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DEPORTIVO ALAVÉS

De la Segoviana al Barça de Messi

Manu García, en un encuentro frente al Barça B.
Manu García, en un encuentro frente al Barça B. / EL CORREO
  • En un puñado de años el Alavés ha pasado de jugar en los más modestos campos de fútbol del país a disputar la 'Liga de las estellas'

La Gimnástica Segoviana, el Montañeros o La Muela. Los últimos diez años en Segunda y Segunda B le han servido al Alavés para conocer de primera mano el fútbol modesto después del lustro de oro en el que llegó a disputar al Liverpool la mismísima final de la UEFA. Una década de fútbol humilde, ni peor ni mejor que el de las estrellas, pero modesto. Nada ajeno al equipo de Vitoria, ya que en las categorías de plata y bronce ha militado 48 largos años de su historia, que junto con otras 22 campañas en Tercera suman 70 años de los 95 de historia que acumula el club.

De este fútbol de menos millones y a veces menos vistoso, pero de mucho corazón y tan respetable como el galáctico de Messi y Cristiano es difícil salir. Entre uno y otro hay una gran frontera, un muro infranqueable para algunos equipos que otros saltan con más frecuencia que el Alavés. Sin embargo, en esta ocasión, el trabajo y la constancia de las últimas plantillas vitorianas han dado sus frutos para viajar de la modesta Segunda B a la opulenta Primera en solo 4 años.

El Alavés vuelve a la categoría de oro del fútbol nacional tras diez campañas como alma en pena por los campos de Segunda y Segunda B. En los últimos cuatro, El Glorioso ha dado pasos al frente, ha crecido y se ha saneado, tras el hundimiento deportivo y económico durante la gestión de Dmitry Piterman.

En 2011 el grupo Baskonia se hizo cargo del club albiazul que entonces militaba en Segunda B. El equipo, aquel que peleó la Copa de la UEFA al Liverpool años antes, era el caballero venido a menos que tenía que visitar a humildes como la Gimnástica de Torrelavega, la Gimnástica Segoviana, el Lemona o el Burgos. En ese periplo por el fútbol no profesional se encontró en situaciones atípicas en la 'Liga de las estrellas', como los partidos sobre césped artificial ante el correoso y combativo Guijuelo, e incluso severos correctivos como el que le endosó la Arandina. Tras el lustro de oro, el aterrizaje en Segunda B fue toda una cura de humildad, ante el Lemona en el pequeño Arlonagusia con capacidad para poco más de un millar de aficionados. También tuvo sus batallas con los filiales de primeros equipos como con el Atlético Osasuna, la Real Sociedad B, el Barça B o el Bilbao Athletic, que le ha acompañado este año en Segunda.

Sendoa Agirre disputa un balón en el campo del Guijuelo, de hierba artificial.

Sendoa Agirre disputa un balón en el campo del Guijuelo, de hierba artificial. / EL CORREO

Tras rehacerse a sí mismo, y renacer de las cenizas que dejó el empresario ucraniano, el club ha conseguido salir del proceso consursal. En el terreno deportivo, el equipo diseñado para mantenerse en Segunda ha logrado contra pronóstico el ascenso a Primera.

Ahora tras cuatro cambios de presidente, diez temporadas, innumerables fichajes, cerca de 200 desplazamientos y más de 400 partidos de mucha modestia y gran corazón, El Glorioso retorna a la categoría de oro, división en la que ya ha militado en once temporadas y en la que llegó a alcanzar el sexto puesto de la clasificación, en el curso 1999-2000, que le serviría para disputar la Copa de la UEFA el año siguiente.

Con esa modestia que ha lucido en los campos de Segunda y Segunda B, el equipo albiazul llevará sus valores y su carácter a los grandes campos de fútbol que conocen hasta los no aficionados al deporte del balompié. El Nou Camp de Messi, el Bernabéu de Cristiano, el Vicente Calderón de Simeone o el San Mamés de Valverde ya esperan el retorno del Glorioso.