El Correo
Alavés

eibar - alavés

El Alavés tira de pico y pala

fotogalería

Rubén Peña intenta controlar el balón ante los albiazules Theo Hernández y Marcos Llorente. / EFE

  • Araña un valioso empate en Eibar en un duelo defensivo donde le faltó llegada tras el descanso para inquietar

El Alavés ha tirado este domingo de pico y pala para cavar sin descanso en Ipurua hasta encontrar un valioso empate debajo de noventa minutos parecidos a un partido de fútbol. A base de un notable despliegue defensivo, orden y esfuerzo, el equipo albiazul continúa sumando fuera lo que se le niega en Mendizoroza. Hay quien todavía mantiene que visitar Ipurua resulta una cita más en el calendario, pero partido tras partido se demuestra que en el feudo armero, de menores dimensiones y con un Eibar que lo reduce con su frenético ritmo, solo existe una condición innegociable: competir al límite y hacerlo sin errores.

Con ella cumplió la escuadra de Pellegrino, que equilibró primero el arreón inicial del cuadro local y aguantó tras el descanso a un adversario con balón pero dificultades para superar la muralla albiazul. Faltó entonces algo de claridad en la salida, sobre todo tras la entrada de Edgar y Deyverson, para provocar más problemas al conjunto de Mendilibar y soñar con la victoria. Pero los cuentos con finales felices son caros en Primera. El partido, en realidad, pudo tomar cualquier dirección y el Eibar apretó lo suyo.

Pellegrino había recurrido a la decimoquinta alineación en otros tantos partidos, pero en esta ocasión con cambios más profundos de los habituales. El técnico argentino pensó en Ipurua y, con buen criterio, apeló al hormigón armado para aguantar las embestidas. Porque equipos más potentes han visto allí derribadas sus barreras por una avalancha local mientras trataban de colocarse sobre el campo. Así que se plantó con tres centrales, en el retorno de un Laguardia otra vez firme salvo en una anticipación fallida y un Feddal más entonado, además de la inclusión de Manu García en el centro del campo para sentar a Torres. A ello, el preparador añadió el dúo de delanteros Toquero-Santos. Para realizar cinco cambios respecto al anterior partido y, como cuestión más llamativa, sentar a Deyverson por primera vez en la temporada.

Arranque frío y ocasión clara

El Alavés, una vez que se adaptó después de un arranque frío y sin respuesta momentánea al control de las segundas jugadas del Eibar, jugó como debía. Neutralizó al adversario, al que le costó mucho percutir por las bandas y tampoco encontró a sus individualides salvo algún detalle de Pedro León, por encima del resto en la mañana del domingo, pese a intervenir de forma aislada y estar bien vigilado.

El Alavés se había perfilado para resistir. Porque si es cierto que salió al césped con dos referencias ofensivas en el once por primera vez en la temporada, también resulta verídico que las opciones de Toquero y Santos fueron tratar de cocinarse el gol sin más ingredientes, ni una pizca de sal por parte de sus compañeros entre una ensalada de pelotazos. Ambos cumplieron con su esforzado papel, igual que un Manu García al que no es necesario contarle las peculiaridades de Ipurua.

Una llegada suya desde la segunda línea, tapada finalmente por el meta Yoel, fue la mejor ocasión albiazul. El vitoriano, enfrascado en cada disputa y con la sencillez que exige un partido donde el rival llega al pie al mismo tiempo que el balón, se movió con soltura. Más le costó a Llorente, físico y acertado en la recuperación, pero con problemas para sacarse de encima el avispero de futbolistas rivales que le picoteaban cada vez que recibía. Las lecciones de Ipurua. Camarasa, con muchos kilómetros y pendiente de tapar la banda izquierda, tampoco conectaba. Femenía y Theo eran más defensas que carrileros. Un sistema férreo sin mucho más a lo que agarrarse en un duelo de homenaje al sudor y a los kilómetros.

Replegado con firmeza

El Eibar había amagado en el arranque y también en alguna pelota parada, como cuando Toquero rozó el tanto en propia puerta tras desviar una falta de Pedro León. Se puede hablar de un duelo pragmático y sin concesiones, de entradas fuertes y casi siempre nobles, de ese primer derbi en la máxima categoría que revivía rivalidades recientes. También de un ‘espectáculo’ de saques de banda constantes, rebotes, refriegas en el área por la posición, cabezazos involuntarios, balones a la tribuna y un árbitro que dejaba jugar aunque no se sabía muy bien a qué... Un opaco edificio construido de ladrillos futbolísticos.

Así transcurría la gélida mañana mientras Mendilibar y Pellegrino buscaban sus bazas. La del Eibar, un Pedro León que envió un envenenado centro chut al larguero. Refrescó y aumentó el riesgo la escuadra local con la entrada de Adrián, Capa y Nano, a lo que el Alavés respondió con Deyverson y Edgar para dar oxígeno al ataque y una contra final desperdiciada. Pero casi todo siguió igual. Más en el límite el equipo albiazul por su posicionamiento defensivo, con algunas anticipaciones providenciales en el área, y más incisivos los locales por pura reiteración. Aunque sin destaparse del todo y también atentos a la retaguardia. Para culminar el duelo con el fiel empate sin goles, tan pesado en la digestión del juego como productivo para seguir adelante sin complejos en el fin de año.

Directo

FINAL EN IPURUA: EIBAR 0-DEPORTIVO ALAVÉS 0.

Final. 0-0.

Saque de banda para el Alavés.

Edgar Méndez pedía falta en el contragolpe.

...lo desaprovecha el Glorioso.

...cuatro para dos....

Contragolpe del Alavés....

Último minuto del partido.

Balón a las manos de Fernando Pacheco.

Minuto y medio para el final. 0-0.

Acosa ahora el Eibar.

0-0.

Recibe nuestras newsletters en tu email

Apúntate