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Las once temporadas del Alavés en Primera

Santiago Carpintero, del Alavés, trata de frenar a Andrés Iniesta, durante un partido de Primera disputado en 2006.
Santiago Carpintero, del Alavés, trata de frenar a Andrés Iniesta, durante un partido de Primera disputado en 2006. / Efe
  • Dos participaciones en la Copa de la UEFA con una final y liderar la tabla de la categoría de oro del fútbol nacional son algunos de los hitos de El Glorioso. Ahora la 'Liga de las estrellas' celebra de nuevo su vuelta

El Alavés vuelve a Primera tras diez campañas como alma en pena por los campos de Segunda y Segunda B. El Glorioso retorna a la categoría de oro, división en la que ya ha militado en once temporadas y que llegó a liderar en varias jornadas. Alcanzó el sexto puesto de la clasificación a final de campaña, en el curso 1999-2000, que le serviría para disputar la Copa de la UEFA el año siguiente.

Con el logrado ascenso, el Alavés recupera para la memoria secuencias del pasado, de un pretérito reciente y por ello aún fresco en la memoria. No hace tanto, aunque lo parezca, que se comportaba como uno más entre los ilustres socios de Primera. De hecho gozó hasta de un lustro glorioso, pues sumaron más alegrías tristezas en la casa albiazul.

Dos participaciones en la Copa de la UEFA y liderar la tabla de Primera son algunos de los hitos de El Glorioso en su historia de Primera. Sin embargo, las once campañas en la máxima categoría del fútbol nacional no solo han sido finales gloriosas y paseos triunfales sino mucho más. Repasamos las once temporadas de Primera del Deportivo Alavés.

Los felices años 30

A pesar de que el Alavés nació en 1921, la Liga de Fútbol no se creó hasta 1928, año en el que el equipo vitoriano quedó incluido en la Segunda División. En esos años vestían de albiazul los ilustres Ciriaco, Quincoces, Antero, Roberto y Modesto que fueron los primeros internacionales del club al ser convocados para participar en los Juegos Olímpicos de Ámsterdam (1928). En la temporada 1929-30 el Alavés fue el primer equipo en ascender a Primera para militar en la categoría máxima durante las siguientes tres temporadas.

El Deportivo Alavés debutó en Primera División el 7 de diciembre de 1930 en un partido ante la Real Sociedad en el estadio de Atocha donde el derbi vasco acabó en empate a dos. En la tercera jornada llegó a marchar líder, pero el campeonato acabó el 5 de abril, con el Alavés en el octavo puesto y un Mendizorroza con un aforo para 8.000 aficionados, el más pequeño de los diez equipos de Primera . En 1931 el Real Madrid fichó a la mítica línea defensiva albiazul formada por Ciriaco y Quincoces, que se convirtió en una de las más características del fútbol español de esos años.

La segunda temporada en Primera (31-32) no fue tan buena y el equipo marchó en la última posición de la tabla durante buena parte de la campaña para salvarse en la última jornada en la que descendió el Real Unión. La temporada 1932-33 el Alavés quedó en la última posición y desciende a Segunda, y en la siguiente temporada vuelve a quedar en última posición, encadenando así dos descensos consecutivos, lo que le provocó graves problemas económicos.

Dos temporadas en los 50

Le costaría al Alavés dos décadas retornar a la categoría de oro. Tras proclamarse campeón del grupo I de Segunda, el equipo vitoriano ascendió a Primera para disputar la liga de 1954-55. El Alavés marchó todo el curso en la zona baja de tabla para terminar la campaña en el décimo puesto de los 16 equipos que formaban la Primera ese año.

La temporada siguiente (1955-56) el Alavés siguió en la zona baja de la clasificación, pero en las últimas dos jornadas cayó a posiciones de promoción de permanencia. En esta liguilla de 10 partidos, el Alavés fue el último clasificado y descendió a Segunda.

