Alavés

Laguardia rompe el cepo

Los albiazules celebran el tanto de Laguardia. /Igor Aizpuru / Rafa Gutiérrez
Los albiazules celebran el tanto de Laguardia. / Igor Aizpuru / Rafa Gutiérrez

El gol del central albiazul acabó con el bloqueo del Getafe y liberó al Alavés, que sentenció por medio de Munir

Iñigo Crespo
IÑIGO CRESPO

Si la justicia poética existiera, el fútbol tendría una deuda de por vida con Víctor Laguardia, obligado a frenar en seco durante más de siete meses por su tercera lesión grave de rodilla. Pero al central albiazul tan solo le han bastado tres meses de competición para erigirse en el gran salvador del Alavés. Y no solo por devolver el rigor y la solvencia a la defensa desde su reaparición. Puso la permanencia a un paso con su diana sobre la bocina ante el Levante, y, por si todavía existía alguna duda, la dejó este sábado vista para sentencia con su tanto ante el Getafe. El partido, además, se activó al instante con su cabezazo a la red en el minuto 48. Cuando todo se complica y se embrolla, Laguardia acude al rescate.

La diana del central nació del único desliz en la férrea disciplina del equipo de José Bordalás, ovacionado a su regreso a Vitoria. Toda la primera mitad se redujo a un ejercicio de anulación por parte de los dos contendientes, en el que no se produjo un solo disparo a puerta y la pelota rodó tanto como si fuera cuadrada. Solo Manu García, el rey del fútbol trabado y cerrado, encontró un metro, suficiente para armar el tiro con la derecha y rozar el primer gol. La vigilancia era absoluta entre los futbolistas, que no se perdonaban un solo descuido y solucionaban con faltas sus errores o los de sus compañeros. En definitiva, los peores presagios se cumplían en cuanto al nivel del espectáculo y la mejor noticia para muchos aficionados fue sin duda el permiso del árbitro para dar cuenta de los aperitivos salados en el intermedio.

2 Alavés

Fernando Pacheco; Aguirregabiria, Laguardia, Ely, Rubén Duarte; Sobrino, Pina, Manu, Burgui (Alexis, m.85); Guidetti (Wakaso, m.92), Munir (Ibai Gómez, m.76).

0 Getafe

Guaita; Damián Suárez, Djene, Cabrera, Antunes; Gaku (Dani Pacheco, m.61), Markel Bergara (Flamini, m.50), Fajr, Amath; Jorge Molina (Remy, m.72), Ángel.

Goles
1-0: M.47: Víctor Laguardia, de cabeza; 2-0: M.75: Munir, de cabeza.
Árbitro
Jaime Latre (Comité Aragonés). Amonestó con tarjeta amarilla a los locales Ely (min. 6) y Munir (min. 64) y a los visitantes Gaku (min. 30), Bergara (min. 47) y Fajr (min. 49).
Incidencias
Partido correspondiente a la trigésima primera jornada disputado en el estadio de Mendizorroza de Vitoria ante 18.241 espectadores.

El encuentro estaba condenado a la nada, siempre y cuando no surgiera un pequeño chispazo de calidad o vértigo que rompiera el cepo que se impusieron ambos contendientes. Y este llegó en el único despiste de los legionarios de Bordalás. En concreto, en una desconexión entre Djené y Jorge Molina, que no se pusieron de acuerdo a la hora de perseguir a Laguardia. El central aragonés abrazó la pelota precisa, templada y envenenada de Munir, de nuevo la estrella del conjunto vitoriano.

Un triunfo redondo

El gol tuvo un efecto inmediato, similar al del código que desbloquea una puerta blindada. El Alavés se sintió mucho más fuerte, seguro, y pisó a fondo el acelerador. Y claro, sus atacantes se soltaron los grilletes en busca de la sentencia. El Getafe tardó un mundo en perdonarse la concesión, inusual en la tropa de Bordalás, y los de Abelardo escupieron sus dudas para buscar una victoria redonda. Guidetti se sintió algo más liberado tras una incesante batalla con los centrales madrileños; Munir y Burgui encontraron los espacios que se les negaron en el primer tiempo y los carriles pasaron a ser una autopista para Martín y Duarte.

Al margen del disparo lejano de Sobrino en pleno vendaval albiazul, el vibrante espectáculo corrió a cargo de Munir y Guidetti, que se asociaron como si compartieran césped desde cadetes. El sueco, que cada vez se encuentra más a gusto en su papel de asistente que en el de rematador, se movió con pericia en la línea ofensiva y buscó sin descanso al hispano-marroquí. El delantero cedido por el Barça lanzó un leve aviso de cabeza en el minuto 70, pero vista la indulgencia azulona, afiló el cuchillo solo cinco minutos después. Guidetti bajó la pelota y enseguida leyó el desmarque antes de ponerle el balón en la testa al máximo goleador del Alavés.

Penalti fallado

El encuentro estaba finiquitado a falta de un cuarto de hora para el final. Al menos lo parecía hasta que Duarte derribó en el área a Loïc Rémy, que se recreó a lo grande en la caída. El delantero francés se venció en cuanto vio una pierna albiazul en su camino, como una medida desesperada para que su equipo regresara al encuentro y soñase con arañar un empate tan inmerecido como su anterior derrota ante el Betis. A falta de Jorge Molina, fue Antunes quien se batió en duelo con Pacheco. El guardameta no adivinó la trayectoria del lanzamiento, pero sonrió al ver que la red permanecía inmóvil y que la grada vitoreaba.

La mecha estaba prendida en Mendizorroza, con sus gradas botando de espaldas al terreno de juego. La verdad es que no se perdieron mucho más, salvo una ocasión de Guidetti, quien se mereció una diana como recompensa a su enorme labor, y un gol cantado del reaparecido Wakaso cuando el partido agonizaba. El centrocampista ghanés saltó al césped revolucionado, en sus primeros minutos en casa desde el cierre del mercado invernal, y precisamente ante el conjunto que le pretendía. Al pulmón albiazul apenas le dio tiempo a realizar una carrera prodigiosa y una definición difícil de explicar. Pero no había motivo para lamentarse o asustarse. El miedo ya no viste de albiazul.

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