Hasta donde alcanzaron las fuerzas

Enzo, en su debut, y Messi se disputan el balón./AFP
Enzo, en su debut, y Messi se disputan el balón. / AFP

Un Alavés defensivo y discreto se sostiene tras el penalti parado por Pacheco, pero paga el cansancio y los errores con los goles de Messi

Fernando Ruiz de Esquide
FERNANDO RUIZ DE ESQUIDE

Por pura lógica cedió este sábado el Alavés ante el Barcelona en uno de esos choques que cae por su propio peso. Mientras le alcanzaron las fuerzas y el acierto de Pacheco para desviar un penalti de Messi, se sostuvo en un sistema ultradefensivo, cerró espacios con orden y solidaridad ante la agobiante superioridad del rival con la pelota y se encomendó a alguna acción aislada, que apareció en las botas de Sobrino y también en un contragolpe al inicio de la primera mitad. Sin efectividad para dañar al gigante en sus escasas oportunidades, el duelo acabó por girar hacia la situación habitual. Por el resquicio del cansancio y los errores ante la acumulación de llegadas barcelonesas, apareció Messi para encadenar dos tantos y resolver. Ahí acabó todo.

No es precisamente el Barcelona una vara de medir estándar para conocer el estado albiazul en la segunda jornada de Liga, aunque tampoco resulta necesario profundizar en exceso para ser consciente de que el Alavés sigue lejos de lo que pretende. Tanto en capacidad de juego asociativo, algo que mejorará con el tiempo en un conjunto prácticamente nuevo, como en cuanto a futbolistas para dotar de mayor filo a esta plantilla, algo que debe resolverse para el viernes. Más allá de que este sábado los jugadores se esforzaran al límite por minimizar el impacto del Barcelona. Nada que reprochar en el capítulo del esfuerzo ante un Barça que, aún lejos de ofrecer la imagen de temporadas pasadas, continúa siendo demasiado para la mayoría.

0 Alavés

Pacheco; Vigaray, Alexis, Ely, Pedraza; Romero, Wakaso (Enzo, m. 77), Pina, Manu García, Ibai (Burgui, m. 66); y Sobrino (Santos, m. 77).

2 Barcelona

Ter Stegen; Sergi Roberto, Piqué, Umtiti, Alba; Rakitic, Busquets, Iniesta (Paulinho, m. 87); Aleix Vidal (Alcácer, m. 56), Messi y Deulofeu (Denis Suárez, m. 70).

goles.
: 0-1, m. 54. Messi, tras un rebote en Alexis. 0-2, m. 65. Messi.
árbitro.
Del Cerro Grande. Ha amonestado a Ely por el Alavés y a Umtiti, Sergi Roberto y Piqué por el Barcelona.
incidencias.
19.356 espectadores en Mendizorroza, según los datos del club.

Luis Zubeldía había decidido darle una vuelta al centro del campo albiazul al incluir a Tomás Pina en la titularidad y forjar un centro del campo de acero junto a Wakaso y Manu García. También tomó la decisión de sacar del once a Burgui, uno de los pocos destacados en Leganés, para ubicar en la derecha a Óscar Romero. Ante un Barcelona que, con Suárez lesionado, recuperó a otros emblemas como Piqué e Iniesta. La apuesta local resultó diáfana desde los primeros minutos: acumular futbolistas cerca del área propia, juntar líneas, utilizar a los extremos Ibai y Romero para taponar las bandas y fiarlo todo a las recuperaciones y los contragolpes. Es cierto que con esta idea, como con otras muchas de presión más adelantada, a pocos les da para puntuar ante el Barcelona.

Sobrino topa con Ter Stegen

El técnico alavesista optó, como había advertido, por tratar de evitar que el adversario jugase con espacios por delante. Y, en realidad, la escuadra de Ernesto Valverde apenas logró acelerar hasta que tomó ventaja. Se vio obligada a jugar en una baldosa, entre piernas albiazules que trataban de rebañar cada balón filtrado entre líneas. Sergi Roberto y Jordi Alba se incorporaban desde la defensa para tratar de aligerar el bloqueo por los costados, aunque el Alavés evitaba que apareciese la magia entre líneas. Cuando hubo algunas opciones claras, en disparos lejanos y llegadas en superioridad, allí estaba Pacheco y su seguridad.

Aunque su inferioridad resultó clara, tampoco el Alavés encontró la pizca de acierto cuando llegaron sus momentos. Con Romero e Ibai escasos de filo y más centrados en tareas defensivas, casi la única esperanza era el balón parado o la velocidad de Sobrino. El delantero hizo lo complicado, dejar atrás a Piqué en carrera y plantarse solo y escorado ante el portero Stegen. Allí volvió a topar con una de sus carencias, el gol. Al mediapunta, que ejerció de hombre de referencia ofensivo, siempre le ha costado más atinar con la portería contraria que ejercer de agitador con sus notables desmarques y agresividad en las pelotas divididas.

Pacheco evitó después que el Barcelona rompiera el duelo. Del Cerro Grande señaló otro de esos penaltis ya acostumbrados para los equipos grandes -leve agarrón de Ely a Piqué en medio de un forcejeo-, pero el meta extremeño negó el tanto al argentino con una gran estirada. Después se vengaría Messi, que pese a su posición de falso ‘9’ en tareas casi de construcción del juego, se fue de Mendizorroza con dos tantos, otro remate al larguero y la sensación de estar varios escalones por encima del resto. Ely, provindencial, le rebañó un par de balones de gol ya dentro del área.

Desventaja y sin respuesta

El 0-1 ya había acabado antes con la resistencia alavesista, al límite en el apartado físico. Cambiar la dinámica con el resultado negativo fue imposible. Antes, Manu García tampoco había llegado a un balón de Ibai, que apenas apareció. Zubeldía iba a intentar activar el ataque con Burgui cuando llegó el bofetón. Si en el primer tanto Pina estuvo blando ante Messi en el área, en el segundo Alexis regaló un pase claro a Alcácer, que dejó la pelota a Messi.

El Alavés, escaso de claridad con la pelota el balón toda la tarde, tampoco reaccionó con el resultado en contra, ya en una fase donde arriesgar resultaba obligado. Llegaron minutos de mayor igualdad teórica sobre el césped, al menos en el manejo, aunque también la sensación de un Barcelona apenas inquietado en defensa y que salía con peligro cada vez que recuperaba la pelota. Como sucede ante adversarios de esta magnitud, el cuadro vitoriano pudo incluso llevarse al final una goleada que tampoco mereció.

Santos y Enzo, en su debut, fueron los últimos recursos. El Barcelona, ya acomodado en su ventaja y con el estreno de Paulinho, se dejó llevar. Para cerrar una tarde donde el Alavés encajó una segunda derrota, esta esperada, antes del paréntesis liguero. Mucho trabajo y nuevos jugadores urgen para tratar de elevar el vuelo cuanto antes.

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