Alavés

Del control a la frustración

Ibai Gómez, con gesto incrédulo./Rafa Gutiérrez
Ibai Gómez, con gesto incrédulo. / Rafa Gutiérrez

Un penalti más que dudoso revive al Leganés tras los tantos de Munir y Pedraza y el conjunto albiazul deja escapar un valioso triunfo

Fernando Ruiz de Esquide
FERNANDO RUIZ DE ESQUIDE

Ni las imágenes de televisión permiten todavía aclarar si Guidetti llegó a tocar el balón con la mano o el codo, pero el auxiliar del colegiado Trujillo Suárez lo percibió con claridad desde más de veinte metros. Vamos, para dejar el banderín y dedicarse a las conferencias de agudeza visual en congresos de oftalmología. La cuestión arbitral ha dado este domingo para rellenar un extenso formulario de quejas, en algún caso en ambas direcciones, pero el Alavés se vio desestabilizado por una sola acción. Ese penalti que devolvió la vida al Leganés cuando la lividez ya envolvía al conjunto de Garitano después de los tantos consecutivos de Munir y Pedraza. No es sencillo sostenerse en situaciones emocionales de ese calibre, pero el equipo albiazul acusó demasiado el golpe bajo. Sonado a partir de ahí y con la rabia nublándole el juicio hasta que la expulsión de Ely y el grave error en el despeje de Alexis acabó en fatalidad.

Por el desagüe de la desesperación volaron dos puntos que concedían una inmensa tranquilidad. El razonamiento futbolístico habla, en cualquier caso, de un conjunto vitoriano que sigue la línea adecuada en la pelea por la salvación, más allá de que sea necesario revisar los neumáticos del temperamento mal entendido para evitar peligrosos accidentes como el descarrilamiento de este domingo. Si alguien pone aceite sobre la calzada, acelerar nunca es la mejor respuesta.

2 Alavés

Pacheco; Martín, Laguardia, Ely, Alexis; Ibai, Torres, Pina, Pedraza; Munir (Maripán, m. 88) y Guidetti (Sobrino, m.77).

2 Leganés

Zaldua, Siovas (Guerrero, m. 85), Mantovani, Raúl García; Rubén Pérez; El Zhar, Eraso (Amrabat, m. 62), Gabriel, Omar; Beauvue.

goles.
1-0, m. 47. Munir. 2-0, m. 52. Pedraza. 2-1, m. 74. Gabriel, de penalti. 2-2, m. 89. Zaldua.
árbitro.
Trujillo Suárez. Pésimo. Ha expulsado a Ely por doble tarjeta. Amonestó a Pina y a Eraso, Amrabat por el Leganés.
incidencias.
19.637 espectadores en Mendizorroza.

Trujillo Suárez y sus auxiliares. Cualquier trío de colegiados suele aspirar de inicio a fundirse con el decorado del partido, pero en ocasiones se encuentra, empujado por los fallos y la desorientación, en el centro del escenario. Sin conocer el guión ni la ayuda del apuntador tecnológico para acertar con la frase adecuada. Aunque quizás los tres minutos de descuento concedidos cuando el Leganés amenazaba con completar la remontada resultaron el mejor indicativo del estado febril del colegiado. Después de cinco cambios, más de un minuto de interrupción por el codazo de Gabriel a Torres que debió acabar en roja, casi dos en la discusión del ‘penalti’ de Guidetti, tras las repetidas pérdidas de tiempo de Ely después su expulsión y de Munir en su sustitución... Mientras Mendizorroza atronaba soliviantado por un arbitraje para el recuerdo, al colegiado se le encogió el silbato para reducir en uno o dos minutos, al menos, el tiempo de prolongación.

Despropósito con el silbato

Por su cabeza debían pasar todo tipo de imágenes, incluido el 1-0 albiazul, donde decidió conceder la ley de la ventaja mientras toda la defensa del Leganés se frenaba al observar la bandera levantada del linier. O los dos goles anulados a Munir, el primero de ellos legal en el inicio del duelo. No tiene precisamente suerte el delantero con este colegiado, que ya dejó sin sancionar un penalti al albiazul en la visita al Betis y tampoco con sus ayudantes, que le birlaron otro gol legal en el Benito Villamarín hace pocos meses. Ni el Alavés, en general en las jornadas recientes, porque ya padeció ante Sevilla y Valencia arbitrajes sibilinos. El de este domingo perteneció a otra estirpe. La de los decisivos, sin olvidar otro más que probable penalti sobre Ibai en la segunda mitad.

Sí. También hubo partido al margen de la crónica de sucesos y durante toda la primera mitad respondió a lo esperado. Abelardo había tirado de Alexis como lateral zurdo y de Torres junto a Pina en el eje. Apuesta por el oficio y el músculo ante las ausencias de Duarte y Manu García, que dejó fuera a Diéguez y Medrán. El último, sumido ya en la intrascendencia para el técnico albiazul. Muro contra muro, debió pensar el preparador alavesista al preparar el choque ante el Leganés. El conjunto de Garitano lo levantó más ajustado desde el inicio y, pese a la acumulación de esfuerzos de la semana, arrancó con orden y brío.

Goles, con diez y empate

Casi nada ocurría en zonas peligrosas entre dos equipos que se contrarrestaban. Ni la zaga albiazul cedía, pese a que El Zhar sí complicó a Alexis y dispuso de una gran ocasión antes del descanso, ni Guidetti y Munir, que después entrarían en ebullición podían con un rival siempre bien situado y que apenas realizaba concesiones. El Alavés llegó por momentos a manejar el balón con tranquilidad y, de nuevo, a observar como Martín se consolida como pieza esencial junto a un Laguardia otra vez importante. De hecho, cuando ambos acusaron el esfuerzo en el tramo final, tras la entrada del incisivo y potente Amrabat, los grilletes se aflojaron.

Si un empate, el primero de la temporada, sobrevolaba Mendizorroza era un 0-0 que se antojaba más que probable. Pero la fina brisa de la emoción sin presencia en las áreas se convirtió en ciclón. Pura adrenalina con las conexiones Guidetti-Munir-Pedraza que decantaron el duelo en apenas unos minutos. Sin demasiada o ninguna relación con lo anterior. Aguantar y golpear con verticalidad y gol. El ideal convertido en realidad. Para dar paso a minutos de desparpajo donde se rozó el tercero sin concretarlo. Aguardaba un mediodía pletórico en color albiazul, pero nada menos predecible que el fútbol. El auxiliar de Trujillo tiró de la alfombra y el Alavés, desprevenido, se tambaleó hasta perder pie.

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