El milagro Abelardo

El contraanálisis

El técnico albiazul transmite una sensación de coherencia que provoca su efecto en la credibilidad de su mensaje en el vestuario

Abelardo da instrucciones en un partido. /Photodeporte
Abelardo da instrucciones en un partido. / Photodeporte
RAÚL ALÚSTIZA

Creo que todos tenemos claro que el partido de Montilivi marcó un punto de inflexión en la dinámica de nuestro equipo. Son las incomprensibles fases del fútbol. Nunca sabes si son consecuencia de los resultados o los resultados de las dinámicas. Y no creo que se puede poner un ejemplo más apropiado para demostrar esta teoría con lo que hemos vivido con nuestro Glorioso. Mi compañero y amigo de tertulias Alberto Lasaga lo define como el milagro Abelardo, dando a entender que no hay una razón futbolística fácil que explique tal cambio.

Por eso, 'el fútbol es fútbol', que decía el difunto Boskov, es decir, muchas veces es complicado explicar por qué ha ocurrido. Y es difícil analizar esa ecuación que resulta de la suma de las miles de variantes que contiene la complejidad humana en cada uno de los jugadores, interrelacionados entre los once del equipo, a las que restamos las mismas que contienen los rivales. Añadimos las variantes futbolísticas, como estrategias, planteamientos, desarrollo táctico, entrenamientos, etc, así como los estados de ánimo del propio equipo, del rival y sus correspondientes e influyentes entornos. ¡Ah!, y sin olvidar algo tan decisivo en cualquier juego, el caprichoso azar, que cuando está de nuestra parte lo llamamos mérito y si se pone en contra, mala suerte. Al final de todo ello obtenemos un resultado y no sabemos cuál de los parámetros o sumandos ha sido decisivo. Por eso, nosotros lo llamamos el milagro Abelardo.

Un detalle clarificador para defender esta teoría milagrosa. En el partido de Montilivi, el equipo no mostró hasta el minuto 70 ninguna sensación diferente a la que se pudo ver con los dos anteriores entrenadores. Y de repente, en ese minuto y por arte de magia, aparece otro equipo, ¿cómo lo explicamos?, ya que no creo que hubiera sido una estrategia planificada por Abelardo. Entre otras cosas, porque no llevaba más de una semana entrenando, y evidentemente, si un técnico es capaz, en ese escaso margen de tiempo, de planificar algo para que en el minuto 70 cambie todo, no es entrenador, es un mago.

Se me ocurren varias razones que influyeron en el milagro. Por ejemplo, las dinámicas, que por la razón que sea, en algún momento cambian, y pudo coincidir con la entrada de Abelardo. Otra más, la llegada de jugadores como Laguardia, Martín, Guidetti y otros como Pina, etc., que en algún momento tenían que aparecer. Una más, ese trabajo sucio, basado en la metodología acierto-error, ya lo habían realizado sus antecesores.

Tal vez la principal razón que se me ocurre es que Abelardo transmite una sensación de coherencia que provoca su efecto en la credibilidad de su mensaje en el vestuario. Credibilidad que hace que se cumpla esa máxima en cualquier colectivo, y que dice: 'es muchísimo más importante estar de acuerdo que tener razón'. Algo que comprobamos en cada partido, observando cómo en el equipo todos van a una, independientemente de que cada uno piense que sus ideas futbolísticas son las mejores.

Más razones del milagro, aunque esto no me atrevo a confirmarlo, dado que no nos dejan ver los entrenamientos. Me refiero a esa que condiciona absolutamente el rendimiento en un equipo, la metodología del entreno que aplica Abelardo. Por aquello de que un equipo juega según se prepara y entrena bien cuando cumple en este orden y con esta máxima: calidad, intensidad y cantidad.

No podemos terminar sin hablar del rival, el Girona de Machín. Y creo que nunca mejor dicho, lo 'de Machín', ya que es un equipo hecho a su imagen y semejanza. Tiene un gran mérito lo que está realizando esta temporada. El técnico lleva varias campañas superando objetivos. Con esa apuesta fiel a un sistema basado en tres centrales y dos carrileros muy ofensivos. A partir de aquí, monta el resto de la formación. Con dos medios centros a la altura de los dos carrileros, o al revés, como queramos ver. Un medio punta y dos puntas, 3-4-1-2, que en función de las circunstancias puede resultar un 3-4-3. Cuando defienden se convierten en un 5-3-2, entre otras alternativas o dibujos. Pero lo verdaderamente importante es su desarrollo táctico. Van de memoria y muestran un dinamismo y una armonía en el juego que da gusto verles. Pero al fin y al cabo, no deja de ser un estilo que como ocurrió ante los anteriores rivales -Getafe y Eibar- se nos da bien.

Para finalizar, el club ha decidido destinar la taquilla de este partido para los clubes convenidos. Qué quieren que les diga. El principal valor del fútbol alavés, con sus más de 8.000 fichas, independientemente de lo poco o mucho que suponga como cantera, es social, es su patrimonio. Lo que en términos de márketing significa ser cliente.

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