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Alavés

«El equipo se irá decantando como el vino»

Pellegrino: «El equipo se irá decantando como el vino»
  • Pellegrino se queda con «la fuerza de voluntad» del plantel en el estreno de Liga y cree que «en diez partidos sabremos para qué estamos»

Después de un estreno de Liga épico ante el Atlético de Madrid y un punto con sabor a victoria, el Alavés hará este domingo su puesta de largo en Mendizorroza ante el Sporting. Amable, reflexivo y sin prisa en las respuestas, Mauricio Pellegrino admite que el modo en que llegó el empate en el Calderón «transformó la decepción en algo impresionante», pero insiste en que a estas alturas y tras diecisiete fichajes, muchos de ellos tardíos, «el equipo es todavía un manto de incertidumbres que se irá decantando como el vino, como un puzle que se arma solo por los méritos de los futbolistas». El técnico argentino asegura que en este momento no se conforma con salvar al Alavés en la última jornada, aunque matiza que «en diez partidos» –al final de octubre– «sabremos para qué estamos».

–Minuto 94 en el Calderón, desesperación tras el tanto de penalti poco antes del Atlético, y marca un golazo Manu García. ¿Qué se le pasó por la cabeza?

–Viví el partido tranquilo hasta el penal, porque siempre trato de estar concentrado para poder observar y dar a los jugadores las indicaciones más precisas posibles. Ahora, cuando nos cobraron el penal, perdí los cabales (fue amonestado por protestar). Un minuto y un medio después, con el gol de Manu, esa decepción se transformó en algo impresionante. La verdad que fue un lindo momento. No solo para mí, sino también para la gente, para la vuelta del Alavés a Primera, porque para muchos jugadores era un momento muy especial: su primer partido con el equipo, el primero en Primera, la primera cita en la Liga de algunos que vienen del extranjero... No fue poca cosa. Tenemos que grabar el partido en la cabeza por la fuerza de voluntad del equipo. Lo humano equiparó las diferencias en lo futbolístico.

–«Increíble», se le ve por televisión mascullar entre dientes a Simeone cuando marca el capitán en el único tiro a puerta del Alavés. ¿Lo entiende también, no?

–Obviamente. El fútbol tiene algo que después, cuando no lo ‘tenés’, extrañas. Son esos subidones y bajones de emoción.

–Hablaba de esa fuerza de voluntad para equilibrar a un rival superior. ¿Es con lo que se queda?

–Es la base. Si tenemos que armar una empresa y no tengo quién quiera sacar el negocio adelante, por más capacidad técnica que tengas, si no ‘tenés’ hambre, no ‘tenés’ voluntad... Son los cimientos de cualquier organización humana. Y veo un grupo humilde y sencillo. Me gusta hacerles hablar a los jugadores para que expresen lo que sienten, porque entre todos debemos trabajar para el equipo. No es algo tangible en la sociedad donde vivimos, pero es la realidad. Estamos acostumbrados a pensar en uno mismo, aunque en el fútbol trabajar por el de al lado tiene un beneficio muy importante a largo plazo.

«Llegar a quererse»

–Fernando Pacheco ya señalaba que una de sus grandes preocupaciones, si fuera entrenador, había sido esta pretemporada «la conexión del grupo».

–Es que eso lo es todo. Primero tengo que conocer al tipo que tengo al lado y saber cómo vive el fútbol. Pero si ‘sabés’ lo que siente... Hay una diferencia enorme entre conocer algo de un compañero y saber lo que opina, lo que siente, cómo lo vive... Si ya con el tiempo llegan a quererse, no te digo nada.

–Antes del estreno, hablaba de ver la «respuesta» de los futbolistas en competición. ¿Tenía dudas sobre la mentalidad? ¿La respuesta física?

–Sí, porque todavía hoy el equipo es un manto de incertidumbres. Es la realidad. Vamos a hacer pruebas en partidos oficiales. El equipo se irá decantando como el vino. Al principio es una revolución y después se decantará por merecimientos y por lo que muestre sobre el campo. Cuando hay cambio de entrenador en un equipo, al final siempre suelen jugar los mismos trece o catorce futbolistas. ¿Por qué? Porque es como un puzle que se va a armando solo por los méritos de ellos.

–Confeccionó un primer once inicial con cinco jugadores del Alavés que ascendió y que habían realizado toda la pretemporada. ¿Pensaba que era lo más lógico buscar un conjunto mixto entre ‘veteranos’ y fichajes?

–En realidad pensé en los que estaban más cerca de la idea de un equipo. Coincidía que la mayoría venían entrenando desde el principio, excepto Christian (Santos), que llegó de los primeros pero se lesionó. Se conocían un poco más o un poco menos, pero pensé que podían conectar. Aunque tenemos todavía una realidad, que estamos vírgenes en muchos aspectos.

–Advirtió que tipos como Manu García y Toquero, ahora dos de los capitanes, iban a ser fundamentales para recordar a los nuevos las señas de identidad del Alavés.

–La gente que venía del año pasado ha aportado a los nuevos el conocimiento del medio. Explicarle lo que es el club, la ciudad y los valores que han sostenido al equipo en el pasado. Después, sabemos que ahora solo vale lo que sucede el domingo. Si jugaste bien el último partido, lo malo es que hay que volver a demostrarlo; si jugaste mal, lo bueno que ‘tenés’ otra oportunidad rápido. El fútbol no entiende ni de prestigio ni de dinero ni de experiencia. El verde césped pone a cada uno en su lugar cada semana y el pasado sirve para aprender.

