El Alavés comienza a dar lástima

El Alavés comienza a dar lástima

El 0-1 en una acción aislada y la autoexpulsión de Santos acentúan la deriva de un equipo sin recursos y con una alineación experimental

Fernando Ruiz de Esquide
FERNANDO RUIZ DE ESQUIDE

El Alavés ha traspasado la frontera de la rabia por los partidos perdidos para comenzar a dar lástima. Después de solo trece jornadas de Liga, un conjunto albiazul desquiciado por completo desprende ya un penetrante aroma a Segunda División. El que emana de su escasez de recursos futbolísticos y falta de contundencia para sostenerse en los encuentros. Incluso, bajo el andamiaje ultradefensivo de un fútbol primitivo, como ayer en Mendizorroza, aparecieron las rendijas. La alineación experimental de De Biasi, que dejó fuera a Pedraza y Munir, dos de los pocos albiazules que dan vuelo ofensivo al grupo, habla también del grado de desesperación de un técnico que toca todas las teclas sin que suene la melodía. Claro que el instrumento, cada día parece más evidente, viene con graves defectos de fábrica: la construcción de la plantilla.

Así que al batacazo anterior en el Coliseum Alfonso Pérez se unió ayer otro despropósito. El gestado en el 0-1 en una acción aislada, mezcla de mala fortuna y fallo defensivo, y la autoexpulsión de Santos antes del descanso. A un Eibar ordenado y discreto le faltó colmillo para provocar un descalabro de mayores proporciones, pero le bastó el idílico escenario para asegurar en superioridad numérica un triunfo que solo el gol de Burgui en el descuento puso en cuestión por unos segundos. Hay que seguir adelante, qué duda cabe, pero la acumulación de decepciones invita a la desconexión, como se apreció en las gradas con la deserción tras el segundo tanto guipuzcoano. En el horizonte, 25 jornadas para creer en lo paranormal.

4-4-2, sin balón y gol

La sexta derrota en casa en siete partidos, un dato ya insostenible de por sí para cualquier equipo con mínimas aspiraciones, llegó ayer acompañada de una estupefacción general ante el once inicial diseñado por el técnico alavesista. El cabreo de De Biasi en Getafe dejó cinco futbolistas señalados: Vigaray, Diéguez, Medrán, Pedraza y Munir. Como recambios, Duarte, Maripán, Wakaso, Ibai y un Sobrino que solo había disputado diez minutos con el preparador italiano. Delirante. Todo ello para un cambio de sistema y el regreso al 4-4-2. Con Alexis en la banda derecha y Wakaso como interior zurdo. Es decir, ambos en posiciones poco naturales. Es lo que hay.

1 Alavés

Pacheco; Alexis (Vigaray, m. 8), Ely, Maripán, Duarte; Manu García, Pina (Munir, m. 65), Wakaso, Ibai; Sobrino (Burgui, m. 59) y Santos

2 Eibar

Dmitrovic: Capa, Arbilla, Paulo, Juncá; Alejo (Rubén Peña, m. 76), Dani García, Joan Jordá, Inui (Sarriegi, m. 85); Charles y Enrich (Kike García, m. 89)

Goles
: 0-1, m. 32. Jordá. 0-2, m. 69. Charles. 1-2, m. 91. Burgui
Árbitro
Munuera Montero. Ha expulsado a Santos (m. 44) por doble tarjeta y a Charles (m. 83) por roja directa. Amarillas para Ely, Vigaray, Manu García y Pacheco por el Alavés y para Dani García, Capa y Juncá por el Eibar
Incidencias
19.272 espectadores en Mendizorroza, según los datos del club

El Alavés renunció simplemente al balón y se atrincheró en su campo, con despejes largos para buscar a su dúo de delanteros Santos-Sobrino. Tampoco Medrán estaba sobre el campo y la única forma de enlazar algo de juego eran los detalles de Wakaso desde la izquierda. A estas alturas, Pina es ya una gran decepción. Aporta muy poco en la salida del balón y llega tarde a casi todas las segundas jugadas. Resulta prácticamente invisible, mientras Manu García trata de barrer en solitario la zona central mientras se enzarza en todas las peleas. Medrán tampoco dio la talla en Getafe y el técnico optó por una sala de máquinas abonada al músculo. Ni una ni otra fórmula cuadra, síntoma de que las debilidades son colectivas y difíciles de corregir.

El cuadro vitoriano, en realidad, apostó ayer todo al cero. Tratar de mantener la portería candada y encontrar un golpe de fortuna. No era en cualquier caso la mañana del Alavés, que perdió a Alexis en el minuto 8 por lesión para dar entrada a un Vigaray que sigue en encefalograma plano. Santos la tuvo tras un saque de banda largo de Wakaso, pero envió alto. Después, el venezolano aceleraría el proceso de autodestrucción albiazul. Ya con una tarjeta, le pateó la cara a Arbilla en un intento de chilena. Pura inconsciencia.

Roja a Charles y gol de Burgui

Antes, el Eibar había aprovechado un mal disparo de Inui para crear el 0-1, que llegó después de varios rebotes. Tampoco varía el signo de las desgracias, casi siempre esta temporada con etiqueta albiazul. En un partido donde el equipo alavesista no inquietaba pero tampoco sufría, el primer mazazo llegó en la portería de Pacheco. No ha sacado punto alguno el Alavés tras recibir el primer tanto y así continuó ayer la estadística. Obligarle a destaparse para acercarse a la portería contraria es sinónimo de sufrimiento.

El Alavés tiró al menos de dignidad tras el descanso para evitar una debacle en el marcador. En un arranque con dos goles anulados consecutivos. Munuera Montero no concedió el 0-2 a Jordán al señalar un leve contacto de Charles sobre Duarte y tampoco el 1-1 después en una acción donde Sobrino cargó con más claridad sobre Arbilla. El delantero albiazul, al menos activo y con ganas, tampoco aprovechó una opción de remate tras girarse en una posición ventajosa. Después llegaría el verdadero 0-2, a la contra y después de una acción de Alejo, que provocó rotos por la banda de Duarte.

Era ya una cuestión heroica y también de amor propio de los jugadores en una situación muy complicada. Como el que mostraron veteranos como Ibai o Manu García, que acabó por forzar un codazo de Charles y su expulsión a falta de diez minutos. De Biasi, sin rumbo toda la mañana, lo había intentado con Burgui como primer cambio por delante de Munir. Minutos de impotencia, aunque al menos de pleno esfuerzo, para un Alavés que encontró al final la meta de Dmitrovic con un disparo ajustado de Burgui en el descuento y Ely ya como delantero centro. Tarde.

No hay a estas alturas situaciones irreversibles en el planeta fútbol, pero la que ahora atraviesa el Alavés es de una crudeza extrema. Antes de tiempo, la llama de la esperanza se apaga entre el desconsuelo.

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