FÚTBOL

Un despropósito de principio a fin

E.C:

El árbitro suspende a dos minutos del final la última prueba del Alavés, que volvió a mostrarse oscuro

Iñigo Crespo
IÑIGO CRESPO

El Alavés se encuentra en medio de una espesa niebla. En la última prueba del verano, el equipo de Luis Zubeldía no consiguió lograr ese partido que debería servir de referencia para afrontar el estreno liguero y se obliga a improvisar para el duelo del viernes ante el Leganés en Butarque. Los albiazules, al menos, saben cómo contrarrestar y hacer temblar al conjunto pepinero, tal y como demostraron al final de su ‘stage’. Y es que poco puede extraerse del examen de Lasesarre ante el Athletic, reconvertido en un esperpento hasta el punto de que fue suspendido a falta de dos minutos para el final.

2 Athletic

Kepa (Iago Herrerín, min. 46); Lekue (Sabin Merino, min 72), Bóveda, Laporte (De Marcos, min. 46), Saborit; San José, Vesga (Mikel Rico, min. 46); Susaeta (Etxeita, min. 46), Raúl García (Muniain, min. 46), Córdoba; y Williams (Aduriz, min. 46).

2 Alavés

Pacheco; Vigaray, Ely (Maripan, min. 46), Alexis, Héctor (Pedraza, min. 60); Wakaso (Torres, min. 60), Manu García (Tomás Pina, min. 60); Burgui (Romero, min. 74), Ibai, Sobrino (Diéguez, min. 72); y Santos.

Goles
1-0. M. 42. Vesga; 1-1. M. 52. Ibai; 2-1. M. 56. Aduriz.
Árbitro
Palencia Caballero. Expulsó a Alexis en el minuto 70 ppor Amonestó a Raúl García, Etxeita, por el Athletic; y Wakaso, Maripan, por el Alavés.
Incidencias
Alrededor de 1.500 espectadores en Lasesarre, en la primera edición de Euskal Herriko Txapelketa.

El cortocircuito fue generalizado en el partido, sobre todo en la media hora final, cuando los jugadores entraron en combustión y formaron dos tanganas incomprensibles. Hasta entonces, el Alavés apenas consiguió encadenar un par de fogonazos esperanzadores, inconexo en el centro del campo y solo fiero a través del golpeo de Ibai. Los albiazules no lograron realizar un solo disparo a puerta en todo el primer tiempo, aunque sí protagonizaron algunos minutos convincentes a la hora de neutralizar al adversario. El encuentro no dejaba de ser un derbi gris y descafeinado en la primera mitad, sin ocasiones reseñables ni un fútbol vistoso, hasta el que el vitoriano Vesga adelantó a los rojiblancos con un bonito zurdazo desviado por Alexis.

El Alavés apenas realizó cambios en el descanso, señal de que el once que salte a Butarque en la primera jornada será muy parecido al de ayer. De hecho, solo Maripán saltó al terreno de juego en sustitución de Ely tras el descanso. El juego no cambió en exceso, aunque la tropa de Zubeldía se encontró con dos tesoros para los pies de Ibai. El primero, una falta en la frontal ideal para el golpeo del vizcaíno. El segundo, un penalti provocado justo en el lanzamiento de ese libre directo, que el propio Ibai transformaría tras el rechace.

El chileno, que se ha diluido de forma fugaz a medida que ha avanzado la pretemporada, se vio superado por completo por Aduriz, que parecía pertenecer a una categoría muy superior. De hecho, el espigado central albiazul no pudo seguir el desmarque del donostiarra en el segundo tanto rojiblanco, que nació de las botas de Muniain antes de que Lekue le pusiera la pelota en la cabeza del ariete.

Un rayo de luz

El derbi, que llamaba a convertirse en una fiesta que sirviera de aperitivo para el resto de la Liga, entró poco después en una escalada de surrealismo imparable. Alexis fue expulsado por insultar y agarrar de la barbilla al colegiado, que amagó con suspender el encuentro. Lo cierto es que si este episodio se hubiera producido en un partido oficial, el jugador albiazul se expondría a una severa sanción. Pero los futbolistas de ambos conjuntos llamaron a la cordura para restablecer el juego y, por curioso que parezca, llegaron los minutos más esperanzadores en el juego del Alavés. Y es que Tomás Pina demostró en un par de toques que entiende e interpreta este juego mejor que nadie. Pidió la pelota a gritos con sus movimientos y se asoció con jugadores que en el primer tiempo parecieron separados por un auténtico abismo.

La superioridad del Athletic, sin embargo, se hacía cada vez más patente por el desgaste físico de los albiazules. Pero Vigaray, inmune al agotamiento, provocó un penalti de Mikel Rico que Santos convirtió con maestría en el minuto 87. El Alavés volvía a salvar los muebles tras haber ido a remolque durante gran parte del encuentro, hasta que el polvorín estalló a solo dos minutos del final. Romero realizó una fuerte entrada, recibió la roja e hizo renacer con un empujón una trifulca que el árbitro zanjó con el apresurado pitido final, que dejó desierto el campeón de la Euskal Herriko Txapelketa y ofreció una imagen pobre de un presunto derbi festivo

Al Alavés aún le quedan las piezas llamadas a desatascar los encuentros: aún espera dos delanteros y acaba de sacar de la lata a Tomás Pina, que apunta a convertirse en el arquitecto de Zubeldía. Las últimas sensaciones, sin embargo, requieren una reconstrucción casi completa para el viernes, cuando arrancará la carrera por la supervivencia.

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