ALERTA ROJA

ALERTA ROJA
Carlos Martínez
CARLOS MARTÍNEZ

Saltaron todas las alarmas en Getafe con la goleada encajada por un Alavés totalmente descompensado. Una vuelta a las andadas peligrosa, cuando parecía que el técnico italiano De Biasi había conseguido recobrar cuanto menos un bloque más fiable. Por lo tanto, se recibió un brutal golpe anímico, sobre todo, porque parece un volver a empezar en busca de la estrategia correcta. Y eso ante un rival del mismo pelo, que a estas alturas de la temporada ya nos saca diez puntos más probablemente el ‘average’ particular.

Porque la verdad es que nos encomendábamos a un calendario más asequible para soñar con una reacción que se tradujera en puntos. Incluso, ayer se hubiera podido dormir fuera de los puestos de descenso, que marca un Eibar que será nuestro próximo visitante en Mendizorroza en un derbi como auténtica finalísima. Mucho tendrá que cambiar el rendimiento del equipo para reivindicarse, pero sobre todo me preocupa que mantenga un nivel constante, visto lo visto. Ayer recibió cuatro goles, dos al comienzo de cada período, y consiguió el del honor al final del partido mediante su ariete, otra vez titular, Santos. Incluso, pudo empatar Munir al principio de la contienda, pero hay que reconocer que después fue un monólogo madrileño que pudo acabar más en un resultado escandaloso que otra cosa.

Para empezar, repetición de los tres centrales, con ausencia de Maripán y vuelta al lateral derecho de Vigaray después de su sanción. Y en la medular se intentó controlar más el balón con Medrán en vez de Wakaso, pero la inferioridad en las bandas fue el principio del fin. Encima, los puntas rivales, Jorge Molina y Ángel, fueron un auténtico vendaval para las huestes albiazules.

Tras la reanudación, obligada reestructuración para implantar cuatro defensas y reforzar las bandas, con Wakaso de lateral izquierdo y Burgui de extremo derecha. Pero lo que gana la escuadra alavesista por un lado lo pierde por otro como consecuencia de un problema endémico de desequilibrio máximo. Es decir, cuando se intentó jugar como un conjunto normal, vinieron los contragolpes locales que sentenciaron. Al final, tras las molestias de Vigaray y la inclusión de Ibai, Burgui tuvo que retrasar su posición al lateral derecho.

En una plantilla de Primera División es inaudito que tengamos que terminar jugando con tanto jugador reconvertido. Está claro que la planificación deportiva ha sido un despropósito y antagonista a la anterior por una autocomplacencia imperdonable y ahora toca rastrear el mercado de invierno como tabla de salvación. Menos mal que hay más rivales que no son nada del otro mundo, pero ahora vemos al técnico contrario Bordalás como un héroe cuando lo menospreciamos aquí y también al ‘abuelo’ Sergio Mora sin desentonar en la élite.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos