Noche de despropósitos

Munir lamenta una ocasión de gol. /Rafa Gutiérrez
Munir lamenta una ocasión de gol. / Rafa Gutiérrez

Un Alavés con demasiadas lagunas cae ante un Betis superior que solo sufrió tras el tanto de Sobrino en un arreón albiazul

Fernando Ruiz de Esquide
FERNANDO RUIZ DE ESQUIDE

La racha de Mendizorroza concluyó este lunes en una noche de despropósitos. Un Alavés irreconocible, sobre todo en la primera parte, concedió demasiado a un Betis superior. El conjunto de Abelardo aspiraba a poner el sello definitivo a la permanencia con un triunfo, pero se encontró uno de esos partidos que nace torcido y nunca acaba de enderezarse. Porque tras un trepidante inicio con ocasiones por ambos bandos, la escuadra andaluza comenzó a sentirse demasiado cómoda ante un rival desajustado hasta encontrar dos goles en situaciones extrañas antes del descanso. Solo sufrió ya el Betis tras el tanto de Sobrino y el arreón de coraje alavesista posterior. Un partido que llevó el nombre del canterano betíco Loren Morón, autor de dos tantos y de una actuación notable.

Era una cuestión de tiempo que llegase una mala tarde en el paseo de Cervantes después de seis victorias y un empate en la racha que ha dejado a los vitorianos muy cerca de conseguir el objetivo de la temporada. Todavía con once puntos de ventaja a falta de diez partidos para la conclusión del campeonato. El conjunto vitoriano había sacado en Vitoria todo tipo de encuentros delicados, con mejores y peores actuaciones, aunque muchos de ellos bajo ese toque mágico de los equipos que han entrado en una dinámica positiva. Por momentos, cuando el Betis no atinó en dos oportunidades muy claras en el inicio, el halo de invulnerabilidad de la portería de Pacheco parecía persistir.

1 Alavés

Pacheco; Martín, Laguardia, Ely (Hernán Pérez, min. 80), Duarte; Ibai Gómez (Bojan, min. 76), Pina, Manu García, Pedraza (Burgui, min. 61); Sobrino y Munir.

3 Betis

Adán, Francis, Mandi, Bartra, Junior; Camarasa (Tello, min. 69), Javi García, Fabián, Boudebouz; Loren (Sergio Loren, min. 81) y Rubén Castro (Amat, min. 62).

GOles:
0-1, m.22: Loren. 0-2, m.44: Javi García. 1-2, m.66: Sobrino. 1-3, m.78: Loren.
Árbitro:
Del Cerro Grande (C. Madrileño). Amonestó por el Alavés a Ely (min. 40) y Laguardia (min. 49); y por el Betis a Adán (min. 49), Camarasa (min. 67) y Javi García (min. 69).
Incidencias:
Partido de jornada 28 de LaLiga Santander disputado en el estadio de Mendizorroza ante 17.239 espectadores. El equipo vitoriano saltó al césped con una camiseta morada con motivo del Día Internacional de la Mujer celebrado el pasado 8 de marzo.

Pero este lunes el guión del partido resultó demasiado volcado hacia los intereses del adversario. Un conjunto andaluz algo alterado en el inicio, con un juego de ida y vuelta donde también Munir pudo hacer la diferencia. A partir de ahí, la escuadra albiazul simplemente dejó de funcionar con la precisión de otros choques. Nada se ajustaba a los parámetros habituales. La movilidad del Betis y su precisión en las combinaciones complicaron todo. También cuestiones que rara vez suelen suceder, como un inicio del duelo donde Laguardia entraba en la dinámica de errores de Ely. El aragonés rozaría después la expulsión en varias ocasiones. Un reflejo del frenético estado de nervios que imperó en las filas albiazules. Para lo malo, en una sucesión de imprecisiones en todas las zonas del campo, y después también para lo bueno. Porque el conjunto albiazul vivió tras el 1-2 de Sobrino de apretar las tuercas al rival por la vía más contundente. Tratar de escalar la muralla por las cuerdas, exponiéndose a todo.

Gol legal, nervios y 0-2

Como nada parecía cuadrar este lunes en Mendizorroza, el partido se abrió en una acción sin demasiada relación con el partido, pero legal. El auxiliar del colegiado levantó la bandera ante el balón que le llegó a Loren, pero la pelota procedía de Manu García, lo que habilitaba al delantero. Así lo concedió Del Cerro Grande, aunque como suele suceder en estas ocasiones el banderín alzado provocó una leve bajada de tensión de la zaga. Muy similar a uno de los tantos que el Alavés logró contra el Leganés en Mendizorroza. Este lunes, los pequeños detalles tampoco acompañaron.

Ni los grandes, en realidad. A los problemas de los centrales se unió un centro del campo donde ni Pina ni Manu García encontraron su sitio durante muchos minutos. Pedraza y Munir, las habituales espoletas albiazules para que el juego entre en combustión, apenas estuvieron en contacto con el balón. Para colmo, el 0-2 apareció a balón parado. Una de las grandes fortalezas albiazules también se derrumbó. Ni Pacheco salió en el córner ni la defensa pudo sacar un balón muerto en el área.

Martín da esperanzas

Visto que no era el día de las florituras precisamente, el Alavés trató de tirar de heroica. Con unos minutos iniciales de la segunda parte de pura garra. El conjunto vitoriano, ya se sabe, nunca se rinde. Más empuje que juego, sin olvidar la intimidación, para que el Betis pareciese arrugarse por momentos. Una estampida alavesista que dejó un reguero de polvo por la pradera de Mendizorroza y acabó de concretarse con el gol. El primero de Sobrino en esta Liga, aunque fabricado por un Martín que dio esperanzas. De nota su jugada. Recuperación, pared con Pina, y pase al espacio al delantero. El más joven puso tranquilidad y calidad en medio del caos.

Con más tiempo por delante que fuerzas, el Alavés, ya con Burgui en el campo, sintió el refresco moral del tanto y todavía cercó la meta de Adán durante unos minutos. El Betis, donde Setién había tirado de un tercer central para sostener un entramado que parecía temblar, acabó por encontrar su momento. De nuevo el incisivo Loren. Poco más ya con las tardías entradas de Bojan y Hernán. Segunda derrota consecutiva para un Alavés que necesita volver a recuperar su identidad de equipo fiable, lo que le ha dado crédito en esta Liga.

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