La gabarra alavesista

HISTORIAS EN ALBIAZUL

Un antiguo camión contra incendios marca Magirus se utilizó para que la plantilla albiazul recibiera el homenaje por el ascenso a Segunda logrado en Getafe en 1974

La gabarra alavesista
SANTIAGO DE PABLO

Como es lógico, la permanencia en la categoría, que el Alavés alcanzó de forma brillante el pasado domingo en Canarias, se celebra siempre menos que el ascenso. No obstante, ocasiones como esta, en que ni el más optimista podía esperar hace unos meses un final tan plácido, se merecen un festejo por todo lo alto. Cada equipo tiene su propia tradición en celebraciones, tal y como sucede con la famosa gabarra que recorre la ría del Nervión con ocasión de los campeonatos logrados por el Athletic, aunque esta costumbre no es tan antigua como algunos piensan, pues se remonta solo a 1983.

En Vitoria no hay ría para «sacar la gabarra», pero sí ha habido un vehículo que en tiempos se utilizó para homenajear al Alavés. Se trata de un antiguo camión contra incendios marca Magirus, modelo Bayern, propiedad del Parque de Bomberos municipal. El Ayuntamiento lo adquirió en 1927 y fue matriculado con la placa VI-811. Según Ricardo Mª Espinosa, este autobomba Magirus-Autospritze pesaba casi dos toneladas y su motor de 48 HP le permitía alcanzar una velocidad máxima de 55 kilómetros por hora. Contaba con ruedas de madera y neumáticos de caucho macizo, así como con una bomba capaz de lanzar 1.000 litros de agua por minuto a 100 metros de distancia.

Es un vehículo precioso, un auténtico tesoro que aún se conserva en el Parque de Bomberos, donde es objeto de especial atención en las jornadas de puertas abiertas. Durante mucho tiempo se mantuvo en activo y más tarde se utilizó para otros menesteres, incluyendo –según recuerda el hijo de su conductor– una aparición estelar en una de las películas musicales protagonizadas por Los Bravos, grupo musical que estaba en pleno auge a finales de la década de 1960. También se empleó en el recibimiento triunfal de que fue objeto en Vitoria el equipo de Corazonistas que ganó en 1971 el popular concurso de televisión «Cesta y Puntos».

El 27 de mayo de 1974 el Magirus acogió a los miembros de la expedición alavesista que recibió el homenaje de la ciudad, tras conseguir el ascenso a Segunda División. El día anterior, el Alavés había ganado al Getafe en el entonces campo de Las Margaritas, logrando así el ansiado objetivo. El autobús en el que los albiazules regresaban desde Madrid se detuvo en el famoso parador de La Antonia, en el alto de Armentia, donde se organizó la caravana triunfal. Según la prensa de la época, en esta primera etapa el Magirus acogió a los txistularis del Ayuntamiento: «Abrieron paso los motoristas de la guardia municipal y tras ellos un viejo »Magyrus« descubierto sobre el que los txistularis del Ayuntamiento entonaban las notas del himno al Deportivo Alavés. El discurrir de la caravana por las calles de Vitoria era acogido con numerosos aplausos procedentes de las más diversas gentes situadas en las aceras. El caminar por el Portal de Castilla, Ramón y Cajal, Manuel Iradier, San Antonio y Plaza de General Loma fue lento. Por fin, la gran sorpresa en la Plaza de la Virgen Blanca, invadida por miles y miles de personas que ofrecían un espectáculo inenarrable, sólo comparable al día del chupinazo».

Tras la ofrenda floral a la Virgen Blanca, los miembros de la expedición alavesista se montaron en el peculiar vehículo para continuar el recorrido desde las escaleras de San Miguel hasta el Ayuntamiento, pasando por las calles Postas y Dato. En el coche de bomberos ondeaban banderas y gallardetes albiazules, tal y como se observa en la fotografía que ilustra este artículo, donde también se intuye el entusiasmo del público por el retorno de la escuadra albiazul a la Segunda División. La copia la conserva la familia del conductor habitual del camión, Teógenes Larreina (padre del exparlamentario de Eusko Alkartasuna Rafa Larreina), rodeado por los protagonistas del evento. Hace unos años, la escena fue el motivo elegido para ilustrar uno de los murales que hoy decoran Mendizorroza. De este modo, el Magirus ha pasado a formar parte de la memoria alavesista.

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