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Clos Gómez, el elegido para la gran final.
Clos Gómez, el elegido para la gran final.

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Que los jugadores se acerquen a Clos Gómez

  • El excolegiado internacional Eduardo Iturralde González analiza para EL CORREO la figura de su compañero aragonés, quien ha pasado de «tarjetero a dialogante» y que se despedirá del arbitraje precisamente en la final de Copa

Hubo un tiempo en que Carlos Clos Gómez (Zaragoza, 44 años) solucionaba todos los problemas llevándose la mano al bolsillo. Los jugadores eran amonestados con una facilidad abrumadora y sabían que formular protestas o entrar fuerte desde el pitido inicial conllevaría una reprimenda de color amarillo. Era la manera que tenía el aragonés de protegerse y frenar el ímpetu de los futbolistas, pero con el paso del tiempo aprendió que las sanciones no son siempre la mejor manera de llevar un partido. «Es un árbitro que ha experimentado una gran transformación. Empezó severo, rígido y tarjetero, y ahora es muy flexible. Dialoga mucho más y pita lo que ve y no lo que intuye», explica el excolegiado internacional Eduardo Iturralde González, quien disecciona para EL CORREO la figura del hombre que repartirá justicia en la final de la Copa.

El partido del Calderón será el último en la carrera profesional de Clos Gómez. Será allí, en el territorio comanche que en pocos días será invadido por las excavadoras y los volquetes, donde el colegiado zaragozano dirá adiós al arbitraje tras 11 temporadas en Primera, cinco en Segunda y cuatro en Segunda B. Arrancó en la categoría de bronce y dos décadas después se despedirá en una final que le fue designada como un premio a su trayectoria. «A algunos, la experiencia no les ha servido para nada, pero a él sí. Está más cerca de los jugadores, habla con ellos y acepta de buen grado entablar un diálogo», apunta Iturralde González, quien tampoco entiende que se concedan este tipo de encuentros a profesionales que están a punto de retirarse. «No comprendo que ese sea el motivo principal de la adjudicación. La final debería arbitrarla el que mejor esté en este momento».

No será la primera vez que el colegiado aragonés reparta justicia en una final de Copa. Ya lo hizo en la temporada 2012-2013, con el Real Madrid y el Atlético como protagonistas. Todo iba más o menos bien hasta que el partido se descontroló en la recta final y Clos Gómez expulsó a José Mourinho, a Cristiano Ronaldo y al capitán atlético Gabi. «Es un árbitro que me gusta. Piensa después de pitar y no antes, y eso es fundamental. Antes era como Mejía Dávila, que sacaba 14 tarjetas por partido, pero ha cambiado muchísimo y se ha adaptado a la evolución del fútbol. Ese tipo de arbitraje con muchas cartulinas ya no está bien visto y Clos acepta de buen grado conversar con los futbolistas», insiste Iturralde.

De hecho, a juicio del exárbitro, los jugadores del Alavés «tendrán margen» para formular sus protestas y presionar al zaragozano, siempre y cuando sepan cómo y cuándo hacerlo. El conjunto vitoriano no guarda un buen recuerdo de Clos Gómez porque, cosas de la vida y del fútbol, fue el colegiado que les ha pitado este año en Mendizorroza en aquel 0-6 precisamente contra el Barcelona. «Pero una final es distinta», advierte Iturralde González. «En este tipo de partidos se tiende a ser más permisivo y se aguanta más todo, desde las jugadas hasta las protestas. Es un encuentro especial y nadie quiere cargárselo con dos rojas. Para expulsar a alguien o señalar un penalti -advierte- tiene que ser algo muy claro. Claro no, clarísimo».

Es inevitable pensar que en un duelo a priori tan desigual el Barça podría gozar de una mayor protección que el Alavés. Iturralde lo rechaza y asegura que «el escudo del Barça no influirá para nada. Eso pasaba en otras épocas», consiente, pero ahora defiende la independencia del estamento arbitral. Clos Gómez estará acompañado por Raúl Cabañero Martínez como primer asistente y Diego Barbero Sevilla como segundo, mientras que Alejandro Hernández Hernández será el cuarto árbitro. Entre todos tratarán de pasar desapercibidos y que los protagonistas sean los jugadores. Ese sería un buen trabajo.

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