¿injusticias o errores?

el contraanálisis

El Alavés, como institución, y el aficionado, como representación social, deben ser ejemplares en todos los sentidos y elegantes en la denuncia

¿injusticias o errores?
RAÚL ALÚSTIZA

Igual es que yo soy muy ingenuo, pero creo que los asuntos arbitrales son más errores que injusticias. Injusticia es hacerlo a mala fe y error es eso, error, aunque en ocasiones el subconsciente les traicione y se confundan siempre en un sentido. Es evidente que existe una cierta frustración, rabia o impotencia con los últimos arbitrajes que ha sufrido el equipo. Considero que el Alavés, como institución, y el aficionado, como representación social, deben ser ejemplares en todos los sentidos para mantener las formas y ser elegantes en la denuncia. Porque a mí no me gustaría ver en mi club esos gestos y pataletas rozando lo impresentable que muchas veces vemos en otros.

Y elegante fue la forma de expresarse del entrenador Abelardo después del partido de Barcelona diciendo que últimamente no estamos teniendo suerte con los árbitros. A partir de aquí, que seamos los medios de comunicación los que entremos en más detalles, datos y estadísticas que lo confirmen o no. Soy de los que pienso que en estos asuntos arbitrales habría que hacer las cuentas al final de temporada, y confirmar las quejas en función del saldo final entre aciertos y errores de cada equipo.

Evidentemente, siempre algún equipo habrá sido el más y otro, el menos perjudicado, algo que suele coincidir inversamente en la clasificación. Claro que alguno se preguntará: ¿ya, pero mientras tanto habrá que hacer algo? No vaya a ser que al final de la temporada seamos campeones de errores arbitrales. Pues eso, transmitir serenidad. ¡El fútbol es así! Y eso para que luego haya algunos que no lo quieren arreglar con tecnología, el VAR. Dicen que los errores es la salsa del fútbol, pues ¡Viva la injusticia!

Por lo que respecta al partido, se cumplió el guion que habíamos anticipado en la previa. Todos sabemos que los equipos pequeños hacen más daño al Barça esperándolo que atacándolo. El mérito pudo estar en esa engañosa pasividad que transmitía la defensa en el repliegue, temporizando y ralentizando el juego del Barcelona, formada por una tela de araña con dos líneas de cuatro y dos jugadores más por delante.

Soy de los que pienso que en estos asuntos arbitrales habría que hacer las cuentas al final de temporada

Aunque parezca un contrasentido esta pasividad era la trampa que tenía preparada Abelardo, porque los contagió y los anestesió durante muchos minutos. Lo que hizo que no activasen su talento, evitando sus típicas y peligrosas penetraciones en el área. Y así, luego pudimos aprovechar sus errores para realizar unos muy peligrosos contraataques. Partido casi perfecto.

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