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El Alavés alimenta el sueño

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Manu García dispuso de una clara ocasión de gol en la primera parte. / Igor Aizpuru

  • Sale indemne de Vigo tras un partido muy serio que controló hasta las apariciones de Aspas

El Alavés alimentó anoche el sueño de disputar por primera vez en su historia una final de Copa. Se trataba de sobrevivir a la primera batalla en Balaídos ante un Celta muy peligroso en su estadio, y la escuadra albiazul cumplió con un duelo serio que primero controló y después vio peligrar sobre todo por la voracidad y categoría de Aspas. Se encontró con Fernando Pacheco y luego con el larguero en un disparo estratosférico. Cerca de media hora final de bastante sufrimiento salvada sin daños que tampoco ocultó la realidad de un partido que también pudo caer del lado albiazul en acciones aisladas pero claras ante Sergio Álvarez.

Las fuerzas acabaron por equilibrarse al final para firmar ese empate sin goles que deja la eliminatoria de semifinal totalmente abierta. Ni perdió el conjunto de Pellegrino en un duelo a priori complicadísimo ni logró anotar el tanto que deseaba. A medias, pero con la sensación de que el rival gallego salió del campo con más dudas de las que entró. Abocado a una vuelta de altísimo voltaje en campo contrario, Mendizorroza.

La batalla se había planteado desde el inicio en términos cristalinos. Sin concesiones. Berizzo, que reservó en Leganés a la mayor parte de sus titulares para buscar frescura en esta cita, armó el equipo esperado con Wass en una banda y Iago Aspas como futbolista más adelantado. Sacrificó al potente Guidetti para tratar de ganar en dinamismo y movilidad en el frente de ataque. Pellegrino tampoco se guardó baza alguna. Ante la trascendencia histórica y el excelente rendimiento del Alavés frente al Atlético de Madrid, el técnico repitió el once y acabó con cualquier duda sobre probaturas y similitudes con rondas anteriores. Desde Fernando Pacheco a Deyverson, el plantel vestido con las mejores galas.

Ritmo albiazul y Manu García

Y el Alavés respondió a lo que se esperaba. Cuajó uno de esos partidos que ya ha repetido en la competición liguera, donde ha aplicado torniquetes defensivos similares a otros equipos de alta escuela. Si había dudas sobre la intimidación que una semifinal de Copa podía crear en un conjunto con muchos futbolistas jóvenes e inexpertos, se disipó de entrada. El Celta, que tampoco salió a tumba abierta, se dedicó a monopolizar la posesión de la pelota, pero sin encontrar resquicio por donde filtrar balones en profundidad. Centrado el equipo alavés en su estrategia, con Toquero e Ibai en labores de contención para evitar sorpresas de los laterales rivales y a la espera de la oportunidad.

No hubo demasiado que ver en la primera mitad. Un duelo donde las líneas juntas del Alavés impedían cualquier combinación. Control también de Laguardia y Feddal sobre Aspas en los balones largos, igual que de Femenía sobre el veloz Bongonda. Un paso más dio la escuadra albiazul cuando encontró la comodidad. Con un Marcos Llorente ayer más discontínuo de lo habitual, tiró de energía. El territorio de un Manu García que sostuvo al equipo con su brío e incluso llegadas al área contraria. De un contragolpe bien trenzado llegó su aparición desde segunda línea y el difícil remate cruzado que Sergio Álvarez sacó en una notable intervención.

Se jugaba a lo que quería el equipo vitoriano. Con minas por todo el campo y el aliento albiazul siempre en las cabezas del contrario. Un partido escaso de ritmo, algo siempre complicado para un Celta que disfruta cuando las correas se sueltan. Apareció el aguacero en el descanso y volvió a amenazar el Alavés con una llegada de Theo sin remate. Pero el Celta acabó de despertar.

Pacheco y al larguero

A balón parado y tras una pelota que le cayó a Aspas para que Pacheco elevase su cotización con otras de esas paradas decisivas. Saltó la chispa en Balaídos y también, poco a poco, el cansancio en una escuadra visitante a la que le costaba llegar con la misma energía a los balones divididos. Aunque Aspas revolucionó el partido por la vía rápida. Con tiro a botepronto que reventó en el larguero. Después repetiría con un cabezazo cruzado y una semichilena. El delantero sacó el partido del bostezo y rozó el tanto. También Edgar, individualista, en la única llegada clara.

Entró Vigaray para dar frescura en defensa ante un Celta que tiró de Sisto y Guidetti para añadir pólvora. Al borde de la extenuación resistió el Alavés, que ha hecho del sufrimiento una de sus mejores virtudes. Para conseguir que las bromas sobre la final dejen de serlo. Será o no será, pero el conjunto gallego tiene garantizados 90 minutos o más de calvario en Mendizorroza.

Directo

CELTA 0 - 0 DEPORTIVO ALAVÉS

Quedan todos emplazados para esa gran noche copera. Hasta entonces, un cordial saludo!!! Agur!!!!

El próximo miércoles, a partir de las 9 de la noche en Mendizorroza, se decidirá esta semifinal. Y nosotros estaremos ahí para contárselo con todo lujo de detalles.

Pacheco ha tenido un par de intervenciones de mucho mérito, salvando a su equipo de encajar algún gol.

Mucha igualdad sobre el terreno de juego a lo largo de todo el encuentro. Los dos equipos han tenido sus opciones, tal vez algo más claras las del equipo local en el tramo final del choque, pero ninguno ha sido capaz de perforar la portería contraria.

Mendizorroza decidirá esta semifinal.

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