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Laguardia acaba con los miedos

Laguardia, Manu García y Ely celebran el gol de la victoria. /David Aguilar
Laguardia, Manu García y Ely celebran el gol de la victoria. / David Aguilar

El central decide en el minuto 90 un duelo muy accidentado donde el Alavés sufrió hasta el final pese a jugar mucho tiempo contra diez

Fernando Ruiz de Esquide
FERNANDO RUIZ DE ESQUIDE

Entre Víctor Laguadia e Ibai, los dos mejores albiazules este jueves en Mendizorroza, acabaron con los miedos que han perseguido al Alavés desde el inicio de la temporada. Para transportar al equipo vitoriano a otra dimensión de la tabla y, salvo hecatombre, prometer ya un final de campaña tranquilo para los intereses vitorianos. En un duelo extraño, muy accidentado y con todo tipo de situaciones poco habituales, el central aragonés decidió en el minuto 90 tras una falta botada por el extremo.

Ibai había puesto sobre el campo las pocas dosis de tranquilidad para buscar huecos ante un rival en inferioridad y Laguardia, tras aplicarse antes para evitar varias situaciones peligrosas en el área propia, cazó un cabezazo con el alma que puso continuidad a la espectacular racha en casa para darle otro manotazo al descenso. Tras sumar 19 puntos de los últimos 21 sobre el césped del paseo de Cervantes, Abelardo ha colocado a la escuadra vitoriana en el mejor de los escenarios. Ese en el que todavía hay que frotarse los ojos. Once puntos de margen con la zona baja y en la decimocuarta plaza.

1 Deportivo Alavés

Pacheco; Martín, Laguardia, Ely, Rubén Duarte; Ibai, Manu, Tomás Pina, Pedraza (Burgui, min.77); Munir y Guidetti (Sobrino, min.70).

0 Levante

Oier; Pedro López, Cabaco, Chema, Luna; Campaña (Rober Pier, min.34), Lerma, Lukic; Morales, Roger (Boateng, min.46) e Ivi.

Goles
1-0 min. 90: Laguardia
Árbitro
Fernández Borbalán (Comité Andaluz). Expulsó con roja directa a Chema (min.28), por cometer un claro penalti sobre Pedraza, y a Munir con doble amarilla en el 77 (min.30 y 77). Además, mostró amarillas por los locales a Pedraza (min.32), Tomás Pina (min.46), Munir (min.77) y por los visitantes a Morales (min.30), Rober Pier (min.43), Lerma (min.59).
Incidencias
Partido correspondiente a la 26ª jornada de LaLiga Santander disputado en Mendizorroza ante 16.812 espectadores, según datos oficiales. Antes del inicio del encuentro se guardó un minuto de silencio en homenaje a Enrique Castro, Quini, fallecido esta semana.

Fue el epílogo de un choque áspero, de muy poca precisión, y muchas circunstancias ajenas a la dinámica del juego. Un Levante que llegaba a Vitoria después de trece jornadas sin ganar y con todos los problemas encima, acabó por abrirse otro boquete en su propio casco. Solo así cabe explicarse el doble despeje defectuoso del central Chema, que acabó por agarrar a Pedraza en el área para cometer penalti. Fernández Borbalán, que pareció querer compensar después con la expulsión de Munir en una segunda tarjeta sin explicación, había aplicado el reglamento de forma inflexible. Roja rigurosa para el defensa.

Roja, pero falla el capitán

Pero no resultó completo el harakiri levantinista porque Manu García falló su segundo penalti de la temporada. Entre la personalidad y la imprudencia, el capitán alavesista decidió volver a lanzar. Después de la tangana que había precedido el lanzamiento, que tampoco pareció ayudar a la concentración del centrocampista. Antes, el Alavés había logrado mostrar su habitual identidad, sin complicaciones atrás y con los balones largos ante la mínima presión, buscaba las opciones en las segundas jugadas y, poco a poco, trataba de empujar al adversario hacia su área. Una salida briosa frente a un Levante a la expectativa. Con verticalidad, aunque poca precisión, pese a disponer de un par de buenas ocasiones. El rival no amenazaba en exceso, pero ahí estaba Laguardia cuando se trataba de apagar fuegos.

Todo cambió con el Alavés en superioridad numérica. La escuadra albiazul, muy poco acostumbrada a que le cedan el balón, pasó primero momentos de desconcierto, hasta el descanso, y después de apuro ante las dificultades para abrir una defensa cerrada. Aunque trató de combinar con velocidad para abrir el campo, sus dificultades para interpretar este tipo de fútbol resultaron evidentes.

Dudas, tensión y gol

Quizás Ibai fue el único que interpretó a la perfección el juego. Centrado y ya como acompañante de Pina y Manu García, con casi toda la banda diestra para el canterano Martín, el vizcaíno se asoció por dentro para desestabilizar. Sus entradas en juego, como las de un Munir por momentos brillante, eran casi todo lo que tenía el Alavés. El delantero le colocó un balón de gol a Guidetti que el sueco desaprovechó, igual que Sobrino el cabezazo claro tras un sutil envío de Ibai. Entretanto, eso sí, el Levante envió una falta de Ivi al palo. El viento sopla en las velas albiazules en esta fase de la temporada y el vendaval en Mendizorroza, que ayer pareció desconcertar a Pacheco en varias acciones, incluido el cabezazo final de Ely que recibió en una mala salida, tampoco bastó para acabar con la racha alavesista.

Abelardo lo había intentado con los cambios. Buscó la movilidad de Sobrino y el desborde de Burgui. Sin demasiado resultado, por falta de remate, en un partido que parecía indigestarse definitivamente para los alavesistas. Con momentos, incluso, tras la expulsión de Munir, de pararse a pensar lo que suponía un punto en el partido de ayer. El Levante, muy desgastado en cualquier caso tras el esfuerzo anterior, apenas inquietó en el tramo final y se limitó a esperar y tratar de agotar el tiempo. En el límite, cuando todo apuntaba a un empate satisfactorio en la tabla pero agrio en su gestación, aparecieron Ibai y Laguardia para conectar. Gol y casi permanencia para el Alavés.

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