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Alavés

El Alavés relame sus heridas

Krsticic y Katai protestan una acción al árbitro, cuyo papel resultó determinante ante el Sevilla
Krsticic y Katai protestan una acción al árbitro, cuyo papel resultó determinante ante el Sevilla / igor aizpuru
  • Los albiazules suspiran al saber que Femenía y Torres sufren lesiones leves mientras se recuperan de una derrota frustrante y traumática

La derrota en el Sánchez Pizjuán le salió muy cara al Alavés. El conjunto de Mauricio Pellegrino no solo volvió de vacío de Sevilla, sino que se llevó dos pacientes en la enfermería y el duro mazazo de regresar con las manos vacías tras un nuevo esfuerzo límite. El regusto de injusticia por el claro penalti por mano de Escudero y el elevado grado de frustración recordaban al encuentro de Mestalla, donde los albiazules cayeron también en el tramo final, con un alto nivel de infortunio y con la luz de reserva casi fundida. Pero el panorama se despejó ayer de forma tímida con las novedades de Daniel Torres y Kiko Femenía, que podrían perderse solo el encuentro ante el Málaga en Mendizorroza.

El Alavés respira al conocer que el lateral alicantino sufre una microrrotura en los isquiotibiales y que el centrocampista padece una elongación en el abductor. El colombiano, de hecho, no viajará con su selección para disputar los partidos de clasificación para el Mundial de 2018, ante Paraguay y Uruguay. Los resultados de las primeras pruebas, que se completarán hoy con un análisis más exhaustivo, por tanto, arrojan algo de luz a la tenebrosa sensación que dejó la derrota, la segunda consecutiva lejos de Mendizorroza.

Caer ante el Valencia y el Sevilla a domicilio entraba dentro de lo razonable al inicio de la temporada. Pero el aumento de las expectativas tras los excepcionales resultados conseguidos en los dos primeros desplazamientos y el derroche de entrega y personalidad que han mostrado los de Pellegrino en Mestalla y el Sánchez Pizjuán, que estuvieron a punto de certificar sendos empates, han provocado que las derrotas sean aún más traumáticas e indigestas.

Los componentes que han acompañado al Alavés en los dos últimos resultados como visitante han acentuado las secuelas que han producido en el vestuario, muy golpeado al final del choque del Pizjuán. La capacidad de alzarse ante el asfixiante calor, que llegó a ser perjudicial para la integridad física de los futbolistas, remontar el primer gol de Ben Yedder cuando el Sevilla se encontraba en pleno asedio y reponerse a las lesiones de dos de sus hombres básicos se truncaron con un sutil taconazo en el último minuto. El tanto final desencadenó una profunda sensación de impotencia en el vestuario, azotado por una especie de agotamiento repentino. Los albiazules habían perdido de golpe toda la adrenalina tras más de 90 minutos de un voltaje extremo.

Sin costuras

Pellegrino repite a sus futbolistas que en este camino les esperan alegrías tan gratificantes como la victoria del Camp Nou o la que lograron en casa ante el Granada. «Si jugamos así, ganaremos muchos partidos», reitera el técnico. El argentino se muestra ecuánime con sus jugadores, a quienes no puede reprochar nada más allá de errores puntuales tras una labor tan extenuante como la que llevaron a cabo en la capital hispalense. Con ese discurso y las casi dos semanas de descanso competitivo que restan hasta la visita del Málaga, los albiazules tratan de cicatrizar la herida que padecen lejos de Mendizorroza, reabierta por Ganso y Ben Yedder en el Pizjuán.

La mejor noticia para el Alavés, más allá de saber que mantiene intactos su gen combativo y su ambición ante cualquier tipo de adversidad, es que el equipo mantuvo la entereza y no se desarmó a pesar de perder a dos de sus puntales en la primera media hora de juego. El entramado defensivo de Pellegrino, resistente ante uno de los conjuntos más ofensivos de la Liga que aún no ha dejado escapar ningún punto en su feudo, aguantó con las incorporaciones de Pantic –entró por Femenía– y Krsticic –sustituyó a Torres–, todo un alivio para encarar los encuentros que puedan perderse los lesionados.

El periodo de baja habitual para los contratiempos que han sufrido los dos albiazules oscila entre las dos y las tres semanas, ya que no existe rotura grave en ninguno de los dos casos. El parón de Liga por los compromisos internacionales, además, podría permitirles llegar al derbi ante la Real Sociedad en Anoeta (sábado, 22 de octubre ) y, casi con total seguridad, para la visita del Real Madrid a Mendizorroza (29 de octubre).

El Alavés tiene argumentos sólidos para evitar derrumbarse ante las derrotas de Mestalla y del Pizjuán, muy frustrantes en su forma. Los albiazules parecen haber dejado atrás la falta de eficacia de cara a la meta rival, pues han marcado en todos los encuentros disputados fuera de casa y despacharon al Granada con un contundente 3-1. Y tienen la certeza de que pueden mirar de frente y sin complejos a cualquier adversario, después de haber puesto contra las cuerdas al Atlético, al Barça, al Valencia y al Sevilla en su feudo. A pesar de que la balanza parece quedarse vacía tras un trago tan amargo, el Alavés tiene más motivos para felicitarse que para fustigarse.

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