futuras estrellas. Ahora, son hombres asentados en lo más alto del fútbol. Y él lo sabe. «Les deseo lo mejor, pero en otro momento», sentencia.

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