Alavés

El Alavés se endereza

Laguardia se lamenta ante el fallo de un gol./Rafa Gutiérrez
Laguardia se lamenta ante el fallo de un gol. / Rafa Gutiérrez

El equipo de Abelardo, un tanto conservador en su juego, corta la racha de tres derrotas y suma un valioso punto en casa del Espanyol

Iñigo Crespo
IÑIGO CRESPO

Nadie duda de que los temores y el respeto que sentía el Alavés tras su bache de tres derrotas consecutivas eran fundados, y tampoco puede decirse que el feudo del Espanyol fuera el escenario soñado para disipar las nuevas dudas. Pero al conjunto albiazul se le echó en falta algo más de valentía y profundidad en su apuesta inicial, un tanto conservadora y obsesiva con el juego directo hasta que el Espanyol decidió abrir el encuentro a falta de media hora para el final. Solo entonces afiló sus cuchillos el equipo de Abelardo, que por un instante incluso amagó con llevarse el triunfo. Podría decirse, por tanto, que el punto que se llevó de vuelta de Cornellà fue algo así como un alimento de ayuda humanitaria, que sacia el hambre pero apenas produce placer alguno para los sentidos.

El Alavés no estaba dispuesto a asumir ningún riesgo que pusiera en peligro la ya frágil condición psicológica de sus hombres. Por mucho que el pinchazo de Las Palmas en casa frente al Real Madrid le permitiera saltar al césped con el margen sobre el descenso intacto (10 puntos), Abelardo aplicó una capa de cemento en el centro del campo (con Daniel Torres en lugar de Manu García) y apostó desde el inicio por el contragolpe. Los ataques de los albiazules nunca tendrían más de tres protagonistas y serían directos y concretos, con la esperanza de que los cuatro atacantes se las ingeniaran para hilvanar una jugada a la carrera. Laguardia actuó como un pateador durante buena parte de la primera mitad, aunque Guidetti y Munir se estrellaron una y otra vez con la zaga ‘perica’. Solo Burgui acertó al interpretar el juego en medio de semejante embrollo: bajó la pelota, encaró a su par y provocó algunas faltas que originaron el escaso peligro que llevaron los vitorianos.

Sin fortuna

El extremeño realizó algunas acciones de mérito, necesarias para reivindicarse en su primer partido como titular desde enero. El atacante, que partió como apuesta personal de Abelardo hasta su lesión, estuvo a punto de culminar una combinación con Guidetti, en la que solo faltó el acierto en el último pase para que rematara el sueco, de nuevo sin fortuna de cara a puerta. Y no fue porque no lo intentara, pues él mismo fue el autor del primer tiro a puerta de libre directo. Apenas hubo más noticias en ambas porterías hasta el borde del descanso.

0 Espanyol

Pau López; Víctor Sánchez (Navarro, min. 67), David López, Duarte, Aarón; Jurado (Melendo, min. 46), Carlos Sánchez, Darder, Granero (Piatti, min. 46); Sergio García y Gerard

0 Alavés

Pacheco; Aguirregabiria, Laguardia, Ely, Rubén Duarte; Sobrino, Pina, Torres, Burgui (Pedraza, min. 67); Guidetti (Hernán, min. 77) y Munir (Wakaso, min.84)

Árbitro
Iglesias Villanueva (Colegio Gallego). Amonestó a Víctor Sánchez (m. 23), Guidetti (m. 69), Darder (m. 77), Hernán Pérez (min. 88). Le mostró tarjeta amarilla a Pau López una vez finalizó el encuentro
Incidencias
Partido correspondiente a la trigésima jornada de la Liga Santander disputado en el RCDE Stadium de Cornellà-El Prat con la presencia de 15.448 espectadores.

El Espanyol tenía tanto miedo a perder como el propio Alavés. Con el clima de su estadio enrarecido -medio vacío, con cánticos contra su entrenador y con pitos hacia su portero-, Gerard Moreno fue el único que llegó a inquietar a Pacheco. Y vaya si lo hizo. El ariete catalán, el jugador de campo con más minutos disputados de la Liga, intentó fusilarlo en el minuto 43, aunque el meta albiazul hizo lo que pudo para desviar el misil al larguero con grandes dosis de suspense. El Alavés había gastado ya la rutinaria baza que le concede su portero casi en cada encuentro y que ya le ha proporcionado un nutrido granero de puntos.

A pesar del conservadurismo compartido, había pequeños síntomas que invitaban a pensar que la apuesta de los catalanes era algo más atrevida, por una simple cuestión de que debían satisfacer a su hinchada, un tanto impaciente. Quique Sánchez Flores realizó dos movimientos de perfil ofensivo (sobre todo el de Piatti por Sergi Darder), aunque los efectos no fueron inmediatos. Es más, la reanudación prometió algo más de emoción tras el manso remate de cabeza de Rodrigo Ely a las manos de Pau López y el tímido disparo de Gerard Moreno a las manos de Pacheco. Pero no fue más que un fugaz espejismo hasta que el Espanyol decidió asumir más riesgos y convertir la media hora final en un correcalles. El Alavés, por su lado, resistió el chaparrón para encontrar al fin los espacios que buscaba desde el primer minuto.

Gol anulado

Guidetti se encontró con el meta ‘perico’ tras recoger un rechace de Duarte junto al área pequeña en el minuto 66, e incluso llegó a celebrar un gol durante unas décimas de segundo tras una gran asistencia de Munir, pero fue anulado por fuera de juego del ariete sueco. Las entradas de Pedraza y Hernán Pérez en sustitución de Burgui y Sobrino dieron más frescura a las bandas para los instantes decisivos, aunque ninguno terminó de concretar una buena acción que pusiera a prueba la inspiración de Pau López.

Para entonces, además, el Alavés daba ya por bueno el punto, como demostró el cambio de Wakaso por Munir para cerrar aún más el encuentro. Tras el último arreón ‘del Espanyol, los albiazules volvieron a experimentar cierto alivio por la cada vez más cercana salvación y, sobre todo, por haber dejado a un lado su primera pequeña crisis de la era Abelardo.

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