El lustro de Oro

En las siguientes cuatro 4 décadas, el equipo pasó por Segunda, Segunda B y Tercera, antes de vivir los mejores años de su vida deportiva, entre 1998 y 2003, con el ascenso a Primera y sus dos sonadas participaciones en la Copa de la UEFA. En este lustro se exhibió por España y Europa para asombro de todos, se coronó como el más digno perdedor de una final de la UEFA, la de 2001 con el Liverpool, repitió hazaña al clasificarse por segunda vez para el torneo continental y llegó a liderar la clasificación de Primera. Todo en tan poco tiempo. Pero también sufrió e incluso lloró por su doloroso descenso a Segunda. Hoy, 18 años después, vuelve 'El Glorioso' con gallardía.

Después de una insoportable espera, la Primera acogió de nuevo al Alavés en mayo de 1998. Cuarenta y dos años más tarde se cobró la revancha que siempre da el fútbol, por muy puñetero que éste sea. El feliz reencuentro con la mejor Liga, el 29 de agosto de 1998, no se pudo escenificar en Mendizorroza, de obras hasta bien entrado el curso, y tuvo que ser en San Mamés. La incomodidad para el público se trasladó también al inexperto equipo de Mané, que sólo entró en faena a la vuelta de Navidad. La incorporación del inigualable Julio Salinas en el mercado invernal dio al Alavés una dimensión impensable para el tramo decisivo. Aunque fatigosa y sufrida, la temporada se saldó con una última tarde de sudor frío. La Real Sociedad ejerció de visitante y vecino amable. No fue, desde luego, un obstáculo para el triunfo local y el campo, ya remozado por completo, festejó la permanencia como si fuera un título.

La segunda campaña del Alavés entre los grandes concluyó con su histórico y sorpresivo acceso a la Copa de la UEFA. ¡¡¡'El Glorioso', europeo!!! Todo un logro, a pesar de que dos jornadas antes de acabar la campaña el equipo disfrutaba de opciones matemáticas para conquistar el título y en la última tenía el subcampeonato y la Liga de Campeones al alcance de un triunfo. Pero perdió en San Mamés ante un Athletic envalentonado y tuvo que conformarse -que ya es suficiente- con su mejor clasificación en Primera -sexto- y su primer concurso continental. Remate a un ejercicio sublime para el cuadro albiazul, paradigma del fútbol alegre, ofensivo con Contra y Javi Moreno, con ritmo goleador incansable.

En su debú continental, la Europa futbolística se rindió al atractivo de un Alavés encantador en el tránsito del segundo al tercer milenio. La cuarta plantilla de Mané se hinchó a jugar y marcar goles. Después de tumbar, entre otros, al legendario Inter de Milán, se plantó en la finalísima de la UEFA, en un duelo abierto e inolvidable frente al Liverpool. En la derrota -trece partidos continentales y sólo dos tropiezos, incluido el del desenlace-, muchos descubrieron entonces a un grupo entrañable y simpático, que además adoraba el buen trato del balón. Desde entonces se le recuerda y admira por los rincones balompédicos del viejo continente.

Tampoco tuvo que aguardar demasiado tiempo el Alavés para acceder de nuevo a la UEFA. Apenas un año. Un arranque deslumbrante le puso al frente de la clasificación de Primera y ahí, en la poltrona, aguantó el tirón de los ganadores de toda la vida. Fue líder -dos jornadas- y el quinto proyecto de Mané cuajó con empaque, pero le flaquearon las fuerzas y se vino abajo. Fue un desplome continuado, que se inició con la segunda vuelta y se prolongó la temporada siguiente. El Alavés sobrevivió, gracias a la suma de puntos de la primera vuelta y a la complicidad de Osasuna en El Sadar, pero en la temporada 2002-03, cuando mejor pinta tenía el Alavés, llegó la inesperada hecatombe. Ni los fichajes de Abelardo, Dutruel, Ilie y Helguera, entre otros, y su nueva y efímera aventura continental -cayó en la segunda ronda ante el Besiktas- sirvieron para mantener al equipo arriba. El mal juego, la incapacidad y el sufrimiento le acompañaron por los campos que antes se le habían entregado. La nefasta campaña acabó con Mané, el mejor técnico de la historia del Alavés, y el año del partido 300 en diez temporadas en Primera le devolvió cruelmente a la categoría que mejor conoce. La Segunda le acogió.... hasta ayer. Ahora la 'Liga de las estrellas' celebra de nuevo su vuelta.