–¿Hacia qué señas quiere que el Alavés, como dice, se vaya decantando?

–... Con los jugadores que tenemos creo que podemos ser sólidos en defensa y atrevidos en ataque. Después, que sea un equipo entregado, que la gente agradezca a los jugadores por el esfuerzo que hacen cada día en el campo... Son las señas de identidad que me gustaría que el Alavés respete por encima de todo.

Mercado y «pausa»

–Aseguró que en el mercado se habían conseguido el 90% de los futbolistas que se pretendían. ¿No se habrá excedido en el porcentaje?

–Ehh... Yo estoy contento con el plantel que tenemos. Obviamente para hacer 17 fichajes hemos mirado más de cien. Algunos jugadores que pensábamos que teníamos se nos fueron y otros que pensábamos que eran muy difíciles los pudimos resolver. La secretaría técnica ha trabajado mucho y bien. Ha hecho un esfuerzo tremendo todo el verano y seguimos mirando algunas opciones, siempre y cuando podamos mejorar. Vamos a trabajar hasta el último día. Pero sabíamos de la dificultad de conformar un plantel. Ya dije que además de sumar puntos para permanecer en la categoría uno de los grandes objetivos es afianzar un plantel por lo menos de doce o catorce jugadores para el año próximo. Creo que eso sería un paso muy grande para el club. Conseguir esos hombres comprometidos que quieran estar en el club y hagan que la Primera División sea un lugar posible para el Alavés.

–Por cierto, queda poco menos de una semana para que se cierre el mercado. ¿Qué le pide? ¿Un delantero?

–Bueno, tuvimos problemas en el centro del campo y después en poco tiempo nos salieron cinco o seis opciones rápidas. Sabíamos que si esperábamos hasta el final, iban a llegar buenas opciones, aunque llegaran sobre la hora. Es un riesgo que corrimos. Ahora, aunque para mi gusto y para el del club tengamos una plantilla amplia, vamos a tratar de protegernos un poco y hacer una plantilla igual algo más numerosa de lo que se recomienda.

–¿Un delantero entonces? ¿Alguien con velocidad?

–Yo creo que tenemos velocidad. Edgar es un tipo rápido, Toquero es un jugador potente, Deyverson también tiene velocidad, Espinoza la tiene, Sobrino también... Yo creo que al equipo le puede faltar esa pausa y juego entre líneas, que es lo más difícil del fútbol, gente con claridad en espacios reducidos. Nosotros se lo pusimos difícil ahí al Atlético de Madrid. Imagínate para el resto de los mortales.

–El Alavés llegó a Primera con José Bordalás, un entrenador volcánico e hipermotivador. No da la impresión de que usted se caracterice por este perfil. ¿Cuál es su modo de convencer al jugador?

–Trabajando sobre lo que es mejor para todos. Trato de mostrar la pasión por este deporte.

«Caricias y bofetadas»

–¿Veremos a Pellegrino dando voces desde el banquillo?

–... Yo lo que espero es que dé que hablar el equipo; si da que hablar el entrenador, será porque las cosas no van muy bien.

–El único objetivo declarado por el club es la permanencia. ¿Ayuda eso a que todo esté claro desde el principio?

–... Eso es algo lejano. Ya dije que el equipo es hoy un manto de incertidumbres. Puede estar para mucho más o no, pero creo que en diez partidos sabremos para qué estamos. Si el diagnóstico inicial es bueno o no, si hemos acertado en muchos fichajes... Pero el balance será al final. Yo tengo unos objetivos pensados, pero son míos y abstractos, porque ahora es como tirar una bola a la ruleta y apostar. Ahora no queda otra que vivir del rendimiento, del ensayo y del error cada semana. Hay cosas que se pueden mejorar conectando a la gente y nos vendrán bien las dos semanas de parón después de este partido con el Sporting.

–Por lo que dice, se intuye que no se conforma ahora mismo con que el Alavés se libre en la última jornada.

–Claro que no. Si estudiabas para un 6, probablemente sacabas un 4. Eso es lo que pienso. Pero bueno... El alto rendimiento te da caricias y bofetadas todos los días. Se trata de mantener el equilibrio y saber dónde estamos.

–Y llega el debut en casa ante el Sporting, antes de un paréntesis de Liga y de la visita al Barcelona. ¿Se puede hablar de mayor trascendencia de la normal aunque únicamente sea la segunda jornada?

–Es un partido muy importante ante un equipo que ha mostrado una muy buena línea de trabajo desde la pasada temporada. Jugamos nuestro primer partido en casa en la Primera División y, ante todo, debemos tener calma. No se puede subir el Everest en un esprín. Quiero que el equipo vaya creciendo respecto al domingo y, por supuesto, también quiero ganar.

–Después de sus alabanzas del primer encuentro, ¿hay que esperar pocos o ningún cambio?

–Hay que verlo. Esta semana tenemos también a Christian (Santos) que estaba lesionado, a Deyverson que no podía jugar, a Theo (Hernández)... Voy a tener más opciones, pero estoy seguro de que vamos a sacar un buen equipo.