Apoyado en las circunstancias

Apoyado en las circunstancias

Un Alavés afortunado y tembloroso vive del golazo en el primer minuto de Santos y de la expulsión de Hermoso para sumar un triunfo necesario

Fernando Ruiz de Esquide
FERNANDO RUIZ DE ESQUIDE

En la mente de los aficionados viajaba ayer hacia Mendizorroza el ‘ganar como sea’ y, así, de cualquier manera menos con fútbol, logró el Alavés atrapar tres puntos decisivos para mantener las aspiraciones de salvación y evitar un hundimiento clasificatorio y moral. Que la pasada semana el cuadro vitoriano saliera sin puntos del choque ante el Valencia en un notable partido y, en cambio, sumara los tres ante el Espanyol solo cabe atribuirlo a los caprichos del fútbol. Porque apoyado en las circunstancias, todas favorables ante la escuadra catalana, llegó la liberación de un triunfo necesario. Con un golazo de Santos antes del primer minuto tras un rechace que cayó en su bota, la ingenua expulsión del central Hermoso antes del descanso y los errores en el remate de un rival que en inferioridad numérica aprovechó los temblores de un equipo albiazul atenazado para zarandearlo. Pero como bien es sabido por la amarga experiencia de esta campaña, solo los goles cuentan y Pacheco, ya en el descuento, evitó con el cuerpo un 1-1 que flotó sobre el ambiente durante muchos minutos de auténtico desconcierto.

No hubo siquiera lugar para conocer las intenciones de ambos técnicos sobre la pizarra. Porque el choque arrancó con un córner y tras un mal despeje, Santos dio ventaja a los vitorianos en poco más de treinta segundos. Sí, después, para comprobar que un Alavés que solo se ha puesto en ventaja en dos ocasiones en esta Liga, careció de casi todo lo necesario para manejar el juego. Lejos de conseguir una mínima tranquilidad, el tanto se convirtió en un estímulo mal entendido que llegó directo a las piernas de los futbolistas en forma de puro agarrotamiento. Sin capacidad para mantener el balón y atrincherado en el área propia como única vía de subsistencia.

En ventaja, pero superado

La sanción de Vigaray había alumbrado un equipo albiazul donde Alexis ejerció de carrilero, en una zaga donde realmente existían cuatro centrales. De Biasi, satisfecho por el rendimiento del equipo ante el Valencia, solo introdujo el obligado cambio para incluir a Maripán y mantuvo la fe en el dúo Santos-Munir en ataque. El venezolano, que vive casi exclusivamente del remate, cazó el primero. Entre la falta de una referencia ofensiva para pelear los balones aéreos y las dificultades para anotar tantos, Santos ha acabado por ganarse una plaza en el once inicial. Ayer dejó sin sitio a Medrán, suplente por primera vez, aunque en esta ocasión el eje Pina-Wakaso-Manu García no funcionó con equilibrio. Arreones de unos y otros sin encontrar una mínima salida de balón. Al vitoriano, eso sí, le correspondió al menos el oficio para sacar la segunda cartulina a Hermoso y, ya en un desesperado tramo final, taponar vías de agua y conceder cierto respiro.

1 Alavés

Pacheco; Alexis, Ely, Maripán, Diéguez, Pedraza; Manu García, Pina (Medrán, m. 67), Wakaso (Torres, m. 90); Santos (Bojan, m. 81) y Munir

0 Espanyol

Pau López; Víctor Sánchez (Naldo, m. 46), David López, Hermoso, Aarón; Jurado (Melendo, m. 72), Javi Fuego, Darder, Piatti (Sergio García, m. 82); Baptistao y Gerard Moreno

Goles
1-0, m. 1. Santos
Árbitro
González Fuertes. Ha expulsado a Hermoso en el minuto 39. Tarjetas amarillas para Diéguez, Pedraza, Ely, Pina, Medrán, Manu García y Santos por el Alavés
Incidencias
19.368 espectadores en Mendizorroza

A los problemas habituales, que son muchos para este Alavés, se añadió ayer uno más con la invisibilidad de Pedraza, que jugó pese a la rotura de un hueso de su muñeca. En la derecha, el solar que apuntaba una zaga con Alexis de carrilero y que apenas trataba de progresar. En estas condiciones, con un Espanyol que monopolizaba la posesión de la pelota y ya comenzaba a amenazar sobre todo a través de Baptistao, el conjunto vitoriano se vio casi reducido a alguna acción individual de Munir, que rozó el 2-0 en un gran disparo antes del descanso. El hispano-marroquí rinde bien, aunque comienzan a aparecer los síntomas de desesperación del ariete que no logra marcar.

Pánico ante diez rivales

La expulsión de Hermoso antes del descanso apuntaba, en cualquier caso, a un viraje del choque. Pero con un futbolista más el Alavés resultó incapaz de aplicar el libreto de estas ocasiones. Ni paciencia para combinar y exigir esfuerzos al adversario ni una presión adelantada y coordinada para recuperar en zonas peligrosas y, ni siquiera, un contragolpe letal para decidir. Wakaso lo rozó tras un error de Pau López, pero la agonía continuó. Litros de sudor frío.

Tampoco Medrán, ya sobre el césped, logró arreglar el desaguisado general tras sustituir a un gris Pina. Algo más de sentido en el eje, algún cambio de orientación, pero poco más. A cambio, errores en los envíos con un Ely ayer muy impreciso, y sufrimiento a borbotones. En el 1-0 volaba la ilusión albiazul de un futuro en otras condiciones y Baptistao la pudo negar con un disparo que rozó el palo. Más tarde, Sergio García, a bocajarro, topó con Pacheco. Hay días donde todo sale de cara y la cruz acaba por aplastar sin demasiada explicación al adverasario. Esa suerte esquiva en otros partidos apareció de repente. Sin obviar que un Alavés como el de ayer solo puede alimentar las dudas anteriores.

Fotos

Vídeos