Fútbol

Un espectáculo dantesco

E.C.

El derbi que cerraba la pretemporada arrancó con un plante de la afición y acabó con una imagen bochornosa de los futbolistas

Iñigo Crespo
IÑIGO CRESPO

El derbi que bajaba el telón de la pretemporada para el Alavés y el Athletic pasó de ser un duelo sano y anecdótico a dejar una imagen vergonzosa. Los futbolistas ni siquiera escucharon el pitido final, después de que el árbitro, Palencia Caballero, decidiera suspender el partido a dos minutos del tiempo reglamentario. El choque escapó de su control en varias fases y decidió dejar desierto el campeón de la Euskal Herriko Txapelketa tras dos graves e intolerables trifulcas.

El colegiado hizo un amago de parar el amistoso cuando recibió una fea agresión por parte de Alexis Ruano, quien vio la tarjeta roja directa por, al parecer, dedicarle algún insulto. El central malagueño agarró de la barbilla al trencilla cuando abandonaba el césped, en una acción que supondría una larga suspensión en caso de producirse en un partido oficial. Los capitanes de ambos equipos prometieron mantener la compostura en los últimos veinte minutos, pero el árbitro les advirtió de que interrumpiría el choque en caso de que se repitiera una escena similar. Y en la recta final del derbi, los futbolistas volvieron a encararse de forma virulenta. Óscar Romero entró de forma peligrosa a Saboret, a lo que el lateral rojiblanco le respondió con un manotazo. El colegiado reunió entonces a sus asistentes y dio por concluido el encuentro.

En la fase inicial del partido, además, algunos aficionados se plantaron al no poder introducir en el estadio banderas y bombos. Fuentes de la organización, mientras tanto, aseguraron que algunos radicales lanzaron una bengala al interior de las taquillas y repartieron las entradas que estaban a la venta entre el gentío. En definitiva, la fiesta se convirtió en en un espectáculo tóxico y dantesco.

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