Un buen Alavés tampoco basta

Munir intenta zafarse de un jugador del Valencia./Blanca Castillo
Munir intenta zafarse de un jugador del Valencia. / Blanca Castillo

El equipo albiazul roza la remontada tras el empate de Alexis, pero vuelve a caer ante un Valencia efectivo que aprovechó un penalti

Fernando Ruiz de Esquide
FERNANDO RUIZ DE ESQUIDE

Siguen sin cuadrar las cuentas para un Alavés al que tampoco le sirvió este sábado su mejor partido de la temporada para sumar siquiera un punto. La diferencia de velocidad para prender la mecha del gol acabó por decidir un duelo donde el cuadro vitoriano puso la mayor parte de las llegadas peligrosas, los mejores minutos de juego, sobre todo tras el empate de Alexis, y el Valencia, la efectividad para exprimir los pocos errores defensivos locales. El cuadro de Marcelino, lejos de una versión vistosa gracias al trabajo colectivo albiazul para achicar espacios, acabó por salir airoso merced a un latigazo de Zaza y un penalti de Rodrigo. Picotazos determinantes que impidieron taponar la hemorragia creciente en Mendizorroza, que acumula ya cinco derrotas consecutivas.

1 Alavés

Pacheco; Vigaray, Alexis, Ely, Diéguez, Pedraza; Manu García, Pina (Sobrino, m. 80), Wakaso; Munir (Bojan, m. 74) y Santos.

2 Valencia

Neto; Montoya, Garay, Paulista, Gayá; Guedes (Lato, m. 76), Soler (Maksimovic, m. 87), Kondogbia, Andreas Pereira; Rodrigo y Zaza (Santi Mina, m. 78).

GOLES.
0-1, m. 33. Zaza. 1-1, m. 49. Alexis. 1-2, m. 66. Rodrigo, de penalti.
árbitro.
González González. Tarjetas amarillas para Vigaray, Santos, Ely, Manu García y Diéguez por el Alavés y a Paulista por el Valencia.
incidencias.
18.638 espectadores en Mendizorroza.

En las circunstancias actuales, con tres escuálidos puntos de treinta y una situación cada vez más preocupante en la tabla, resulta complicado creer en promesas, pero el Alavés anunció esta vez que a su compromiso firme se une también un crecimiento futbolístico que hasta ahora no se atisbaba. El de De Biasi dejó de ser durante varias fases del partido el equipo temeroso y escaso de recursos que busca una acción aislada para desequilibrar y meterse de nuevo en la cueva. Ante un adversario en plena forma, le dio para sostenerse con solvencia y ganar en equilibrio ofensivo.

Primero con la conocida baza de un Pedraza meteórico en la media hora inicial y al que solo le faltó algo de claridad para el último pase. Después, amparado en un centro del campo remozado tras la entrada de Pina, donde Wakaso ejerció de galvanizador. El ghanés demostró su capacidad para aguantar el balón bajo presión, superar líneas a base de potencia o cambios de orientación y conceder oportunidades para que sus compañeros se desplieguen. Ese punto de posesión del que había carecido en otras ocasiones el Alavés, demasiado limitado en este aspecto y condenado por pérdidas sucesivas en el inicio del juego.

Buena salida, fallo y 0-1

El cuadro vitoriano había calcado el dibujo del choque anterior ante el Betis, 5-3-2, aunque con retoques importantes en cada línea. El joven Diéguez, que erró en el 0-1 pero volvió a dejar una buena impresión, entró por Maripán en el eje de la zaga para mover efectivos dentro de esos tres centrales y situar a Alexis en el medio de ellos. Lo agradeció el malagueño con un buen partido, menos exigido en el cuerpo a cuerpo ante los delanteros y con oficio para manejar las distancias y salir al corte con eficacia.

También llegaron las modificaciones al centro del campo con la entrada de Pina por Dani Torres, además de la de Santos por la baja obligada de Medrán. Aunque el venezolano se esforzó, la baja del mediapunta se antojó demasiado importante. Para un equipo que esta vez generó mucho más juego ofensivo, pero careció de calidad para filtrar el último pase y generar ocasiones claras. Con un volumen importante de llegadas en ventaja aparecieron pocos remates y el gol acabó por llegar a balón parado. Significativo de cuáles son los grandes problemas de un Alavés que suma cuatro tantos en diez jornadas, solo dos en Vitoria.

El Alavés había salido al campo con intensidad y volcado sobre una banda izquierda donde Pedraza volaba sobre Montoya. También con la misión de frenar a Guedes, que recibió casi todas las faltas. Un buen inicio, donde ya se intuía el peso de Wakaso y se esperaba a Munir. Este apareció con toda la intensidad después, hasta que De Biasi lo sustituyó sin demasiada explicación. Pero antes Zaza ya había dejado el sello del ‘Pichichi’ con un zapatazo seco. Casi de la nada (0-1).

Vendaval sin acierto y penalti

Todo cambió con el acierto de Alexis para igualar en un córner después del descanso. El Alavés se alejó de las habituales precauciones para encerrar a un adversario tocado de ánimo. Curiosamente, tras una primera mitad centrada en las acometidas de Pedraza, todo el juego viró hacia la derecha. Con una presión coral que permitía recuperar el balón de inmediato y las apariciones de Munir, que aprovechaba el control absoluto de Wakaso y Manu García en el eje, y también el apoyo físico de Vigaray. El capitán vitoriano contribuyó también a la circulación y, por momentos, el vendaval albiazul despeinó al Valencia. Sin lograr, eso sí, acabar de meter la tijera en la meta de Neto. Con una sucesión de acciones a balón parado y también llegadas en combinación que no encontraron rematador. Munir rozó el 2-1 en varios momentos, cuando la superioridad local resultaba muy clara.

El cuadro albiazul, lejos de frenarse, aceleró a costa de vivir en el límite defensivo. Hasta que el Valencia, en esos momentos zarandeado, acabó por encontrar de nuevo el error puntual de la zaga. Ely saltó con el brazo extendido y el claro penalti lo transformó Rodrigo (1-2). Otro mazazo sin relación real con el juego que colocó a los albiazules ante una pared. Escalar por ella resultó ya imposible, con Bojan y Sobrino como intento vano de revolucionar el ataque. No decayó el empuje, sí la claridad y tampoco Santos acertó en su especialidad, el remate, cuando Pedraza le colocó la pelota en el primer palo.

El hundimiento albiazul en la tabla continúa, es evidente, y las opciones se reducen. También que el Alavés no se resigna y crece en varios aspectos. Urgen ya los resultados, la única fórmula para meterse en la pelea real por la salvación.

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