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Barcelona - Alavés

Sobrevivir a la máquina perfecta

7 goles ha marcado el Barça en las dos primeras jornadas, con tres de Luis Suárez y dos de Messi.
7 goles ha marcado el Barça en las dos primeras jornadas, con tres de Luis Suárez y dos de Messi. / Efe
  • La defensa del Alavés, de las más consistentes en el inicio de Liga, se mide al ataque más poderoso y versátil, que combina como nadie el dominio con el contragolpe

Renunciar al fútbol de toque milimétrico que embaucaba a sus rivales hasta la línea de gol era casi una herejía en Can Barça hace solo dos años. El equipo que armaba Luis Enrique, sin embargo, adquiría un instinto cada vez más asesino. Las incorporaciones de Neymar –llegó un año antes pero dio el paso definitivo en 2014–, Rakitic, Turan, Alcácer, Denis y, sobre todo, Luis Suárez acercaban al conjunto blaugrana al perfil de un depredador. El próximo rival del Alavés, al que recibirá el sábado en el Camp Nou (20.30 horas), necesitaba encontrar el punto de entendimiento entre esas dos corrientes contrapuestas y casi irreconciliables, hasta transformarse en una máquina perfecta.

Frente a ese engranaje casi imparable, que combina el dominio absoluto con una capacidad abrumadora al contragolpe, deberá resistir la retaguardia del Alavés, una de las más convincentes en este arranque de temporada. El conjunto albiazul solo ha encajado un tanto ante los rivales de su misma categoría durante el verano y en sus dos primeras jornadas de Liga. Solo Gameiro, y de penalti, consiguió batir a Fernando Pacheco, encumbrado como uno de los protagonistas del ascenso y destapado como una de las posibles revelaciones de la Liga. El resto de enfrentamientos –la visita del Sporting a Mendizorroza y los amistosos ante los asturianos y la Real Sociedad– se han saldado con la muralla intacta.

Entre los defensores y guardametas que se enfrentan al poderío ofensivo azulgrana, encarnado en Messi, Neymar y Luis Suárez, retumba el mismo deseo: "Que no tengan su día". Así lo reconocía ayer Fernando Pacheco, que ha dejado de ser un desconocido en la máxima categoría a base de seguridad y grandes actuaciones, sobre todo en la jornada inaugural en el Calderón. "A veces toca que la gente te dé bola, pero cuando vienen mal dadas hay que saber aceptar las críticas", admite el guardameta del Alavés, "motivado" por el reto de conquistar el Camp Nou y por su pasado madridista.

Pero tanto Pacheco como Laguardia, Kiko Femenía y el lateral izquierdo que salte al césped el sábado –Raúl García o Theo Hernández– se enfrentarán al examen de sus vidas, ante una fábrica inagotable de fútbol y tres delanteros de primera clase mundial. Los dos triunfos que ha logrado el Barça en las primeras semanas de competición reflejan a la perfección la doble naturaleza del conjunto de Luis Enrique. Asfixió al Betis y se recreó a la contra cuando el equipo andaluz entregó su cabeza (6-2), mientras que sometió al Athletic a un asedio ininterrumpido, que se saldó con una sorprendente victoria blaugrana por la mínima (0-1).

Gobernar el encuentro

Aunque todavía tiene las cifras más altas en cuanto a posesión en la Liga (supera el 64% de media), el Barça no cuenta ya con la tiranía de la pelota que ejercía con Xavi, cuya dependencia sumía en un mar de dudas el futuro blaugrana al tratarse de un futbolista irrepetible. Esa incógnita, que provocaba enormes desvelos en la hinchada, se resolvió con una reinterpretación del estilo del Barcelona, que ha desterrado las críticas por sobar la pelota y ahora resulta mucho más mortífero.

El conjunto de Luis Enrique no tiene inconveniente alguno en gobernar el encuentro, pero disfruta cuando se lanza al galope. La voracidad de Luis Suárez y el nuevo papel de Messi, que parece haber supeditado la obsesión por el gol a la victoria, volvieron loca a la zaga del Betis y acosaron a la del Athletic.

Al uruguayo y al argentino, que han marcado en sus correspondientes compromisos internacionales, se les unen ahora Paco Alcácer y Neymar, que ostenta la distinción de héroe en Brasil al colgarse el oro olímpico. Luis Enrique, no obstante, deberá elegir entre apostar desde el principio por su tridente o si mantiene a Arda Turan, en quien tiene una fe ciega a pesar de su pobre rendimiento en la primera campaña en la casa. El turco, por su lado, ha recuperado el fútbol que desplegó en el Atlético cuando ha jugado más cerca del área.

El Barcelona ha conseguido que cualquier planteamiento posible parezca casi un suicidio. Quienes lo esperan en su campo salen goleados y los más osados, quienes tratan de ahogarlo y salir a buscarlo, alimentan el ego de Neymar, Messi y Suárez con sus espacios. Pero el Alavés, que aún se encuentra invicto y desactivó al Atlético, quiere encontrar el antídoto para frenar a una máquina perfecta.