El 'intrascendente' duelo del orgullo

Wakaso encabeza el grupo en los ejercicios de calentamiento del entrenamiento de ayer en Ibaia./
Wakaso encabeza el grupo en los ejercicios de calentamiento del entrenamiento de ayer en Ibaia.

El Alavés y el Athletic se citan en un choque con más alicientes emocionales que deportivos

IÑIGO MIÑÓN

Deportivo Alavés y Athletic están separados por un punto en la tabla, pero a una enorme distancia anímica. Los albiazules viven este plácido final liguero sin nada en juego como una fiesta, celebrando la permanencia como el gran éxito que es después del pésimo inicio liguero que se llevó por delante dos entrenadores, Zubeldía y De Biasi, antes de pulsar la acertada tecla de Abelardo, recientemente renovado. Los rojiblancos sufren esa misma orfandad clasificatoria sumidos en la desilusión de las altas expectativas incumplidas y enredados en el cese de Ziganda. Dos obras distintas en un mismo escenario.

Y en éstas llega el derbi. Vacío de objetivos numéricos. Siempre lleno de emociones. El fútbol es pasión y será ésta la que mueva hoy la pelota en Mendizorroza. Acabar por encima del rival más íntimo es un aliciente para el Alavés; ser el último equipo vasco de Primera División sería una herida en el orgullo del Athletic. Eso está en juego: un estímulo incalculable para un derbi 'intrascendente'.

«Evidentemente, sabemos que para la afición no es un partido más. Valoran mucho el hecho de poder ganar. La plantilla lo sabe y vamos a ver un duelo intenso», subraya Abelardo. Él, tirando de diplomacia deportiva, mantiene el discurso de las últimas semanas, el del reto de finalizar la Liga lo más arriba posible. «A mí me hace ilusión ganar no por quedar delante del Athletic, sino porque seguiríamos, como mínimo, en la posición en la que estamos. A mí me gustaría acabar decimoterceros y si es más arriba, mejor».

Un once de gala

Es, en cualquier caso, «el partido perfecto para despedir el año», asume el técnico albiazul, que, en principio, no guardará balas en la recámara. Recuperados Sobrino y Pedraza tras sanción y Pina, ausente en Málaga por unas molestias, el derbi espera al equipo de gala. O casi. Con opciones para meritorios como el propio Sobrino, Maripán, Wakaso o Demirovic. El 'Pitu' tiene las bajas de los lesionados Sivera y Duarte, Medrán -ha entrenado a menor ritmo-, Víctor -baja con el filial para empezar a preparar el 'play off'- y seguramente Burgui, afectado por una intoxicación alimenticia.

Enfrente, un Athletic sin Raúl García ni Balenziaga. «Mejorado», en opinión del entrenador albiazul, sobre todo a raíz de la vuelta de Iker Muniain, que «les da ese juego por dentro que antes no tenían en ataque». Un «grandísimo equipo con muchos recursos», pese a que no haya completado una buena temporada, que va a exigir «nuestro mejor nivel para poder ganar». Abelardo, además, no tiene ninguna duda de que el 'Cuco', que podría apostar de nuevo por una defensa de tres centrales, «lo va a preparar de la misma manera profesional» que siempre pese a haber conocido esta semana su adiós al equipo.

«Me da pena por él porque le tengo un gran aprecio», precisa el asturiano. El navarro le devuelve el guiño amistoso desde el banquillo de enfrente: «Abelardo desprende cercanía, es un tío majo. Me alegro de que haya sido el quien haya acertado y que tenga la oportunidad de comenzar el año que viene», apunta el entrenador rojiblanco.

La «motivación» de Ziganda

No será un partido fácil para él, señalado en esta mala campaña del equipo bilbaíno. «Siempre quieres encontrar una motivación: ganar, clasificación, jugar bien, acabar bien... Llega el momento de dar una sensación buena, tanto a nivel de jugadores como de equipo. Con el Athletic no puede haber broma», reflexiona Ziganda, consciente de que les espera un rival intenso y «muy sólido» que no se ha desenchufado del campeonato una vez conseguido el objetivo de la salvación.

Y una hinchada ávida de una victoria en este duelo, como ya ocurrió la pasada temporada. «Mendizorroza es una bombonera, es un campo pequeño con una afición muy bien organizada. Da gusto jugar por el ambiente y la musicalidad durante el partido». Si en Bilbao el derbi por antonomasia es el que les enfrenta a la Real Sociedad, en Vitoria siempre se espera con más ganas a los rojiblancos. Y eso, a juicio del 'Cuco', se traslada al césped. «Ya vimos en Anoeta el ímpetu del público y con qué ganas jugaron contra nosotros. Tendremos que ir a hacer un partido serio en el que nos queden muy buenas sensaciones», concluye el técnico navarro.

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