Alavés - Real Madrid

Llorente regresa «a casa» mientras intenta echar a volar

Marcos Llorente pugna por la pelota con Raúl García en Mendizorroza. / Igor Aizpuru

El centrocampista, que salió de Vitoria como el gran descubrimiento del fútbol español, aún busca su lugar en la despiadada competencia del Madrid

IÑIGO CRESPO

El proceso que separa a un diamante en bruto de convertirse en una figura esculpida solo duró unos pocos días para Marcos Llorente. El centrocampista aterrizó en Vitoria y se transformó en un auténtico ídolo para cuando disputó su primer partido en Mendizorroza, ante el Sporting. Hasta el final de temporada, no se bajó del pedestal y se confirmó como una de las sensaciones emergentes del fútbol español. Nunca antes había tenido tan cerca cumplir su aspiración vital de triunfar en el Madrid, y él se sentía tan preparado que rechazó las ofertas de casi todos los equipos de Primera, que llamaron a su puerta con el uniforme de comandante listo para estrenar.

Marcos Llorente regresa esta tarde al estadio donde rompió el cascarón en plena lucha por hacerse un hueco en el sobrecargado centro del campo del Madrid, donde debe reivindicarse ante hombres como Casemiro, Kroos, Modric, Kovacic y el inédito Ceballos. «No es un partido más. Mañana volvemos a la que fue mi casa, a la que fue mi gente... y siempre lo será. ¡Partido en Mendi!», tuiteó ayer el mediocentro, que trata de dejar su impronta ante la despiadada competencia del conjunto blanco en su posición.

El escaso protagonismo que le ha brindado hasta ahora Zinedine Zidane, con 80 minutos repartidos en dos jornadas de Liga, y siempre ante adversarios replegados, no le ayuda en su maratón por anticiparse a alguna de las contrastadas estrellas del Madrid. Y es que Llorente solo ha sido titular ante el Levante en el Bernabéu -fue sustituido en el minuto 62- y disputó los últimos 18 minutos en Riazor. Pero la gran virtud de Llorente no es tomar el mando y distribuir el juego de un equipo tan eléctrico y vertical, sino recuperar la pelota con una inteligencia táctica y una fortaleza física abrumadoras, que permitiría al Madrid iniciar un contragolpe imparable en décimas de segundo. Es decir, por extraño que parezca, para Llorente resulta más sencillo brillar ante los grandes de Europa que contra rivales sumisos. Y, sin embargo, es muy improbable que Zidane renuncie a Casemiro en partidos de esa naturaleza.

Es posible, sin embargo, que el joven centrocampista tenga hoy la ocasión de reestrenarse en Mendizorroza ante la plaga de bajas que azota al Madrid, con Kroos y Kovacic en la enfermería. Zidane, de hecho, ya advirtió ayer de que no renunciaría a las rotaciones, y menos con un duelo tan decisivo como el del martes ante el Borussia en el horizonte. Llorente dejó una huella imborrable en el imaginario colectivo de la hinchada del Alavés, consciente de que pueden pasar varios años hasta que se presente en sus filas un centrocampista tan imponente como él. Hoy, al menos, podrá rendirle tributo a su breve pero inolvidable andadura albiazul.

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