El Correo
Alavés

una resaca gloriosa

El mundo del fútbol se rinde al Alavés

La plantilla albiazul celebra su histórico pase a la final de la Copa con la grada de Mendizorroza, entregada a uno de sus momentos de mayor éxtasis.
La plantilla albiazul celebra su histórico pase a la final de la Copa con la grada de Mendizorroza, entregada a uno de sus momentos de mayor éxtasis. / Igor Aizpuru
  • EL CORREO pulsa la opinión de clubes de Primera tras su histórico pase a la final de Copa: «Este juego es de todos, no solo de los poderosos»

Todo aquel que se siente atraído por el fútbol esconde una inconfundible vena romántica, donde reside la esencia misma de su amor por el deporte rey. No hay juego más imprevisible, capaz de convertir a un gigante en un equilibrista elástico o a alguien bajito en un asesino inabarcable. Lo mismo sucede con los equipos, que adquieren de pronto el derecho a soñar tras una interminable travesía por las tinieblas o caen al infierno sin remisión. Nada conmueve más que la superación de un obstáculo insalvable en un tiempo récord, lo que en el fútbol se traduce en pequeños milagros que lo llenan de sentido y fanatismo, como el apabullante triunfo del Leicester en la Premier. La capa de esos heroicos ‘zorros’ ingleses la hereda ahora el Alavés, transformado como la gran esperanza de los alérgicos a las eternas hegemonías.

El conjunto albiazul dedicó el verano a recolectar jugadores con el cartel emborronado. Algunos habían sido descartados, muchos llegaban tras una oportunidad desaprovechada, quienes se quedaban en el club apenas habían gozado de continuidad en Primera -a excepción de Toquero- y otros eran todavía pequeños proyectos de grandes futbolistas sin probar. El método de reclutamiento se parecía mucho a la errática tropa de Claudio Ranieri, pero su irrupción en la máxima categoría diez años después no tenía comparación. El Alavés construyó una defensa granítica con la que comenzar a creer, y hoy es el tercer equipo de la Liga que más partidos ha permanecido sin encajar un gol (14) en todas las competiciones.

La hazaña de un grupo recién formado y cuyo último ascenso data de hace solo ocho meses se ha convertido en la gran esperanza de los clubes modestos, como si fuera una especie de señal que les permita soñar con la consecución de un título. La Copa era hasta hace no mucho un plato atractivo y asumible para los humildes, eclipsados ahora por la voracidad insaciable del Barça, el Madrid y, de forma más reciente, del Atlético. «Se clasifica un grande de nuestra familia, la de los equipos humildes. Por equipo, afición y club le deseamos la mayor de los éxitos. Hay un modesto en la final de Copa. Gana el fútbol», festeja el Celta, que luchó cara a cara con el Alavés por alcanzar su primera final en 16 años.

El conjunto celtiña, cuyo hermanamiento con la hinchada albiazul ha sido absoluto, es uno de los espejos en los que intenta reconocerse el Alavés desde que hizo realidad su regreso a Primera. Lo dijo Mauricio Pellegrino cuando ‘Toto’ Berizzo se cruzó en el camino hacia la final de la Copa, que no hace tanto parecía un grotesco episodio de la más extravagante ciencia ficción. Los celestes han consolidado una ambiciosa filosofía de juego, fichajes y gestión de competiciones con Luis Enrique y, sobre todo, desde la contratación del técnico argentino. Ahora, una vez consumada su eliminación, la afición viguesa trata de soplar la vela del Alavés, la única manera de saborear el trofeo como si lo levantara un amigo.

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Roberto Trashorras, capitán del Rayo Vallecano, felicita al Alavés por su clasificación para la final de la Copa. / Íñigo Crespo

Pero, incluso, algunos aspirantes con las vitrinas más pobladas y acostumbrados a luchar por títulos en la última década, como el Sevilla, festejan la simpática irreverencia que supone encontrarse con un invitado insospechado en la final de Copa, esa que el Barcelona ha alcanzado en seis de las últimas siete ediciones. «Es una página hermosa para el fútbol actual la que ha escrito el Alavés, como la que ya escribió en la Copa de la UEFA en 2001», se descubre Pepe Castro, presidente del club hispalense. El club andaluz, eliminado por el Real Madrid en octavos, lanza además una proclama que podría servir para el grueso de los clubes de la Liga: «El fútbol es de todos, no solo de los poderosos».

Entre esos conjuntos que más han desafiado a los pronósticos y las predicciones, tan habituales estos días en el deporte, se encuentran, sin duda, los vecinos Eibar y Osasuna, que comparten con el Alavés la distinción de equipo de Primera por sorpresa. La versión de estos dos conjuntos se centra sobre todo en el respaldo que supone para ellos la gesta del conjunto albiazul de cara a sorpresas futuras en primera persona. «El gran éxito logrado por el Alavés demuestra que con esfuerzo y trabajo es posible alcanzar grandes metas incluso para los equipos modestos», señala el mensaje institucional enviado por la entidad azulgrana a este periódico.

La entidad rojilla, mientras tanto, celebró el gran triunfo que supone para el equipo vitoriano disputar su primera final de la Copa en 96 años. «Quiero felicitar a un club amigo como el Alavés por su clasificación para la final de la Copa del Rey. Tiene un mérito enorme y espero que disfruten de una cita tan importante para su historia», zanja la nota enviada por el club rojillo, cuyas relaciones con su vecino albiazul gozan de una gran salud.

«Es muy grande»

La Real se veía más cerca de una eventual final por el fútbol que ha desplegado durante la presente campaña. El Barça, sin embargo, resultó implacable para el conjunto donostiarra en el choque de ida, disputado en Anoeta. Por aquello de conocer de primera mano la dificultad de la empresa, Eusebio se rindió ante la gesta histórica del Alavés. «Lo que ha hecho es muy grande y demuestra que se puede soñar con la Copa. Nuestra lectura de cara al futuro tiene que ser que se puede conseguir», asegura el entrenador blanquiazul, que tuvo a sus órdenes en el Barça B a Kiko Femenía, hoy indiscutible en el ‘once’ de Pellegrino.

Los focos y los anhelos de los equipos soñadores se concentrarán en torno al Alavés en el decisivo encuentro que se celebrará el 27 de mayo. Será el momento de reconvertir el fútbol en ese deporte caprichoso que no entiende de dueños y largos reinados.

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