Deportivo Alavés

De Biasi, el hombre que renació con una gesta

De Biasi, en su presentación con el Levante. / Vicente Martínez

Rebotado tras sus últimas experiencias en clubes de élite, llevó a Albania a su primera Eurocopa, lo que le reconcilió con su visión romántica del fútbol

IÑIGO CRESPO

Es habitual pensar que un entrenador de 61 años que salió rebotado de su última experiencia en un club de élite como el Udinese y que ha dedicado el último lustro a dirigir a la selección de Albania es ya un prejubilado del fútbol. Pero ese perfil prestablecido no encaja con tanta facilidad con Gianni de Biasi, capaz de buscar jugadores país por país hasta acumular más de 70 viajes en un año con la única pista de las terminaciones de sus apellidos. De esta forma tan enrevesada logró el italiano reunir el talento desperdigado tras la Guerra de los Balcanes y levantar de las cenizas a Albania hasta conducirla a la primera Eurocopa de su historia, que supuso la mayor gesta nacional en materia deportiva.

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Los últimos episodios que ha protagonizado dibujan a un técnico enérgico y reconciliado con su visión romántica del fútbol, que parecía haberse quedado obsoleta cuando fue despedido de forma fulminante del Udinese. Descubrir a Etrit Berisha, actual portero del Atalanta, en un remoto pueblo de pescadores de Suecia como Kalmar, hacer debutar con 18 años a un desconocido Elseid Hysaj, ahora contrastado lateral de la ‘Champions’, y restaurar el orgullo a toda una nación devolvieron a De Biasi la esperanza en el fútbol.

Al entrenador que acaba de fichar por el Alavés no le resulta desconocido el traje de salvador o de superviviente, pues entre sus logros se encuentra haber rescatado al Udinese y al Torino. No pudo hacer lo propio en el Levante, en su única aventura en la Liga de Primera española. Eso sí, en el club granota, donde permaneció entre las jornadas 8 y 32 de la campaña 2007-08, decidió mantenerse en el cargo a pesar de arrastrar varias nóminas sin cobrar, lo que desempolvó una enorme inestabilidad deportiva e institucional.

Quienes han seguido de cerca la trayectoria reciente de Gianni de Biasi destacan su fijación casi obsesiva por la preparación física de su plantilla, ya que un conjunto fuerte y resistente garantiza, como es lógico, un mayor éxito en las disputas y los balones divididos, además de multiplicar los puntos que se obtienen en la recta final de los encuentros, cuando las fuerzas flaquean. Pero tampoco se trata de una especie de sargento de hierro. De hecho, en Turín aún recuerdan el momento en el que cumplió su promesa tras salvar al Torino del descenso a la Serie B. El técnico, que entonces rondaba la cincuentena, se subió a su bici para subir la colina de Superga, donde el equipo piamontés sufrió una de las mayores tragedias deportivas de todos los tiempos, el accidente de aviación que acabó con la vida de 18 jugadores en 1949.

«Como un zapato viejo»

En el Ciudad de Valencia, donde podría debutar como entrenador del Alavés, se le escapó la permanencia y, con ella, el compromiso de realizar el Camino de Santiago a pie al completo. Las prestaciones de De Biasi en Vitoria no dejan de ser una incógnita, ya que han transcurrido más de seis años desde su última aventura en la élite del fútbol europeo de clubes, y una década desde que tomó las riendas del Levante.

La claves

Salvador en Italia
Cuando rescató al Torino, cogió su bici y subió la colina de Superga para cumplir con una promesa
Etapa como seleccionador
El técnico viajó uno por uno a los países donde había futbolistas con apellidos albaneses

El transalpino asegura haber regresado a su pasado más feliz y fértil tras su hazaña con Albania. Con el Alavés, además, parece dispuesto a darle una nueva oportunidad al fútbol más exigente y voraz para olvidar sus últimos desengaños en Italia. De Biasi, de hecho, dijo sentirse «como un zapato viejo» cuando lo despidieron del Udinese, y que, herido en su orgullo, decidió olvidarse del fútbol. Hasta que una conquista sin precedentes lo reconcilió con el juego que, aun sin quererlo, actúa como el motor de su vida.

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