Leganés - Alavés

El Alavés paga caro las circunstancias

Burgui lamenta una ocasión fallida.
Burgui lamenta una ocasión fallida. / Igor Aizpuru

Manu García falla un penalti que pudo cambiarlo todo y el equipo vitoriano, discreto y frágil hasta el descanso, encaja un tanto ilegal de Gabriel

Fernando Ruiz de Esquide
FERNANDO RUIZ DE ESQUIDE

Con el peor paso ha arrancado este viernes el Alavés su segunda aventura consecutiva en Primera División. Ofreció primero muestras de que resta mucho para alcanzar una mínima solvencia, tanto en cuanto a adaptación como en la falta de piezas importantes en el equipo, aunque acabó pagando caro las circunstancias. Entre dos adversarios que pelean de inicio por la permanencia y donde, en líneas generales, no existieron demasiadas diferencias, el acierto y la fortuna sentenciaron. Manu García, que se adelantó a Santos para lanzar el penalti, envió el balón a las manos de Cuéllar. Pocos minutos después, tras una falta, un rebote en la barrera y un remate en fuera de juego de Gabriel surgió el tanto que acabó por decidir el choque.

1 Leganés

Cuéllar; Zaldua (Bustinza, m. 80), Mantovani, Muñoz, Rico; Eraso (El Zhar, m. 69), Rubén Pérez; Omar (Morán, m. 65), Gabriel, Szymanoswki; y Guerrero.

0 Alavés

Pacheco; Vigaray, Alexis, Ely, Pedraza (Héctor, m. 75); Burgui, Wakaso (Pina, m. 62), Manu García, Ibai; Sobrino (Romero, m. 62) y Santos.

Gol.
1-0, M. 23: Guerrero lanza una falta que rebota en la barrera y tras el rechace corto de Pacheco Gabriel, en fuera de juego, remacha a la red.
Árbitro.
Munuera Montero, del comité andaluz. Casero, tanto en la señalización de las faltas como en alguna tarjeta que se olvidó de sacar al Leganés. Su auxiliar no apreció el fuera de juego, por medio cuerpo, de Gabriel en la acción que concluyó en el tanto local. Amonestó a Wakaso por el Alavés.
incidencias.
9.231 espectadores en Butarque, con presencia de aficionados albiazules en las gradas. Se guardó un minuto de silencio por las víctimas de los atentados de Barcelona y Cambrils.

No había dudas sobre la alineación, adelantada por Luis Zubeldía en la jornada del jueves, y el técnico cumplió con su palabra. Para alumbrar un primer Alavés de perfil ofensivo, con Rubén Sobrino y Santos en ataque, y unas bandas ocupadas por Burgui e Ibai. Wakaso y Manu García, un doble pivote pleno de músculo, era la baza para equilibrar el bloque, donde la gran novedad fue la entrada de Pedraza en la banda izquierda de la zaga. Un conjunto con ocho futbolistas de la pasada temporada, pero la mitad de ellos sin excesiva presencia en aquel equipo. Una falta de coordinación que se notó desde el primer momento, sobre todo en una zona de atrás con dificultades para ofrecer solvencia y bastante desajustada. Después, emergió un poderoso Ely para sostener el entramado.

Control local

El Leganés, similar en el once al del pasado ejercicio excepto en su defensa, ofreció desde el arranque una sensación de conjunto más cohesionado, aunque también atado a sus limitaciones. Como las de un Guerrero que todo el partido generó mucho peligro en el área albiazul pero que se olvidó de definir con acierto. Solo existió, en realidad, un buen tramo albiazul en ese primer periodo. Después de sacudirse el dominio de un pegajoso rival, entraron en acción Wakaso y Burgui para enlazar acciones de ataque. Un tramo escaso, pero que resultó suficiente para hilvanar algo de juego rápido. También para generar el penalti que pudo cambiarlo todo tras la entrada a destiempo de Rico sobre el extremo albiazul.

El capitán Manu García no atinó con la portería y el Leganés, espoleado, comenzó a crear oportunidades. Con un dominio claro del centro del campo y también algunas desatenciones alavesistas, como sucedió con Vigaray sobre Szymanoswki. Un Alavés que apenas conseguía hilvanar juego y donde solo algún desmarque de un bullicioso Sobrino, que tampoco acertó en una opción en el área, permitía al equipo estirarse. Santos, en una pelea desigual, apenas podía saltar y saltar junto a los centrales. Tampoco hubo oficio en esos minutos de desconcierto, que el conjunto local aprovechó a balón parado. Con fortuna y fuera de juego en el gol, pero también con otras opciones donde la zaga vitoriana se mostró demasiado contemplativa.

Se presentó el escenario más complicado para un Alavés al que durante todo el verano le ha costado un mundo generar peligro en ataque. Este viernes, ante un Leganés que dio un claro paso atrás para buscar el contragolpe, llegó una segunda mitad donde al menos aparecieron más combinaciones, aunque en pocos casos profundas. Pedraza, hasta entonces atado a la línea defensiva, buscó la proyección por la banda mientras que Burgui y Sobrino también apoyaron en la creación.

Pina y Romero

Zubeldía lo intentó con la entrada de Pina, entonado en sus primeros minutos, y Romero para activar el juego interior y buscar el desequilibrio del paraguayo. A costa de conceder metros en defensa y contragolpes, que llegaron sin consecuencias, el Leganés también demostró su falta de pegada, lo que aumenta la rabia de la derrota ante un adversario que hizo lo justo, incluidas las reiteradas pérdidas de tiempo. También apoyarse en un Munuera Montero que tras señalar el penalti comenzó a ofrecer las señales habituales de alergia con los albiazules y un criterio diferente con las faltas.

Al Alavés, es cierto, no le dio para mucho más a la hora de desestabilizar a la ordenada zaga de Asier Garitano. Demasiadas acciones imprecisas en tres cuartos de campo que finalizaban sin siquiera un remate. Prácticamente el único claro volvió a llegar de las botas de Burgui. Centró su posición tras recibir y el zapatazo rozó el larguero de Cuéllar. Poco filo en toda una segunda parte, aunque con un poco de fortuna pudo bastar para el empate.

El Alavés, sin embargo, se llevó una derrota dolorosa, por lo que significa en el estreno y, además, ante un rival directo. Por delante una segunda jornada ante el Barcelona y el paréntesis liguero posterior. Con esa sensación de que será necesario más en casi todos los aspectos para competir en otras condiciones.

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