El Alavés continúa de fiesta en fiesta

El Alavés continúa de fiesta en fiesta

El golazo de Munir en una notable segunda parte resuelve el choque tras las dudas iniciales y da al Alavés la tercera victoria consecutiva y un manotazo al descenso

Fernando Ruiz de Esquide
FERNANDO RUIZ DE ESQUIDE

De fiesta en fiesta continúa el Alavés, que con una atípica sencillez colecciona victorias en la máxima categoría desde la llegada de Abelardo. Encadenó la tercera consecutiva -séptima en once partidos- para dar un manotazo al descenso al marcar los dedos en la cara de un rival directo, como el Deportivo de la Coruña, y dispararse a la parte central de la tabla. Indudablemente el viento sopla en las velas albiazules, que de una u otra manera, consigue enlazar resultados positivos, como lo hizo ante el conjunto gallego después de una primera parte con bastantes dudas de la que salió indemne. Después, tras la mejora colectiva en una segunda mitad de clara superioridad, se agarró de nuevo a un incisivo Pedraza y a la magia de Munir, que no se cansa de agitar la varita sobre la chistera del área hasta que hace aparecer el gol. O el golazo. Ha anotado el delantero en seis en sus siete últimos duelos en Mendizorroza, además de dejar sobre el césped, como ayer sucedió, la sensación de futbolista de categoría. De los que se empiezan a añorar antes de que se vayan.

La conclusión: diez puntos de ventaja sobre el descenso a falta de catorce jornadas para el final del campeonato. Solo cabe frotarse los ojos una vez más para desempañar la mirada. La misma que allí por el inicio del mes de diciembre apenas alcanzaba, si alguien era capaz de levantarla del suelo, a enfocar un panorama sombrío que helaba los huesos. Pero el Alavés, constante en su reacción para firmar una racha ya histórica -22 puntos de 33 posibles-, colocó otro ladrillo de tranquilidad. Más bien una de las vigas maestras de lo que debe ser la permanencia. Celta, Villarreal y Deportivo de la Coruña completan el triplete albiazul de las últimas semanas. Uno de esos nueve de nueve (puntos) de los que un equipo de la zona baja puede vivir medio campeonato. En el caso albiazul, además, bajo la esperanza de que un conjunto vitoriano en las mejores condiciones anímicas y futbolísticas de la temporada pueda utilizarlo como trampolín para ahuyentar los fantasmas definitivamente.

1 Alavés

Pacheco; Martín, Ely, Laguardia, Duarte; Ibai Gómez (Hernán Pérez, min. 82), Manu García, Pina, Pedraza; Munir (Medrán, min. 87) y Guidetti (Sobrino, min. 71)

0 Deportivo

Rubén Martínez; Juanfran, Albentosa, Bóveda (Celso Borges, min. 82), Luisinho; Guilherme, Krohn-Dehli (Mosquera, min. 64); Lucas Pérez, Adrián López, Bakkali (Fede Cartabia, min. 73); y Florin Andone

Gol
1-0, min.60: Munir
Árbitros
Melero López (Comité Andaluz). Amonestó a los locales Munir (min. 87) y Sobrino (min. 92), y a los visitantes Krohn-Deli (min. 37), Bakkali (min. 67) y Luisinho (min. 80).
Incidencias
Partido de la vigésima cuarta jornada de LaLiga Santander disputado en el estadio Mendizorroza ante 19.453 aficionados, unos 200 de ellos seguidores del equipo coruñés. Antes del encuentro se guardó un minuto de silencio por el fallecimiento de la madre del presidente alavesista, Alfonso Fernández de Trocóniz. Los jugadores albiazules portaron brazalete negro por este motivo.

Opciones y control visitante

No resultó ni mucho menos sencillo liquidar a un adversario que llegó a Mendizorroza con la guillotina pendiente de su cabeza y salió, 93 minutos después, con la amenazadora hoja de acero más cerca de su cuello. Solo cuando el Alavés logró desnivelar la balanza con la sutileza de Munir, el Deportivo de la Coruña notó las consecuencias y la tensión de vivir al límite. Perdió aire como un globo para permitir al Alavés disfrutar, pese a lo ajustado del marcador, de un final de partido de relativa calma.

Antes, sin embargo, nadie hubiera pensado que el rival padeciese tantos problemas clasificatorios. Con fases antes del descanso donde manejó el balón con soltura y el exalbiazul Adrián ejercía de catalizador. Tan cierto es que Duarte topó con el palo en una ocasión clarísima en el inicio y Guidetti tampoco embocó otra al primer toque, como que la escuadra gallega se mostró más ajustada durante casi todos los 45 minutos iniciales. Para acaparar también opciones sobre la meta de Pacheco. El portero albiazul quedó prácticamente inédito, pero los problemas rodearon su portería en esa fase. Entre Pina y Ely salvaron un disparo cercano de Albentosa, Andone no acertó en una volea y Bakkali envió al palo un disparo envenenado. Cualquier cosa pudo suceder, pero es tiempo de felicidad albiazul.

Abelardo había tirado de inicio del once más habitual de las últimas semanas, en el que recuperó a Martín, Ibai y Manu García. Dentro de un Alavés con más fisuras de las habituales entre líneas antes del descanso, el capitán volvió a resultar importante para corregir errores a base de colocación y oficio. El Alavés no atinaba en las acciones a balón parado, ayer casi siempre con poco tino en en lanzamiento de faltas y córners, e incluso las sufría las consecuencias. Dos de los contragolpes visitantes llegaron de jugadas a favor. Sin la precisión en los repliegues defensivos de otras tardes, como tampoco existía capacidad para robar en campo contrario.

Mejoría, gol y relativa calma

El Deportivo de la Coruña se había exprimido bastante sin conseguir su objetivo y el Alavés tomó las riendas desde el inicio de la segunda mitad. La presión gallega en el centro del campo bajó al mismo tiempo que el Alavés aprovechaba para controlar mejor esa parcela y comenzaba a percutir, sobre todo por la izquierda. Con un Pedraza que volvió a demostrar sus condiciones para desequilibrar. Generó juego ofensivo con sus regates y veloces carreras para desestabilizar al rival.

Al Alavés, en cualquier caso, no le sobra gol. Es una evidencia. Pero esta vez Munir volvió a ejercer de elemento diferencial. Tras la conexión con Pedraza, un regate corto y disparo de gran precisión por encima de Rubén. Resultó un directo en el mentón del adversario. Casi un ko para el Dépor, que apenas inquietó ya, más allá de la emoción del resultado. No le dio al equipo vitoriano para sentenciar -Ibai rozó otro golazo con el exterior- pero sí para continuar con una racha de las que poca veces se repiten.

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