A falta de puntos, alimento anímico

Un Alavés esforzado hasta el límite concede demasiado antes de reaccionar con fe, rozar el empate y creer en sus opciones ante un rival sin puntería a

Fernando Ruiz de Esquide
FERNANDO RUIZ DE ESQUIDE

Es verdad que desde el fondo de la tabla y en una situación que comienza a ser desesperada cualquier tipo de mejoría resulta balsámica. Pero también que a falta de puntos, el Alavés y el alavesismo encontraron ayer al menos alimento anímico para pensar que este grupo es capaz, con tiempo y espíritu colectivo, de salir de las catacumbas clasificatorias y pelear por la permanencia. La visita del gigante blanco, que amenazaba con huracán en Mendizorroza, acabó convertida en tormenta. Cerca estuvo incluso el paraguas albiazul, extendido por un soberbio Manu García y sostenido por todo el colectivo, de servir para sumar el primer resultado positivo de la temporada. En un partido extraño y por momentos frenético, el Real Madrid aprovechó las concesiones albiazules antes del descanso, pero su falta de puntería posterior se topó con una reacción de raza, fe y por momentos buen juego vitoriano que cerca estuvo de coronar Pedraza con dos balones a los palos.

El partido dejó varias lecturas para la reflexión. Una de ellas, que a la escuadra de Javier Cabello, que de inmediato dejará paso al italiano De Biasi, no le da todavía para evitar filtraciones defensivas. Desconexiones puntuales que se pagan con tantos en una fase donde el meta albiazul Pacheco tampoco atraviesa su mejor momento. Porque el Real Madrid, con toda su retahíla de estrellas, acabó por marcar a través de Dani Ceballos en dos acciones sin demasiado peligro aparente.

1 Alavés

Pacheco; Vigaray (Alexis, m. 46), Maripán, Ely, Duarte; Daniel Torres, Manu García; Burgui (Pedraza, m.66), Medrán, Ibai (Sobrino, m. 80); y Munir

2 Real Madrid

: Keylor Navas; Carvajal, Sergio Ramos, Varane, Nacho; Lucas Vázquez, Casemiro, Ceballos (Llorente, m. 71), Isco (Mayoral, m. 90); Asensio y Cristiano

Goles
0-1, m. 10. Ceballos aprovecha un rechace y marca de disparo raso y ajustado. 1-1, m. 40. Gran contragolpe que culmina Manu García con un cabezazo casi por la escuadra. 1-2, m. 43. Pacheco despeja corto un centro de Carvajal y Ceballos remata sin oposición.
Árbitro
Undiano Mallenco. Ha amonestado a Vigaray, Ely, Torres, Manu García y Medrán por el Alavés y a Carvajal y Nacho por el Real Madrid.
Incidencias
19.159 espectadores en Mendizorroza, según los datos del club.

También quedó claro de nuevo que Duarte y Maripán mejoran a sus predecesores y aportan pegamento a la zaga, ahora al menos a la altura de la categoría, más allá de que sea necesario envolverla de mayor concentración. Que Zubeldía tirara del reconvertido Pedraza y Alexis en el primer cuarteto de partidos queda para la historia del esperpento. Que en las actuales condiciones Manu García haya visto varios partidos desde el banquillo, también. El centrocampista vitoriano marcó territorio en el centro del campo, fue el mejor recurso aéreo para prolongar el juego ofensivo, sacó faltas tácticas y, además, anotó el primer tanto albiazul de la temporada en soberbio testarazo. También fue el único que contó con el respeto arbitral. Undiano, protector con el grande en las pequeñas decisiones, no expulsó al vitoriano en un claro codazo a Lucas Pérez.

Ceballos y Manu García

El Alavés había repetido once y al menos mostró cierta compenetración de movimientos. Bajo el guión esperado del repliegue, la presión alta en algunas ocasiones puntuales y obligando al Real Madrid a mover el balón y buscar los escasos espacios existentes. Zidane había dejado fuera finalmente a Modric –además de los lesionados Kroos y Kovacic– y el conjunto blanco no pareció demasiado engrasado en su sala de máquinas ante el muro alavesista. Aunque solo Isco, con tanta calidad como movilidad, se bastaba para generar inquietud entre líneas. El protagonismo, sin embargo, se lo llevó Ceballos, oportunista para aprovechar indecisiones albiazules y anotar dos tantos.

El segundo, apenas tres minutos después del espectacular contragolpe entre Burgui y Munir que Manu García convirtió en gol con un cabezazo espectacular en carrera. Al Alavés no le daba para demasiadas alegrías en ataque, pero sí para amenazar a balón parado y sostenerse en el alambre. Esta vez, al contrario de otros encuentros, la resistencia llegó hasta el final. Entre otras cuestiones, porque no fue el día de Cristiano Ronaldo. Dos balones al palo, alguna otra escaramuza y una buena parada de Pacheco lo detuvieron.

Indulto y dos palos de Pedraza

Ante un rival que por momentos pareció acomodado en su ventaja y esperaba con suficiencia el contragolpe de la sentencia, el Alavés encontró varios momentos en una segunda mitad frenética. Quizás el mejor en una fase central donde le dio para combinar, con muchas salidas por la izquierda, inicio de Maripán, ayudas de Duarte en ataque, control de Torres y Manu García y más intervención de Medrán. Ante un adversario cuya especialidad no es precisamente la presión llegaron minutos de calidad. El Real Madrid, esta vez muy escaso de plomo, no aprovechó la ida y vuelta y sus oportunidades. Isco, Ramos en una ocasión clamorosa, Cristiano...

Y el Alavés, ya al límite de las fuerzas, rozó el empate. Pedraza, el segundo cambio tras el obligado de Alexis por Vigaray en el lateral derecho, encontró espacios para estrellar dos balones en el palo. El primero tras un rebote y el segundo, después de un error defensivo donde tras un control largo no le dio para batir a Navas. Atronaba Mendizorroza, que por fin reconocía entrega, orden y cierta llegada en sus futbolistas.

No hubo para mucho más. La ovación al añorado Marcos Llorente, la acertada opción de Zidane para reforzar un centro del campo que por momentos se le escapaba al Real Madrid, y unos minutos finales ya sin gasolina albiazul para inquietar. Pese a la entrada final de Sobrino y un Munir que dio la asistencia en el gol a Manu García y acumuló kilómetros de principio a fin.

El Alavés ha tomado el único camino posible, el de tratar de salir de sus graves problemas a través del orden y el esfuerzo. Un equipo más reconocible en la tarde de ayer, aunque con la obligación de repetir imagen en cada jornada si quiere disponer de opciones para abandonar el fondo de la tabla. La plantilla, aunque ahora con otras opciones y a la espera del lesionado Bojan, tampoco se antoja precisamente brillante. Si hay un futuro en Primera será a base de aunar fuerzas y batallar.

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