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ALAVÉS - BARCELONA

«Hemos pasado miedo de verdad»

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Dotaciones policiales y ambulancias se han desplazado al campus universitario de Vitoria. / R. Gutiérrez

  • Un herido grave en Vitoria tras una batalla campal en la que unos cincuenta jóvenes atacaron con palos y sillas a hinchas del Barça. La Ertzaintza había detenido anoche a un sospechoso

«Estaba tranquilamente tomando un zurito y, de repente, han aparecido unos encapuchados que se han liado a leches con unos chicos del Barça que estaban a lo suyo. Los camareros han cerrado las puertas y algunos hasta se han refugiado en los baños. Hemos pasado miedo de verdad». El relato lo pronuncia uno de los parroquianos que ayer, a eso de las 14.30 horas, apuraba su consumición en un bar situado frente al Campus de Álava. Una horda de encapuchados, llegados en perfecta formación de ataque por el centro de la vitoriana calle de Justo Vélez de Elorriaga al grito de «hijos de puta», transformó la terraza de este local en un improvisado campo de batalla. Y, de paso, convirtió Vitoria de nuevo en fenómeno viral en las redes sociales. Solo que, a diferencia del apasionante campanazo copero del jueves, esta vez fue motivo de vergüenza general.

Durante apenas dos minutos, los jóvenes encapuchados, algunos iban a cara descubierta, se ensañaron con una veintena de hinchas ‘culés’. Armados con palos y varas les atacaron con una dureza extrema. Aprovecharon mesas y sillas de la terraza como armas arrojadizas. Los clientes huyeron despavoridos o trataron de ponerse a salvo en el interior del establecimiento hostelero ante la aparición de esta turba.

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Algunos seguidores culés intentaron resistirse. Menores en número e inferiores en medios, fueron blanco fácil. «A uno le han cogido entre cuatro y le han empezado a dar patadas y con palos. El chaval se ha caído junto a un coche y porque otro de los atacantes ha frenado al resto, que si no....», relató a EL CORREO otro testigo presencial.

Hasta siete patrullas

Los agresores desaparecieron con la misma rapidez con la que surgieron de la zona de la estación de Renfe. Huyeron a la carrera por el parque María de Maeztu en dirección a Mendizorroza. En las inmediaciones del campo se fundieron con la marea albiazul que ya a esas horas se preparaba para disfrutar de un partido de gala, ajena al incidente y a lo que acontecería sobre la alfombra verde.

Alertados por testigos, hasta siete dotaciones de patrulleros de la Ertzaintza llegaron al bar poco después. Los agentes se encontraron con un panorama dantesco. Sillas y mesas tiradas por los suelos. Vasos rotos. Y algunos contusionados. Uno «grave» debido a los golpes sufridos en la cabeza. Una ambulancia medicalizada le trasladó al hospital Santiago. Otros barcelonistas también sufrieron heridas diversas. Alguno todavía tenía la cabeza ensangrentada cuando trataba de describir a los uniformados el ciclón que les había pasado por encima.

Curiosamente, a solo dos minutos en coche del lugar del incidente se encontraba la Brigada móvil, unidad especializada en este tipo de altercados y «con material adecuado, no como las patrullas que fueron a pecho descubierto», critican fuentes policiales. Este grupo no fue informado, o autorizado, para tratar de atajar la gresca. En este sentido, según ha sabido este periódico, ni el Departamento vasco de Seguridad ni la jefatura de la comisaría de Vitoria tenían «previsión alguna de incidentes por lo que ninguna patrulla llevaba material para casos de esta gravedad», agregan estos medios.

Todo indica que el ataque fue «premeditado». Los agresores, con una vestimenta uniforme, se aproximaron en grupo por el Paseo de las Universidades, de ahí a Vélez de Elorriaga y -ya a la carrera- a la terraza del establecimiento hostelero. Aunque ninguno portaba camiseta o distintivo alguno que le pudiera señalar, desde la comisaría de la Ertzaintza apuntan a «radicales del Alavés». Esa fue la información ofrecida por la emisora interna.

Una vez comprobado que no había más heridos graves, los ertzainas concentraron a la veintena de seguidores visitantes junto al parque María de Maeztu. Tras coordinarse con sus compañeros en Mendizorroza y con la Policía Local, la columna ‘culé’ -blindada por una numerosa presencia policial- avanzó en silencio.

Condena del Alavés

La escena pilló desprevenidos a muchos fieles del Glorioso, todavía ajenos a todo lo ocurrido. Apenas quince minutos antes del saque inicial, los seguidores -«presuntos radicales del Barça», según fuentes de la Policía autonómica- accedieron a la tribuna de Cervantes entre la indiferencia general.

Una vez concluido el encuentro, sobre las 18.30 horas, el Deportivo Alavés emitió un comunicado de repulsa. En el texto, el club «condena rotundamente los hechos violentos acontecidos en la mañana de hoy -por ayer- día 11 de febrero en la zona de las Universidades entre presuntos aficionados del Alavés y del F.C. Barcelona». En otro párrafo, la entidad aseguró que «se pone a disposición de las autoridades y en caso de confirmar que las personas implicadas sean abonados, el Deportivo Alavés valorará las medidas a emplear con respecto a estas personas. Desde la entidad albiazul continuaremos fomentando los valores del deporte, tal y como llevamos haciendo en estas últimas temporadas». De la misma manera, el FC Barcelona censuró los incidentes.

La Ertzaintza detuvo a un joven, un catalán de 19 años, por su supuesta implicación en los incidentes. El Juzgado de Instrucción número 4 de Vitoria podría imputarle por un delito de lesiones y de riña tumultosa. A su vez, se estudian los dos vídeos existentes del ataque, convertidos en fenómeno viral, «para identificar a más implicados».

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