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El Alavés asume que debe cambiar el césped de Mendi

Imagen del césped que se colocó en Mendizorroza el 3 de septiembre de 1998
Imagen del césped que se colocó en Mendizorroza el 3 de septiembre de 1998 / P. G.
  • Después de 18 años su vida útil se acerca a su fin y el club se plantea afrontar el importante desembolso durante el verano

Mendizorroza podría cambiar de piel a final de temporada. Es al menos una opción que en este momento baraja el Alavés después de constatar que la vida útil del césped se acerca a su fin después de casi 18 años al servicio de la entidad. Una circunstancia que ha provocado más dificultades de las habituales para que el tapiz alavesista ofrezca la imagen de otras campañas. El campo del paseo de Cervantes siempre ha sido uno de los mejor cuidados del panorama nacional, pero en los últimos meses la situación ha cambiado.

Los problemas han aparecido a causa de que las raíces del césped ya no agarran como en otras temporadas, lo que suele generar que la hierba se levante con facilidad en cualquier acción de los futbolistas. La entidad alavesista es consciente de que no podrá aguantar mucho más allá de esta temporada, aunque será también una cuestión económica.

Más de 300.000 euros

Según los cálculos efectuados por el Alavés modificar toda la superficie de Mendizorroza supondría un desembolso superior a los 300.000 euros. La cifra podría acercarse incluso a los 400.000. En cualquier caso, se trata de una de las cuestiones pendientes para este verano. Dentro de unas infraestructuras albiazules donde la intención del club, a medio plazo, también es dar un lavado de cara a Ibaia.

Si el Alavés decide finalmente en verano levantar el césped de Mendizorroza se deberá llevar a cabo una operación similar a la que se ejecutó el 3 de septiembre de 1998, en aquella ocasión con el regreso del equipo a la Primera División después de 42 años y que también acarreó la última remodelación del estadio albiazul.

8.124 metros cuadrados

En aquella oportunidad, el campo del paseo de Cervantes se cubrió de césped en un solo día. En concreto, una superficie de 8.214 metros cuadrados de fina hierba sobre Mendizorroza: 111 metros de largo y 74 de ancho, los que engloban el terreno de juego y las zonas adyacentes.

Se trató también de un proceso muy complejo, dado que los tepes llegaron troceados y empaquetados en camiones frigoríficos procedentes de Holanda. Un césped que llegó a Vitoria con un año y medio de vida y dos centímetros de grosor. Una hierba que acogió poco después cinco temporadas consecutivas en la Primera División y la épica de la Copa de la UEFA y la final de Dortmund. En definitiva, los mejores años del Alavés.