El Alavés extiende un año el contrato Abelardo, el entrenador que volvió a obrar el milagro

Abelardo, sonriente durante la rueda de prensa de su renovación./Rafa Gutiérrez
Abelardo, sonriente durante la rueda de prensa de su renovación. / Rafa Gutiérrez

IÑIGO CRESPO y ELCORREO.COM

Cuando Abelardo Fernandez (Gijón, 1970) llegó a Vitoria, tan sólo aquellos que creen en los milagros podían pensar que el Alavés iba a estar salvado a cuatro jornadas del final de la Liga. Pero el 'Pitu' volvió a conseguirlo en la capital alavesa, como antes lo hizo en dos ocasiones con el Sporting. En 2015, el conjunto asturiano estaba frío y resignado a disputar la fase de promoción de ascenso a Primera División pese a su triunfo ante el Betis en la última jornada, ya que el Girona, su contrincante por el billete directo a la máxima categoría, tenía encarrilada su victoria en el descuento. Pero el éxtasis volvió a invadir el corazón rojiblanco cuando el balón llevaba minutos parado, cuando el Lugo igualó la contienda y condenó a los catalanes y aupó a los gijoneses.

Un año después, le siguió una permanencia angustiosa, ya que ni siquiera dependía de sí mismo para certificar su continuidad entre los mejores. Los rojiblancos ganaron 2-0 al Villarreal de Marcelino García Toral y tuvieron que esperar a que el Betis hiciera lo propio con el Getafe (2-1), aunque sobre el papel los verdiblancos no se jugaban nada.

En esas tres campañas en el banquillos de El Molinón, el asturiano tuvo que hacer funcionar un mecanismo muy rígido y estricto, ceñido a una precariedad económica absoluta. Era casi como resolver un rompecabezas con los ojos vendados. Algo similar tuvo que realizar en el Alavés, cuya identidad futbolística era todavía una incógnita hasta la gloriosa remontada de Girona (con 'hat trick' de Ibai Gómez).

Desde entonces, los vitorianos emprendieron una escalada que se ha traducido en 12 victorias, nueve derrotas y dos empates que le han servido para certificar la permanencia un año más en la élite del fútbol español. Una misión casi imposible visto cómo había quedado el equipo tras el paso de Luis Zubeldía y Gianni de Biasi.

Abelardo suele confesar que sufre mucho más en su actual papel de entrenador que en el de futbolista cuando estaba en activo, sobre todo por la responsabilidad que supone dirigir a todo un grupo y no depender solo de las decisiones propias. En diciembre, la entidad albiazul y el entrenador asturiano decidieron unir de nuevo sus caminos quince años después de su única aventura en común. En aquel tiempo (2002-03), en el que Abelardo llegó a Vitoria como incorporación estelar. La experiencia de aquella temporada no fue satisfactoria, algo totalmente distinto a lo que ahora ha sucedido. El 'Pitu' ha conseguido obrar el milagro.

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