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«Cada año que pase sin ampliar Mendizorroza será tiempo perdido»

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Josean Querejeta, en el centro, flanqueado por los arquitectos que han diseñado el proyecto de la ampliación de Mendizorroza, Javier Mozas y Eduardo Aguirre. / Igor Aizpuru

  • Querejeta presenta la maqueta junto con los arquitectos, que abogan por un espacio versátil que contará con «lo que quieran los vitorianos»

El nuevo Mendizorroza puede contemplarse ya en la calle Eduardo Dato. Todavía es una pequeña maqueta, expuesta para los albiazules que quieran saciar su curiosidad por el estratégico proyecto de futuro que plantea el Alavés. Pero los rectores del club albiazul esperan que los obstáculos que se le presenten a la ampliación del estadio vitoriano no ralenticen demasiado su viabilidad. «Cuando me ilusiono por algo suelo tener mucha prisa. Cada año que pase será un año perdido», aseguró Josean Querejeta, líder del grupo gestor, durante la presentación de la maqueta.

El nuevo Mendizorroza buscará compaginar el fútbol con otros modelos de negocio que le permitan un mayor margen de actuación y una infraestructura más sólida para el Alavés, que pasaría a contar con un aforo de unos 32.000 espectadores. En definitiva, el proyecto albiazul contempla un espacio «híbrido», tal y como explicaron ayer los arquitectos que han llevado a cabo el plan, Javier Mozas y Eduardo Aguirre. Los emplazamientos que convivan con el terreno de juego están todavía en el aire, aunque los diseñadores anticiparon que se ajustará a lo que demande la ciudad. «‘Mendi’ será lo que quieran los vitorianos», aseguraron.

A pesar de que el nuevo campo es todavía un concepto ambiguo, los arquitectos señalaron algunas «tendencias» que se han instaurado en los recintos más actuales de Europa, y que podrían ajustarse al escenario albiazul en cuanto a población y entorno. Entre los ejemplos más significativos figura el de Burdeos, cuya construcción finalizó hace apenas un año. La ciudad francesa cuenta con un número de habitantes similar a Vitoria (cerca de 240.000), mientras que la capacidad del recinto (40.000) es algo mayor que la que tendría Mendizorroza si el proyecto saliera adelante. Además del ejemplo francés, los arquitectos citaron el estadio del Basilea suizo y del Groningen, en Países Bajos, que ejemplifican el mimetismo con el paisaje.

Nueva tribuna

Aunque el proyecto de Mendizorroza se encuentra todavía en su fase inicial, en la maqueta que se expone en la calle Dato puede observarse la nueva tribuna, que se colocaría encima de la estructura actual, además de una capa de madera que cubriría el lateral del recinto. «Sería una especie de pared permeable. La gente podría entrar en el complejo sin necesidad de acceder al estadio», explicó Eduardo Aguirre, que puso el énfasis en la mejoría de los accesos y los servicios del nuevo hogar albiazul.

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