Superado con claridad de principio a fin

Superado con claridad de principio a fin

El conjunto albiazul firma un decepcionante derbi y solo las intervenciones de Pacheco evitan una derrota más contundente

Fernando Ruiz de Esquide
FERNANDO RUIZ DE ESQUIDE

Ni emoción existió ayer en San Mamés en un derbi donde el Alavés se vio superado de principio a fin y solo gracias a las intervenciones de Pacheco evitó una derrota más abultada. El conjunto albiazul buscaba un refuerzo a su notable trayectoria reciente y se encontró un sonoro bofetón. Tras decepcionar en todos los aspectos del juego ante un Athletic que cumplió con su trabajo de forma escrupulosa y efectiva para vivir una tarde muy plácida. Primero llegó la concesión a balón parado que supuso el primer tanto en apenas ocho minutos y después muchos minutos, casi todos, de desconcierto y desajustes alavesistas que el rival aprovechó para mostrarse superior y coleccionar todo tipo de ocasiones.

Curiosamente, el abundante caudal de juego rojiblanco ante un desfigurado Alavés no le dio para marcar. Porque si el tanto inicial apareció en una acción de estrategia con cierta fortuna en un rebote, el segundo se gestó en un penalti inexistente que el auxiliar de González Fuertes se inventó en un forcejeo entre Duarte y Raúl García, siempre dispuesto a complicar la existencia a los colegiados. La injusticia quedó casi en anécdota ante la evidencia de que el 2-0 resultó un mal menor para un conjunto vitoriano que nunca pareció en condiciones de pelear por los puntos y prácticamente ni se asomó por la portería de Herrerín.

2 Athletic

Iago Herrerín; De Marcos (Lekue, m.83), Etxeita, Laporte, Saborit; Williams, Iturraspe, Mikel Rico, Susaeta; Raúl García (Beñat, m.80) y Aduriz (Sabin Merino, m.91)

0 Alavés

Martín Aguirregabiria, Alexis, Maripán, Duarte; Manu García, Pina (Medrán, m.66); Ibai (Rubén Sobrino, m.72), Burgui (Bojan, m.21), Pedraza; y Munir

Goles
1-0, m.8: Etxeita. 2-0, m.64: Aduriz, de penalti
Árbitros
González Fuertes (Asturias). Mostró tarjeta amarilla a los locales Susaeta (m.53) y Etxeita (m.79), y a los visitantes Pedraza (m.12), Martín (m.24), Alexis (m.62) y Munir (m.64)
Incidencias
Partido correspondiente a la decimoséptima jornada de LaLiga Santander disputado en San Mamés ante 41.000 espectadores, según datos oficiales. Unos 700 aficionados visitantes. Los jugadores del Athletic portaron brazalete negro en memoria del socio número 1 de la entidad rojiblanca, Federico Urieta Medrano, fallecido el pasado 2 de enero.

Abelardo había mantenido de inicio su idea de repetir equipo por cuarta vez consecutiva en la competición liguera. Ni la recuperación de Ely, fijo en los esquemas albiazules hasta su lesión muscular, cambió los planes del técnico albiazul, que apostó de nuevo por la pareja Alexis-Maripán en el centro de la zaga. Sin retocar una sola línea y bajo el habitual 4-4-2 ofensivo que ha establecido como base de operaciones desde su llegada al banquillo vitoriano. La demostración, en definitiva, de que cada partido resulta una nueva aventura y en la de ayer solo emergieron protagonistas rojiblancos. El Alavés naufragó de forma colectiva, sin capacidad para sostenerse ante la marea alta. La escuadra albiazul había logrado precisamente su reacción en duelos donde se ha impuesto en el capítulo físico y su presión asfixiaba a los rivales. Justo el capítulo contrario se vivió ayer, con un Athletic motivado e intenso que echó el candado a su defensa y vivió de la anticipación, de imponerse en casi todos los duelos individuales y también de un desequilibrante Williams.

Descontrol, 1-0 y problemas

La novedad más importante en el equipo vizcaíno había sido sacrificar a Lekue para dar entrada al potente extremo, lo que llevó al exalavesista Óscar De Marcos de regreso a las labores de lateral. En definitiva, el Athletic metió toda la pólvora ofensiva desde el inicio y se movió con orden y máxima concentración. Manu García y Pina perdían la batalla en el eje, donde tampoco Ibai y Pedraza aparecían como opciones de pase ante los contínuos dos contra uno locales para recuperar el balón por la vía rápida. Cuando el equipo albiazul, algo que no era frecuente, lograba salvar el primer escollo, la zaga rojiblanca cortaba cualquier posibilidad de contragolpe por la vía más contundente. El colegiado González Fuertes permitía la intimidación -sobre todo en entradas duras a Munir- sin mostrar tarjetas y Athletic lo aprovechaba para continuar firme.

La tarde ya había comenzado de la peor manera. Con un adversario que desde el pitido inicial introdujo una velocidad más en todas sus piezas para desfigurar a los albiazules y convertirlos en un equipo sin capacidad para sostenerse. Se intuían los problemas desde el arranque y el tanto llegó rápido. Etxeita ganó la partida a Maripán -que después de un pésimo inicio se recompuso- y no sin fortuna con el rebote en el central chileno-logró un disparo poco ortodoxo que se coló por el ángulo contrario de Pacheco. El meta albiazul ya había salvado un disparo anterior de Williams, que provocaba muchos problemas con su profundidad desde la derecha. El cancerbero extremeño, en realidad, se convirtió en el ángel de la guarda. En una temporada irregular, emergió para evitar una debacle de grandes proporciones en el derbi. Con él toparon en varias ocasiones Aduriz, Raúl García y Williams para fortuna alavesista.

Segundo y sin reacción

El Alavés había perdido a Burgui por lesión a los veinte minutos y tampoco Bojan lograba conectar el ataque albiazul. Apenas unos minutos finales de la primera parte con cierta intención y una falta que Ibai lanzó muy alto. Herrerín, en realidad, solo se vio apurado con un disparo final de Pedraza que salió cerca del palo. A dos minutos del final. El extremo dejó entonces algún detalle de calidad tras resultar antes engullido por el partido. Porque tampoco tras el segundo tanto el cuadro vitoriano consiguió recomponerse. Ni siquiera con Medrán y Sobrino alcanzó unos gramos de malicia ofensiva. Al contrario, sintió una realidad donde el Athletic se aproximaba al tercero en cada llegada. Por dentro, por las bandas...

Poco o nada positivo queda extraer de la visita a Bilbao y toca ya afrontar nuevos retos. Es evidente que sin dar el nivel colectivo mínimo el Alavés resulta en Primera una pieza sencilla de abatir.

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