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El expresidente completaría un quinteto integrado por Querejeta, Santiago Arenaza, Jesús Echave y Rafa Pedreira
19 de mayo de 2011
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Ortiz de Zárate forma parte del grupo del Baskonia que espera controlar el Alavés
Gauna y Zárate, poco antes del traspaso de poderes del 9 de marzo del año pasado. :: IGOR AIZPURU
ALFONSO AZKORRETA | VITORIA..-

Fernando Ortiz de Zárate, presidente del Alavés desde la salida de Dmitry Piterman en 2007 hasta el año pasado, cuando dejó su cargo a Alfredo Ruiz de Gauna, forma parte del grupo de inversores liderado por Josean Querejeta que espera tomar las riendas de la entidad de Mendizorroza, según ha podido confirmar EL CORREO. Un viaje de ida y vuelta, aunque en sentido estricto el empresario nunca ha dejado de estar vinculado a la sociedad del paseo de Cervantes. Todavía con un importante paquete de acciones en su poder, la disponibilidad y apoyo financiero al colectivo entrante han sido decisivos en su incorporación al nuevo proyecto. Así pues, el cuadro inversor que pretende capitalizar la entidad futbolística se encuentra formado por cinco personas: Josean Querejeta, Santiago Martínez de Arenaza -miembro también del consejo de administración del Baskonia-, los industriales y empresarios Jesús Echave y Rafa Pedreira y el propio Ortiz de Zárate.

El regreso del exdirectivo depende aún de que el desembarco del Baskonia se materialice. Una vez encaminada la negociación con Ortiz de Gauna para el pago de la deuda que mantiene con él el Alavés -505.000 euros-, aún se alza un escollo que impide la entrada de Querejeta: la concesión de un crédito de dos millones de euros por parte de la Caja Vital. A la espera de que este obstáculo se solucione -entra en una fase de máxima urgencia-, el grupo ha diseñado ya cómo se produciría el relevo con los Ruiz de Gauna.

Cuando el Baskonia capitalice el Alavés con 2,5 millones, el grupo entrante y el saliente quedarán en la sede del notario para realizar el traspaso de poderes. Según las negociaciones mantenidas hasta ahora, en el momento en que el funcionario público acredite que los talones con el dinero entran en las cuentas del club albiazul y que los inversores efectúen el primer plazo del pago de la deuda a Alfredo Ruiz de Gauna -250.000 euros-, éste daría de baja a cuatro de sus consejeros para, en el mismo acto, nombrar otros tantos procedentes de la plataforma del Baskonia.

Asamblea de accionistas

Seguidamente, el presidente dimitiría de su cargo, aunque permanecería en funciones hasta la celebración de una asamblea de accionistas. Desde la convocatoria hasta la celebración de la junta transcurriría un mínimo de un mes, tiempo en el que Gauna figuraría como máximo responsable, pero no contaría con un poder real en la entidad, igual que cuando él sucedió a Zárate.

En la asamblea, siempre según el compromiso que ahora existe, Gauna votaría con el poder de sus acciones al nuevo presidente: Avelino Fernández de Quincoces, quien presidiría una directiva formada en un primer momento por otros cinco miembros. Uno de ellos sería Fernando Ortiz de Zárate.

La presencia del empresario en los órganos directivos del Alavés no tendría un carácter meramente nominal, de figurar y nada más. En atención a su elevado número de acciones y al capital invertido, el empresario contaría con voz y voto en las decisiones que tome la nueva junta.

Tres años de presidente

El Alavés debe a Ortiz de Zárate parte de lo que es hoy. Su figura resultó clave cuando el club entraba en ruina tras el periodo negro de Piterman. Posibilitó que la entidad se acogiese al proceso concursal y que, en vez de ir directamente a la liquidación, entrase en la etapa actual. El exdirectivo protagonizó también un periodo de dudosas decisiones deportivas, con numerosos cambios de entrenador y secretarios técnicos. Condicionado por una economía de necesidad, tampoco pudo evitar el descenso a Segunda B hace dos temporadas. Inició la pasada con una drástica renovación de la plantilla que fracasó en su intento de disputar el 'play off', esto ya con Gauna de presidente e Iñaki Ocenda en el banquillo.

En su descargo, mientras ejerció como máximo responsable albiazul, Ortiz de Zárate sufrió el ninguneo de las instituciones. Pese a acreditar que no tenía relación con Piterman y que su vinculación al Alavés -como jugador, patrocinador y responsable de la Fundación- no era flor de un día, los poderes políticos le negaron todo. Es más, en la recta final de su mandato se vio obligado a dejar la presidencia por las presiones de la Diputación, quien le pidió que no fuese un obstáculo a la entrada de inversores. Aquel grupo, el Baskonia, no se reveló hasta mucho después. Y qué paradoja que ahora el propio Zárate sea uno de esos posibles salvadores del Alavés.

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