Laguardia pone la sonrisa al trámite

Laguardia, durante el calentamiento previo al encuentro. /Igor Aizpuru
Laguardia, durante el calentamiento previo al encuentro. / Igor Aizpuru

Las pinceladas de Demirovic y Víctor López rompieron la monotonía de un partido plano, que no tuvo más historia que el regreso del central

IÑIGO CRESPO

Había dos grandes nombres que figuraban como grandes reclamos en el cartel que anunciaba el encuentro de este miércoles ante el Formentera. Víctor Laguardia y John Guidetti brillaban con una luz especial horas antes del partido de vuelta ante el Formentera, reducido a un mero trámite tras el contundente triunfo de la ida. El descarte del ariete sueco por «unas pequeñas molestias en el gemelo», tal y como reconoció Abelardo tras el duelo, dejó a Laguardia como actor principal. Y el central no defraudó. Después de casi nueve meses de ausencia por su grave lesión, estuvo correcto y sólido junto a Rodrigo Ely. Pero, sobre todo, dibujó una sonrisa a un duelo plano y oscuro, a excepción de algunas pinceladas aisladas poco habituales en Mendizorroza.

El Alavés arrastró durante gran parte del encuentro la escasa química y fluidez que tenían sus jugadores, que apenas habían coincidido en Liga desde la llegada de Abelardo. El escaso recorrido en las bandas de Alexis y Diéguez, centrales reconvertidos, y la falta de ideas de la pareja Torres-Medrán transformaron el juego albiazul en una sustancia pastosa hasta que surgió el cansancio de los jugadores visitantes. Solo Wakaso, que arrancó con un punto de intensidad algo superior, se hizo notar durante buena parte de la primera mitad.

Pero si alguien debió marcharse satisfecho por su puesta en escena ante Abelardo en esta fugaz oportunidad, fue Víctor López y, sobre todo, Ermedin Demirovic, protagonista absoluto de la eliminatoria al anotar tres de los cinco tantos del Alavés. El extremo del filial fue uno de los pocos que se atrevió a encarar a su par, sirvió algunos centros medidos y hasta probó con un disparo que salió rebotado. Y el joven ariete bosnio, que se estrenaba en Mendizorroza con la primera plantilla, abrió el marcador con una definición de nivel tras un medido pase de Sobrino, a pesar de que contó con escasas ocasiones de gol.

Esa fue, sin duda, la acción más brillante del delantero manchego, tan voluntarioso como cegado de cara a la meta rival. Tuvo al menos cuatro oportunidades clarísimas con las que protagonizó todos los desenlaces posibles. Dos de ellas las detuvo el portero (la primera fue directa al muñeco a escasos cinco metros), a otra no llegó por poco tras un gran centro de Víctor. Y en la última se topó con el palo en un intento de vaselina mediada la segunda mitad. El atacante, en definitiva, debe afilar su colmillo si quiere disfrutar de cierta continuidad con Abelardo en la batalla por mantener la categoría.

Sin contratiempos

El Alavés gobernó el partido sin grandes contratiempos en cuanto a los baleares les costó retomar el aliento tras una carrera o una circulación. Medrán comenzó entonces a llegar con más claridad al área rival, a los centrales vitorianos se les terminó el trabajo y las grietas se multiplicaron en la muralla del Formentera, poco habituada a un terreno más amplio y un desgaste continuado. El escenario, por tanto, llevaba grabado el nombre de Alfonso Pedraza, reservado en el banquillo para el choque del domingo en casa frente al Sevilla. El cordobés salió para regalar la ovación a Demirovic y lanzar un par de carreras que terminaran de desmoronar al cuadro pitiuso con el segundo tanto.

Abelardo se mostraba satisfecho porque sus jugadores secundarios cerraron la eliminatoria sin grandes sobresaltos, más allá del pequeño trance en el que el Formentera igualó el encuentro de ida. Pero, por encima de la clasificación para los cuartos de final, el técnico asturiano sabe que tiene de nuevo alistados a Rodrigo Ely y Víctor Laguardia, además de algunos jóvenes que responden con creces a sus escasas oportunidades.

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