El Alavés pasa del drama a la locura

Jugadores y técnicos del Alavés celebran la victoria/Fotodeporte
Jugadores y técnicos del Alavés celebran la victoria / Fotodeporte

Con el equipo roto tras el 2-0, la entrada de Burgui y un gran Pedraza reactiva al conjunto albiazul e Ibai anota tres goles, el último en el 93

ELCORREO.COM

Del drama a la locura pasó ayer el Alavés en veinte minutos que resumen el encanto del fútbol. Nada más lejos de la realidad que una posible victoria pasaba por la cabeza de cualquier albiazul cuando el Girona, ante la habitual y desmoralizante fragilidad albiazul, se colocó 2-0 en Montilivi. Aparentemente había liquidado el choque sin demasiado esfuerzo para dejar al conjunto vitoriano, en el estreno de Abelardo en el banquillo, sin aliento y en las profundidades de la clasificación. Pero del mismo abismo, lo que hubiera supuesto una derrota merecida y sin paliativos por lo visto hasta ese momento, rescató el cuadro alavesista un triunfo insospechado. La entrada de Burgui y sobre todo de un gran Pedraza reactivaron el duelo para convertir las botas de Ibai el hormigón armado. Uno, dos y tres goles del extremo, el último en el minuto 93 para dar paso al pitido final, despertar de otro mal sueño y sumar tres puntos paranormales. Si el error de Manu García en el penalti del partido inicial en Leganés resultó el inicio de una pésima racha, queda la esperanza de que la increíble remontada de ayer pueda servir de punto de apoyo anímico para modificar el estado de depresión en el que se había sumido el alavesismo. Por el momento, ha bastado para dejar la posición de colista y situarse a tres puntos de la permanencia antes de la visita de Las Palmas.

2 Girona

Bono; Pablo Maffeo, Juanpe, Bernardo Espinosa (Jonás Ramalho, m. 42), Marc Muniesa, Johan Mojica; Pere Pons, Àlex Granell, Borja García (Douglas Luiz, m. 80), Portu (Aday Benítez, m. 89); y Cristhian Stuani.

3 Alavés

Fernando Pacheco; Martín Aguirregabiria, Alexis Ruano, Guillermo Maripán, Rubén Duarte; Ibai Gómez, Tomás Pina (Dani Torres, m. 80), Álvaro Medrán, Mubarak Wakaso (Alfonso Pedraza, m. 70); Bojan Krkic (Burgui, m. 62) y Munir El Haddadi.

Goles:
1-0, m. 59: Cristhian Stuani. 2-0, m. 62: Juanpe. 2-1, m.71: Ibai Gómez. 2-2, m. 87: Ibai Gómez de penalti. 2-3, m. 93: Ibai Gómez.
Árbitro:
Javier Alberola Rojas (Colegio castellanomanchego). Amonestó al local Bono (m. 86) y a los visitantes Martín Aguirregabiria (m. 26) y Rubén Duarte (m. 57).
Incidencias:
Partido correspondiente a la decimocuarta jornada disputado en el Estadio Municipal de Montilivi ante 7.316 espectadores.

La primera alineación de Abelardo llegó con alguna sorpresa, sobre todo la suplencia de Pedraza, después justificada por un problema gástrico en las horas anteriores al partido. Para formar un once donde continuó el canterano Martín, que volvió a demostrar sus buenas condiciones. Alexis regresó a la posición de central y también fue repescado el tocado Duarte. Ninguno de los dos estuvo a la altura. En el centro del campo situó a Pina y Medrán en el eje, lo que desplazó a Wakaso a la banda izquierda para confiar de nuevo en el dúo Bojan-Munir en ataque. Ante un Girona donde la única novedad fue la entrada de Mojica en el carril izquierdo, una banda donde creó problemas.

El Alavés se plantó así con un 4-4-2 natural que amagó de inicio con una presión alta sobre la defensa rival, aunque apenas resultó una ilusión. Poco a poco, un adversario que dominaba la pelota generó un repliegue general de líneas y un conjunto albiazul a la espera de acontecimientos, sin capacidad para desplegarse en ataque. Pese a que tampoco existieron demasiados sobresaltos en el área de Pacheco, salvo un cabezazo ajustado de Stuani, los problemas albiazules para salir de la cueva e inquietar en la parcela ofensiva resultaban evidentes.

De la espera a la debacle

El conjunto vitoriano se había atrincherado en su área durante la mayor parte de la primera mitad y así continuó en el inicio de la segunda. Con todos los problemas de siempre y alguno más. El equipo albiazul resultaba un páramo ofensivo. Con Pina y Medrán cometiendo demasiados errores en las entregas, Wakaso perdido en una posición poco natural en la izquierda y una delantera invisible. Munir volvió a ofrecer toda la intensidad, como demostraría a final dejándose la vida en el último balón, mientras que Bojan decepcionó. Sin juego entre líneas ni presencia en posiciones de remate.

Eran demasiados condicionantes para aguantar ante un adversario que con paciencia, aunque sin alardes, combinaba con naturalidad a la espera de que surgiera la opción adecuada. Nada que no resulte sencillo en un Alavés con un zaga cogida con alfileres. Martín Aguirregabiria, en su estreno en la Primera División, resultó lo único solvente. El trío formado por Alexis, Maripán y Duarte, entró de nuevo en modo pánico para capitalizar lo que pudo ser un desastre. El malagueño regaló la posición y después el recorte a Stuani para el primer tanto y el chileno se dejó la marca de Juanpe en el 2-0 en un córner. Duarte rozó la expulsión en una durísima entrada. La ausencia de Ely, pese a no atravesar uno de sus mejores momentos, contribuyó a ensanchar un agujero por donde se van demasiados puntos.

Autopista por la izquierda

Nada funcionaba en el Alavés y, por momentos, se intuyó otra goleada en las redes de Pacheco. Abelardo, con cara de circunstancias ante lo que veía sobre el césped, dio entrada entonces a Burgui y Pedraza. El primero, que actuó en la media punta, contribuyó a meter una velocidad más al balón y el segundo, a convertir la banda izquierda en una afilada daga. En su primer centro, Ibai encontró el resquicio, en el segundo Munir no llegó por poco, hubo varios más y también la acción del penalti, donde aprovechó el error de un Girona que se descomponía para forzar el penalti que dio el empate.

Un punto se antojaba ya inaudito después de lo observado tras la primera hora de juego, pero se trataba de uno de esos partidos que permiten pensar en cualquier cosa. Y sucedió la mejor. Un balón de fe de Munir para habilitar otra vez a Ibai, bendecido en los remates y que colocó el tanto decisivo, no sin fortuna, en lo que resultó la última acción del partido. Que el insólito triunfo sirva para mejorar.

Contenido relacionado

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos