Fútbol

Un Alavés desastroso

Un Alavés desastroso

Frágil hasta el extremo acaba barrido en Mendizorroza por un notable Villarreal y encadena una cuarta derrota que deja al equipo y a Zubeldía muy tocados

Fernando Ruiz de Esquide
FERNANDO RUIZ DE ESQUIDE

No hay en estos momentos dónde agarrarse para creer que el Alavés solo sufre una debacle momentánea. Después de cuatro jornadas sin puntos ni goles y tras uno de esos partidos que congelan el ánimo de cualquiera, el cuadro vitoriano sigue lejos de merecer el nombre de equipo. Este domingo, en una estremecedora ‘exhibición’ de fragilidad defensiva, un notable Villarreal se dio un festín en Mendizorroza, que concluyó con tres goles en el arco de Pacheco que bien pudieron ser varios más. Ni la entrada de Munir y Medrán en el once titular ni el nuevo bandazo desde el banquillo para buscar soluciones que no llegan permitieron ofrecer un mínimo de esperanza. Ni desde el aspecto colectivo ni en el capítulo de las individualidades aparecieron respuestas a las preguntas que se acumulan. Una realidad que pocas horas después del partido acabó con la destitución de Luis Zubeldía.

0 Alavés

Pacheco; Vigaray, Alexis, Ely, Pedraza; Medrán, Pina, Wakaso (Romero, m. 57), Ibai (Manu García, m. 83); Bojan (Sobrino, m. 63) y Munir.

3 Villarreal

Barbosa; Rukavina, Víctor Ruiz, Álvaro, J. Costa (Mario, m. 74); Castillejo, Trigueros, Rodrigo, Fornals; Bacca (Cherishev, m. 89) y Bakambu (Unal, m. 78).

GOLES.
: 0-1, m. 32. Disparo de Bakambu que se cuela en la meta de Pacheco tras rebotar en Alexis. 0-2, m. 51. Bacca remacha tras el despeje de Pacheco a tiro de Castillejo. 0-3, m.61. Bakambu cruza el balón tras el pase de Castillejo.
áRBITRO.
Jaime Latre. Ha amonestado a Sobrino y Pedraza por el Alavés y a Rodrigo y Víctor Ruiz por el Villarreal.
INCIDENCIAS.
18.124 espectadores en Mendizorroza, según los datos del club.

Después de una pretemporada y un mes de competición el Alavés ha continuado este domingo en un estado híbrido, todavía sin definir en sus intenciones y con graves problemas de rendimiento en muchos casos. Lo único que resulta evidente es su debilidad en ambas áreas. También su inestabilidad emocional. Basta un solo golpe. Este domingo llegó en un disparo de Bakambu que desvió Alexis, para que su delicado entramado caiga con estrépito. Si antes del descanso el Alavés se había quedado en conjunto ramplón al que le dio para recuperar brevemente el aire tras un mal arranque y apretar sin filo alguno durante unos minutos, en la segunda llegó la hecatombe.

Dos goles más encajados por una escuadra vitoriana incapaz de sostenerse con un mínimo de solvencia. Un correcalles pleno de desorganización defensiva, donde cualquier pérdida, que hubo muchas, se convertía en pánico. Para disfrute de un conjunto amarillo que además de la evidente superioridad técnica plasmada, por ejemplo, con los espectaculares partidos de Samu Castillejo y Bakambu, fue más en todos los capítulos: disputa, organización, faltas tácticas... Ante la alfombra tendida por el cuadro vitoriano el Villarreal se paseó.

0-1 en el mejor momento

Zubeldía, en su último partido de una corta historia, había optado por incluir a Medrán como falso interior diestro para tratar de apoyar la salida de balón de un doble pivote, Pina-Wakaso, que naufragó. Pero la marea había subido desde el inicio. El Villarreal, con Bacca y Bakambu en punta, apretaba arriba cuando el equipo vitoriano pretendía sacar la pelota jugada. Recuperaciones casi inmediatas para tocar con criterio en un eje que dominaban Rodri y Trigueros. El Alavés, casi siempre desorganizado y sin convicción en la presión, sufría. Un cuarto de hora inicial donde Castillejo y Bakambu desestabilizaron por la derecha. Ni Pedraza, ni Alexis, ni Wakaso cerraban la vía, por donde la escuadra visitante amenazó al principio sin acertar.

Solo llegó el respiro después. Con más apoyos en el centro, la entrada en juego de Medrán y un Bojan que bajaba para conectar juego. Minutos de esperanza, con balón y cierto criterio. Dos o tres llegadas, la más peligrosa con un disparo centrado de Ibai, para creer que el inicio solo había resultado un problema transitorio. Como tampoco destaca el Alavés por su fortuna en este arranque de campaña, el tanto que el Villarreal podía haber conseguido de otra manera apareció en un rebote. Otra vez con Alexis, bajo mínimos, como protagonista involuntario. Ni el malagueño ni tampoco ayer un Ely desconocido aportaron solidez ante el excelente dúo Bacca-Bakambu. A los mejores minutos albiazules les siguió así el 0-1 y el termómetro albiazul se colocó bajo cero. Otra vez con llegadas claras al área de Pacheco.

Debacle tras el descanso

Lejos de reaccionar, el Alavés volvió a ser zarandeado tras salir del vestuario. Otro gol anulado para los amarillos -ambos de forma justa- antes de que la tormenta volviera a descargar sobre la meta de Pacheco. Por medio de Bacca y Bakambu, con otra ocasión visitante clara en medio de los dos tantos. Después, el indetectable Castillejo al larguero, varios contragolpes en superioridad desperdiciados por el Villarreal e impotencia, mucha impotencia, de un Alavés al que tampoco la entrada de Romero y Sobrino aportó demasiado. Porque más que una cuestión de nombres -Munir resultó un islote-, el problema albiazul reside ahora mismo en su incapacidad para cuajar noventa minutos al nivel que exige la Primera.

Casi sin tiempo para digerir el batacazo el Alavés deberá comparecer el miércoles en La Coruña ante otro de los rivales que ha arrancado en punto muerto. Muchas cuestiones pendientes tiene este Alavés para parecerse a un equipo competitivo, pero se antoja evidente que la primera pasa por conseguir una estructura defensiva seria. Con futbolistas que, más allá del resultado o de errores puntuales, se atengan a una organización. Algo que no podrá ya intentar Luis Zubeldía. El argentino se ha convertido en historia albiazul en solo cuatro partidos, pero los problemas continúan ahí.

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