Demirovic brilla en el camino a cuartos

Demirovic brilla en el camino a cuartos

Un doblete del delantero del filial y otro tanto final de Munir dejan la eliminatoria prácticamente sentenciada

Fernando Ruiz de Esquide
FERNANDO RUIZ DE ESQUIDE

El Alavés cumplió con un partido serio e intenso ante el Formentera, que llegó a igualar en un córner, pero se encontró con la efectividad del equipo de Abelardo

Con un protagonista inesperado, el bosnio Ermedin Demirovic, el Alavés ha colocado pie y medio en los cuartos de final de la Copa del Rey. El futbolista del filial, que se estrenaba con la camiseta albiazul al igual que Víctor López, ha marcado la diferencia con dos goles de calidad, el segundo en un espectacular taconazo. Para coronar un choque donde el conjunto vitoriano ha mostrado la seriedad necesaria para dejar claras las diferencias de categoría, aunque el empate local en un córner y un inicio de segunda mitad algo espeso, provocó cierta inquietud.

Sin embargo, el segundo tanto cerró cualquier discusión y Munir, poco antes del final, dejó prácticamente sentenciada la eliminatoria. Aunque más allá de nombres propios, el conjunto de Abelardo, con muchas novedades, se reivindicó de forma general para ofrecer al técnico nuevas posibilidades.

1 Formentera

Contreras; Samu, Javi Rosa, Kiko, Bonilla (Ojeda min. 66); Álvaro, Omar, Gabri (Crespo, min. 66), Nando, Adrián Riera; Juan Antonio.

3 Alavés

Sivera; Víctor, Ely, Maripán, Diéguez; Sobrino, Torres, Ibai (Munir, min. 73), Wakaso; Medrán (Manu García, min. 65), Demirovic (Martí Aguirregabiria, min. 78).

Los goles
0-1, min. 35: Demirovic; 1-1, min. 56: Javi Rosas; 1-2, min. 64: Demirovic; 1-3, min. 80: Munir.
árbitro
Hernández Hernández (Comité de Las Palmas).
incidencias
Partido de ida correspondiente a los octavos de final de la Copa del Rey disputado en el estadio municipal Sant Francesc de Formentera ante unos 3.000 espectadores. El presidente del Consell de Formentera, Jaume Ferrer, entregó una placa al presidente del Deportivo Alavés, Alfonso Fernández de Trocónis, alusiva a la posidonia oceánica en la isla, planta acuática endémica del Mediterráno

El arranque del duelo había llegado con alguna sorpresa en el once inicial, como la presencia de Ibai desde el inicio. Abelardo dosificó esfuerzos, como había anunciado, y también ofreció a Víctor López y Demirovic la oportunidad de debutar con la camiseta alavesista. No le defraudaron y desde los dos futbolistas del filial llegó la conexión del primer tanto albiazul. En cualquier caso, la escuadra vitoriana ofrecía un aspecto reconocible, con Ely y Maripán como centrales, Diéguez en el lateral zurdo y futbolistas como Torres, Medrán, Wakaso o Sobrino, que regresaba al césped tras su lesión muscular. Ante un Formentera que desde los instantes iniciales dejó clara su intención. Un repliegue intensivo, sin presionar la salida del balón alavesista y confianza en poder cazar oportunidades al contragolpe.

El mérito alavesista residió desde el inicio en un alto nivel de concentración y también escrupuloso orden táctico para evitar las sorpresas. Con más balón del habitual en las botas de los jugadores vitorianos, las dificultades residían en sobrepasar el muro balear. Costó durante muchos minutos ante un rival todavía fresco y que basculaba sin cerrar para taponar los huecos. El Alavés trataba de tocar rápido y, sobre todo, buscaba abrir el campo con los laterales. Sobre todo por la banda de un Víctor que se sumaba al ataque con desparpajo.

Insistencia, 1-0 y palo

No existía demasiada claridad en las acciones, con las complicaciones de un campo estrecho y con botes muy altos del balón, y al Alavés le costaba generar oportunidades. Wakaso amenazaba a base de empuje con los centros desde su posición en la banda izquierda, pero ni Medrán ni Sobrino atinaban cuando disponían de algunos metros para amenazar. Hasta que apareció la jugada precisa con numerosos toques para el primero de Demirovic.

Pese a la superioridad albiazul, el Formentera sí demostró su capacidad para complicar las cosas con muy poco. Prácticamente en el único acercamiento peligroso, Gabri se adelantó a Diéguez para colocar un cabezazo en el palo. Después el Alavés sufriría con el temido balón parado. En un inicio de segunda parte espeso. Si hasta entonces había logrado evitar faltas y córners, con un dominio claro de los centrales Ely y Maripán en los balones aéreos, llegaron los problemas y el empate. Un córner cerrado y un descuido que costó el gran sobresalto. Ante un conjunto balear que incluso después, ya con el marcador en contra, volvió a ofrecer síntomas de peligro a la mínima desconcentración. Con un buen manejo de las cortas dimensiones del campo y siempre vocación de remate.

La calidad vuelve a aparecer

Porque el Alavés acabó por marcar la diferencia a base de calidad. Cuando Abelardo ya amagaba con la entrada de Manu García para potenciar el eje ante las dificultades para mantener el control, apareció un contragolpe fulgurante. Sobrino, muy intenso pero sin demasiado acierto, acabó por profundizar y servir un balón atrá que Demirovic, con el central encima, convirtió en maravilla con un taconazo. Un exquisitez tras un tanto anterior también de categoría. Como el de Munir, que colocó el tercero en otra acción de delantero. Seis goles entre Liga y Copa suma ya el ariete, que parece ahora en plena ebullición.

El Formentera ya había acusado el 1-2 que llegó en su peor momento y se quedó con muy poca respuesta a partir de ahí. Obligado a adelantar líneas y con más balón ante un Alavés que contemporizado, el conjunto balear quedó expuesto a los contragolpes que acabaron por decidir. La escuadra de Segunda B, eso sí, mostró entereza hasta el final e incluso con problemas físicos en algunos de sus jugadores con los cambios realizados, forzó situaciones hasta el descuento. Incluido un gol anulado por una clara falta de Rosa sobre Sivera, que vivió un partido bastante cómodo en su regreso a la portería albiazul.

En un Alavés que acabó con Martín y Víctor como banda derecha y un resultado que le permite encarar el duelo de vuelta con toda la tranquilidad, además del fin de semana en Bilbao sin demasiado desgaste en las piezas clave. Una tarde redonda en el camino a cuartos.

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