El Alavés vuelve a quedarse corto

Munir pugna por un balón en Riazor. / Jesús Andrade

La mejora en una primera mitad intensa no se traduce en eficacia y tras el tanto del Deportivo el equipo se diluye y encaja la quinta derrota consecutiva

Fernando Ruiz de Esquide
FERNANDO RUIZ DE ESQUIDE

No hay forma de que el Alavés arranque en esta Liga y este miércoles acumuló una dolorosa y peligrosísima derrota en Riazor. La quinta consecutiva, que le hunde más en el fondo de la tabla. Los síntomas de mejora de una primera mitad donde el equipo vitoriano ofreció intensidad, orden y cierta llegada se diluyeron en la falta de eficacia. También en esa fatalidad que parece perseguir al equipo cuando aparecen las oportunidades. De nuevo, por cuarto partido de los cinco disputados, la ocasión albiazul se estrelló en el palo en un cabezazo de Ely y la local, en un error inusual de Pacheco, acabó en las redes en el descuento de la primera mitad. De ahí no regresó la escuadra alavesista, que obligada a buscar la portería contraria, volvió a dejar muestra de sus problemas ofensivos. Tras el descanso, retornó el bucle de un equipo esforzado pero inofensivo, pese a la entrada de Pedraza y Sobriano, y el conjunto gallego rozó la sentencia.

1 Deportivo

Pantilimon; Juanfran, Schär, Arribas, Luisinho; Fede Cartabia, Guilherme, Borges, Fede Valverde (Bruno Gama, min.93); Andone (Borja Valle, min.89) y Lucas Pérez (Çolak, min.63).

0 Alavés

Pacheco; Vigaray, Rodrigo Ely, Maripán, Rubén Duarte; Burgui (Pedraza, min.62), Daniel Torres (Rubén Sobrino, min.69), Manu García, Ibai Gómez; Medrán y Munir (Romero, min.83).

Gol
1-0, min.47+: Luisinho.
Árbitro
Medié Jiménez, del colegio catalán. Mostró amarilla a Vigaray (min.50), Maripán (min.62), del Alavés.
Incidencias
Partido de la quinta jornada de LaLiga Santander disputado en el estadio Abanca Riazor ante 18.612 aficionados, según el Deportivo. Antes del partido se guardó un minuto de silencio por los exjugadores del Deportivo Antonio de la Torre Muñoz, 'Tucho'; Juan López, 'El Negro'; y Juan Fontela.

Aunque Javier Cabello apuntó en la previa del partido que no era partidario de revoluciones en el once, los cambios resultaron de entrada profundos. En casi todas las líneas, pero de forma acentuada en la defensa. Nada menos que con los estrenos conjuntos de Rubén Duarte en el lateral zurdo y Guillermo Maripán en el eje de la zaga, que no desentonaron. Dos futbolistas sin minutos en la breve etapa Zubeldía entraban en el campo para tratar de apuntalar la defensa. El técnico recuperaba también a Daniel Torres y Manu García, un eje del equipo teóricamente granítico, además de repescar a Burgui, que apenas apareció. En definitiva, además del lesionado Bojan, cuatro futbolistas perdían su plaza respecto al último choque: Pedraza, Alexis, Wakaso y Pina. Este último, ni siquiera formó parte de la convocatoria final. Ante un Deportivo de la Coruña donde Pepe Mel, también en el filo, optó por estrenar el dúo de ataque Andone-Lucas Pérez. Vamos, sin ocultar de que se trataba de una cita clave.

Buenas ocasiones

El Alavés logró su objetivo de inicio. Un grupo intenso y ordenado, que por fin pareció funcionar como un equipo. Sin alardes, pero con claridad para evitar pérdidas en situaciones peligrosas, apretar en ocasiones arriba al rival y sostenerse sin demasiados problemas sobre el césped de Riazor. Una escuadra albiazul equilibrada en un tramo donde ambos equipos, con pierna fuerte, entradas en ocasiones duras y pocas florituras, trataban de ganar confianza.

El Deportivo de la Coruña trataba de buscar las combinaciones y, sobre todo, la potencia de sus delanteros, mientras que el Alavés se aferraba a esas cosas básicas que pedía su entrenador. Sin riesgos, con muchos balones largos y, con Manu García en el campo, recuperando una de las acciones habituales de otros tiempos. Pelotazo de Pacheco a la zona del centrocampista vitoriano, para buscar la prolongación y tratar de sacar provecho de las segundas jugadas. No hubo demasiadas, pero sí dio para algunas claras. Como un disparo de Burgui que rechazó la zaga, un gran tiro de Munir que salvó Pantilimon y, sobre todo, el cabezazo de Ely que se estrelló en el poste. Pero, de nuevo, tampoco apareció entonces es hilo de fortuna para colocarse en ventaja. A cambio, un Deportivo que había amagado también encontró el tanto de Luishino en la prolongación. En un disparo donde Pacheco pudo hacer más.

Superado tras el 1-0

Era, de nuevo, cuestión de remar a contracorriente, la situación más complicada para los equipos modestos. Aunque el Alavés, menos fresco ya de piernas, sufrió demasiado desde la reanudación. Sin lograr ya presionar en zonas adelantadas y, en ocasiones, a merced de un rival que tocaba la pelota con sentido, aunque sin demasiada profundidad.

Cabello, con lógica, tiró después de Pedraza, esta vez como extremo, y Sobrino para tratar de dar otro aire al equipo. Retrasó a Medrán de la mediapunta al eje, pero los intentos de combinación pocas veces encontraron filo. Apenas una acción aislada donde Burgui probó a Pantilimon y el forzado rechace del meta tampoco favoreció a los albiazules que llegaban de segunda línea. El colegiado Medié Jiménez, muy casero, no era precisamente un aliado. Aunque al Alavés se quedaba en poca cosa. Sin buscar al menos balones largos y segundas jugadas, algo que solo intentó al final, ya con Ely en funciones de delantero centro.

El Deportivo, que no había logrado sentenciar en algunas llegadas muy claras, acabó por aferrarse al oficio para perder tiempo y desquiciar los últimos intentos alavesistas. Un conjunto que este miércoles se pareció a un equipo, aunque quizás no todavía a uno de Primera División, dado ya su continuado nulo acierto ofensivo y las pocas acciones de calidad que deja sobre el campo. Las jornadas pasan, llega el Real Madrid el sábado, y crece la desazón pese al leve paso adelante en el juego, que sin embargo no corta la dinámica autodestructiva.

Fotos

Vídeos