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Alavés

Copa del rey

El Alavés persigue su cita con la historia

Manu García, en la celebración de un gol esta temporada, y Jordi Cruyff, tras marcar y forzar la prórroga en el minuto 89 de la final de la Uefa en Dormund.
Manu García, en la celebración de un gol esta temporada, y Jordi Cruyff, tras marcar y forzar la prórroga en el minuto 89 de la final de la Uefa en Dormund. / E. C.
  • Los albiazules apelan a la ilusión, a la intensidad y al apoyo de la afición para desbancar al Celta y alcanzar la primera final de Copa de su historia

Hoy es el día. El más importante de la temporada, aunque puede no ser el último de esta trascendencia. Una victoria separa al Alavés de su primera final de Copa. El empate no vale. Solo hora y media, solo 90 minutos, en los que el Glorioso puede volver a tocar el cielo, como lo hizo en Dortmund hace 16 años. Todo el alavesismo es consciente de ello, desde el presidente hasta el último del club, desde el entrenador a los jugadores, desde las peñas al más esporádico aficionado albiazul.

Una victoria hoy en el coliseo vitoriano serviría para marcar con letras brillantes el nombre del Alavés en el campeonato de fútbol nacional más antiguo del país, que echó a andar en 1903, 18 años antes de la fundación del Glorioso. Además, un triunfo esta noche en Mendizorroza supondría para este nuevo Alavés de Primera escribir un capítulo de oro en la biografía del viejo Glorioso, que solo ha disputado dos finales en su nonagenaria historia; la vibrante final de la Uefa en Dortmund frente al Liverpool, con infausto colofón, y la Copa Federación que dio al club albiazul en 1946 su primer título nacional tras vencer en la final por 3-2 al S.D. Sueca.

Estos menguados precedentes albiazules en estas lides hacen que la ocasión de esta noche se engrandezca hasta los límites de la misma final y ha provocado, como reza el himno, que Vitoria entera haya puesto en el equipo «su esperanza y su gran ilusión» de que llegue a ser «algún día campeón». Pero antes de que eso pueda suceder, quedan 90 minutos en los que jugadores, afición y todo el territorio alavés se fundan para luchar por un nuevo triunfo que revalide al equipo su sobrenombre de glorioso.

Apoyo y proyección

El apoyo incondicional de la sociedad alavesa, mostrado estos días, se reflejará en un Mendizorroza a rebosar que se convertirá en una fervorosa caldera de la que el rival no puede salir con vida. El entrenador y los jugadores ya han apelado al incondicional aliento de la siempre caliente hinchada albiazul, para que lleven al equipo en volandas hacia el escalón más alto de la competición copera.

Con todos estos mimbres, y tras el golpe de moral del 2-4 de Gijón, el Alavés buscará su primera final del torneo del K.O., una oportunidad única para refrendar su meteórica evolución desde la Segunda B, hace solo 4 cursos. Progresión que se ha acelerado en los últimos meses con el ascenso a Primera y su establecimiento en la zona fuera de peligro de la categoría dorada del fútbol nacional.

Poner un pie en la final supondría un impulso a su carrera por la estabilización del club en la élite futbolística y, por qué no, la posibilidad de tocar de nuevo las competiciones europeas como campeón de Copa. Aunque antes de soñar capítulos, queda el difícil reto de transformar el sueño de la final de la Copa del Rey en una realidad. 

   

  

   

     

 

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