Alavés

De Biasi, un héroe extraño en Valencia

Gianni De Biasi da instrucciones a sus jugadores en el Ciudad de Valencia./ EFE
Gianni De Biasi da instrucciones a sus jugadores en el Ciudad de Valencia. / EFE

El técnico albiazul, que no pudo salvar al Levante hace diez años, recibió una sentida ovación por parte de la afición granota y saludó con cariño a varios empleados de su antiguo club

Iñigo Crespo
IÑIGO CRESPO

La confianza que desprende De Biasi en sus colaboradores, futbolistas y el entorno del propio club fundamenta su carisma, la principal bandera con la que logró rescatar a varios equipos de la Serie A y llevó a la selección de Albania a la primera Eurocopa de su historia en 2016.

Por citar un ejemplo evidente, el técnico italiano demuestra su fe ciega en Alberto Cabello, a quien relevó al mando del equipo, hasta el punto de que es el propio entrenador interino el encargado de dar varias instrucciones durante los partidos y, sobre todo, en los entrenamientos. Es más, De Biasi evitó realizar una transición brusca entre la breve etapa de Cabello y su nuevo tiempo, ya que se exponía a que los daños fueran aún mayores en un margen de apenas una semana de trabajo. Y esa misma confianza que muestra en el asistente técnico se traslada a todos los estamentos del club en el que trabaja, donde deja una profunda huella con independencia de su resultado final.

Incluso a pesar de que no consiguió reflotar al Levante en su única campaña en Primera (2007-08), la afición granota le dedicó una sentida ovación cuando escuchó su nombre por megafonía minutos antes del encuentro ante el Alavés. Los empleados que llevaban más de una década en la entidad granota, sorprendidos por el hecho de que el técnico recordara sus rostros y se detuviera a hablar con ellos, le disculparon tanto la imposibilidad de lograr la permanencia en un entorno institucional ruinoso y tóxico, como su marcha al Torino a falta de cinco jornadas para el final.

Antes del choque ante su exequipo, además, el italiano se fundió en varios abrazos con algunos miembros del organigrama granota que habían sobrevivido al paso de los últimos diez años. «Si no hubiera sido por él, te aseguro que estábamos descendidos mucho antes, y con la peor puntuación de la historia de Primera», decía una empleada que llevaba 17 años en el Levante y había estado conversando con el propio De Biasi.

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