Alavés

Mendizorroza, el castillo de Primera

Los jugadores del Alavés celebran uno de los goles anotados frente al Celta en Mendizorroza. /Efe
Los jugadores del Alavés celebran uno de los goles anotados frente al Celta en Mendizorroza. / Efe

Desde la llegada de Abelardo, el conjunto albiazul es el anfitrión más fuerte con 13 puntos sobre 15, una cifra solo al alcance del Atlético

IÑIGO CRESPO

Hace meses que Mendizorroza dejó de ser un estadio entrañable, en el que sus abnegados hinchas mantenían el aliento de su equipo de manera encomiable pese a sus repetidos naufragios. El Alavés, de hecho, fue el conjunto de la Liga que más tardó en festejar su primer punto como local. Atrás queda ya la desoladora cadena de tropiezos ante el Barcelona, el Villarreal, el Real Madrid, la Real Sociedad y el Valencia, que perpetuó la sequía albiazul hasta principios de noviembre. Pero el feudo vitoriano ha recuperado ya su máximo esplendor y ha sacado brillo a su efecto ambiental.

Desde la llegada de Abelardo a su banquillo, el Alavés es el anfitrión más poderoso de Primera. El conjunto albiazul continúa invicto en su feudo y acumula 13 puntos gracias a cuatro victorias y un empate. Se trata de un registro solo al alcance del Atlético del ‘Cholo’ Simeone, que ha calcado la trayectoria de los vitorianos desde diciembre. Incluso, el Barcelona (tres triunfos, dos empates), el Madrid (tres victorias, dos derrotas) y los sorprendentes Girona, Eibar y Las Palmas (10 puntos de 15 posibles) han sido incapaces de mantener el meteórico ritmo de los albiazules.

Recuperar la fortaleza de Mendizorroza se presentaba como una de las premisas innegociables para llevar a cabo el resurgir del Alavés, que se encontraba hundido con seis puntos cuando recurrió a Abelardo. El propio técnico asturiano, de hecho, anticipó que la mejoría del rendimiento como local resultaría lógica por su estilo de juego y, sobre todo, el favorable calendario que le esperaba. Tras las visitas de Las Palmas, Málaga, Sevilla y Celta, que abandonaron de vacío la capital alavesa, y del Leganés, que arañó un punto en la recta final, los albiazules recibirán mañana al Deportivo (18.30 horas). Un triunfo ante el conjunto gallego, que ha caído al penúltimo puesto y se encuentra ahora a ocho puntos de distancia, supondría un golpe de efecto casi decisivo, al menos en la carrera directa con los de Clarence Seedorf.

«Un golpe directo»

El vestuario vitoriano tiene ya asimilado el efecto que tendría un nuevo triunfo en Mendizorroza, cuyo próximo visitante será el Levante (jueves, 1 de marzo). «Once puntos de diferencia con respecto al Deportivo más el ‘average’... Estando como estábamos hace dos meses, sería un golpe para ellos y para el resto de equipos que están en la pelea, porque podrían empezar a pensar que el Alavés ya no pertenece a ese grupo», admite Tomás Pina, quien asume que el conjunto coruñés llegará a Vitoria en una situación «crítica», muy parecida a la que atravesaban los de Abelardo antes de su espectacular evolución.

Los cimientos de Mendizorroza han recuperado la solidez que mostraron durante la pasada campaña y han devuelto al Alavés el carácter de feroz anfitrión que había perdido durante los cuatro primeros meses de competición. Los de Abelardo, de hecho, se encuentran a punto de dejar ese oscuro pasado atrás.

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